CSW S. Tominaga (2024 07) fin COPA
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CSW S. Tominaga (2024 07)
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oʇoɯɐʞɐN ᴉɥsoʇɐS

18 de julio de 2026
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CSW Constitutional Observer (feb 2026)
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Similarly, in British Airways Plc v Spencer [2021] EWHC 106 (QB), the court permitted intervention due to significant financial harm and the reliance on previous agreements. The miners and developers here similarly relied on the stability of the original protocol, and their financial losses as a result of the changes provide strong grounds for their participation.

Furthermore, in Glaxo Wellcome UK Ltd v Sandoz Ltd [2021] EWCA Civ 770, the court allowed intervention where the third parties had a substantial economic interest in the commercial dispute. This case highlights that intervention can be justified by financial stakes alone, reinforcing the legal standing of miners, developers, and businesses to join the current case based on their direct economic loss from BTC Core’s actions.

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S. Tominaga AKA CSW
Oct 22, 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1848690435100946861?t=Wd1Frn7-Gp9UIuT4grY-CA&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1638
Según la ley inglesa, estableceré una escritura que garantice que asumiré el costo total y la responsabilidad de llevar adelante el caso, y que cualquier beneficio financiero del litigio se distribuirá entre los intervinientes involucrados.

Esta escritura garantizará que los mineros, desarrolladores y empresas que se han visto afectados negativamente por las acciones de BTC Core reciban una compensación por sus pérdidas sin tener que soportar la carga financiera del proceso legal.

Según las Reglas de Procedimiento Civil (CPR), específicamente la Parte 19 de las CPR, los intervinientes pueden unirse al litigio si su participación es necesaria para resolver la disputa o si tienen un interés legal claro en el resultado. En este caso, los mineros, desarrolladores y empresas que confiaron en la estabilidad e inmutabilidad del protocolo original de Bitcoin han sufrido un daño económico directo debido a los cambios introducidos por BTC Core. Su participación como intervinientes está justificada, ya que tienen un interés legítimo en el resultado y se han visto directamente afectados por las desviaciones del protocolo original, lo que ha causado pérdidas financieras y operativas.

De acuerdo con la jurisprudencia establecida, la pérdida económica constituye una base válida para la intervención en litigios en virtud de la Parte 19 del CPR. En TFL Management Services Ltd v Lloyds Bank plc [2013] EWHC 2423 (Ch), se permitió la intervención cuando los intervinientes demostraron una pérdida financiera directa relacionada con el resultado de la disputa.

Este principio es directamente aplicable a los mineros, desarrolladores y empresas afectadas por los cambios de protocolo de BTC Core. Sus pérdidas financieras, ya sea por inversiones en operaciones mineras, software obsoleto o modelos comerciales alterados, están vinculadas a los cambios introducidos por BTC Core y justifican su intervención.

El vínculo entre los cambios de protocolo de BTC Core y el daño económico experimentado por estos intervinientes es claro, lo que establece su legitimación para unirse al caso.

En virtud de Re C (A Minor) (Intervention by Foster Parents) [1999] 1 FLR 999, el tribunal reconoció que terceros con un interés directo y significativo en el resultado de un caso podrían intervenir. En ese caso, la participación de los padres adoptivos fue fundamental debido a su interés directo en el bienestar del niño. Aplicando este precedente al litigio actual, los mineros, desarrolladores y empresas afectadas por los cambios de protocolo de BTC Core también pueden argumentar a favor de la intervención.

Sus intereses económicos, como las pérdidas financieras de las inversiones en operaciones mineras, el desarrollo de software obsoleto o los modelos comerciales alterados, están directamente vinculados a los cambios realizados en el protocolo. El principio de Re C proporciona una base sólida para su intervención, ya que su participación ayudará al tribunal a comprender plenamente el alcance del daño causado por BTC Core. Estos intervinientes contribuirán presentando pruebas de sus pérdidas financieras, participando en las conclusiones del tribunal y dando forma activamente al resultado del caso. Su inclusión en la Parte 19 de la CPR está justificada, ya que sus intereses no son periféricos sino centrales para resolver la disputa de manera efectiva.

Estos intervinientes no serán meros testigos pasivos. Participarán activamente en el caso presentando pruebas, presentando argumentos legales y contribuyendo a la estrategia general del litigio. Al establecer esta escritura, me aseguro de cubrir los costos del litigio, lo que permite que los intervinientes se concentren en el caso sin riesgo financiero, mientras que compartirán cualquier compensación financiera obtenida del litigio.

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S. Tominaga, también conocido como CSW
22 de octubre de 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1848690435100946861?t=Wd1Frn7-Gp9UIuT4grY-CA&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1638
Este acuerdo garantiza que la carga de llevar el caso recaiga sobre mí, mientras que los beneficios fluyen hacia los más afectados por las acciones de BTC Core.

De manera similar, en British Airways Plc v Spencer [2021] EWHC 106 (QB), el tribunal permitió la intervención debido a un daño financiero significativo y a la confianza en acuerdos anteriores. Los mineros y desarrolladores aquí también confiaron en la estabilidad del protocolo original, y sus pérdidas financieras como resultado de los cambios brindan motivos sólidos para su participación.

Además, en Glaxo Wellcome UK Ltd v Sandoz Ltd [2021] EWCA Civ 770, el tribunal permitió la intervención cuando los terceros tenían un interés económico sustancial en la disputa comercial. Este caso destaca que la intervención puede justificarse solo por intereses financieros, lo que refuerza la capacidad legal de los mineros, desarrolladores y empresas para unirse al caso actual en función de su pérdida económica directa por las acciones de BTC Core.

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S. Tominaga, también conocido como CSW
22 de octubre de 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1848690435100946861?t=Wd1Frn7-Gp9UIuT4grY-CA&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1638
In the early days of Bitcoin, the promise was clear and bold: a decentralised digital currency, money that would enable anyone, anywhere, to participate in the global economy.

The ambition wasn’t merely financial; it was philosophical. Bitcoin, as conceived by Satoshi Nakamoto, wasn’t just about storing wealth—it was about financial inclusion, micropayments, and giving individuals the freedom to transact without the oversight of oppressive institutions or middlemen.

It was an idea that aligned with the principles of individual liberty, free markets, and the importance of self-determination—principles celebrated by Ayn Rand in her defence of the rational self-interest and echoed in the economic pragmatism of Thomas Sowell, who reminded us that the real cost of any system lies in its consequences, not its rhetoric.

A Truth Machine.

But over time, the idealists and early adopters who were drawn to Bitcoin’s revolutionary potential found themselves at a crossroads, disillusioned as the project drifted further away from its original path.

In 2009 and 2010, these individuals believed in Bitcoin’s power to bank the unbanked, to allow those without access to traditional financial systems to transact, store value, and participate in the global marketplace. It was a concept that rejected paternalism, that placed faith in individual autonomy, and that didn’t ask governments for permission to be free. It was financial self-sovereignty, not charity, that would lift people from poverty.

Micropayments—the ability to send fractions of a cent anywhere in the world—represented the lifeblood of this system, enabling a global economy where even the smallest transactions mattered.

Yet, like many systems that start with noble ideals, Bitcoin became subject to the same corrupting forces that plague institutions when they stray from their foundations.

It started to become BTC Core.

The dream of Bitcoin—a network that would empower the individual and foster financial freedom—was gradually subverted by those who sought to control it.

The BTC Core developers, like central planners who promise prosperity but deliver stagnation, incrementally began to reshape Bitcoin into something unrecognisable from its original design.

In a world where the laws of economics do not bend to sentiment, the consequences of such changes were inevitable.

Small Casual Transactions...

Micropayments—once the core utility of Bitcoin—became impractical as transaction fees skyrocketed.

The very people Bitcoin was meant to serve—the unbanked, the entrepreneurs, the small businesses, and the everyday users—found themselves priced out of the market.

How could a protocol that once promised to facilitate casual transactions now require fees that exceeded the value of the transaction itself? It was as if the market for economic inclusion had been deliberately choked off, narrowing the opportunities for anyone except the elite few.

The idealistic early adopters, who in 2009 and 2010 mined Bitcoin on their personal computers and imagined a future where it could be used as easily as cash, began to lose interest.

Their detrimental reliance on the original vision of Bitcoin as a tool for financial empowerment—a vision of a future where people could send money as easily as they could send an email—was shattered. For many, the loss was not just financial, but intellectual and moral.

These individuals were drawn to Bitcoin because it represented freedom in its purest form: the freedom to transact without the interference of gatekeepers, without the need for permission, and without the burden of excessive costs.

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S. Tominaga AKA CSW
Oct 23, 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1645
The real tragedy of this betrayal lies in the fact that it was avoidable. The move away from micropayments and low-cost transactions was not a natural evolution; it was a deliberate choice by those who came to control the protocol.

BTC Core developers, like central planners with their own agendas, prioritised solutions like SegWit and Taproot that further entrenched their control, while sidelining the original goals of scalability and financial inclusion. They centralised decision-making, stripping power away from the users and businesses who had built their operations on the promises made by Bitcoin’s earliest advocates.

By capping the block size and keeping fees high, BTC Core ensured that the wealthiest players—the financial institutions, the exchanges, the speculators—could dominate the system while the small, everyday users were left in the dust.

Ayn Rand might have seen in this a familiar story: the tragedy of a world where the creators and builders are shackled by those who seek to control them.

The individuals who embraced Bitcoin in its infancy did so because it promised them the freedom to build—to innovate, to create, to transact without restriction. But when the system no longer rewards innovation, when it punishes those who seek to create value through free trade, it becomes a tool not of liberation, but of oppression.

Thomas Sowell would remind us that the unintended consequences of these decisions are clear: by stifling competition and increasing costs, BTC Core has erected barriers that hurt the very people Bitcoin was meant to serve.

And so, individuals who once believed in Bitcoin’s potential now find themselves as outsiders in a system they helped to build.

Many of these early adopters did not secure their Bitcoin holdings with the intensity that today’s market would suggest, because they didn’t expect Bitcoin to become a speculative asset detached from its original purpose.

They trusted that the network would evolve to scale, that it would continue to support small transactions and empower individuals to transact globally, but BTC Core’s changes have left them stranded. Their early involvement, once a symbol of hope, now feels like an abandoned promise.

But these early adopters have not been completely silenced. Just as Rand’s heroes stand against the tides of collectivism and coercion, these individuals stand today in opposition to the forces that have betrayed Bitcoin’s original vision.

They are not seeking handouts or special privileges; they are demanding a return to integrity, a return to the principles that made Bitcoin great in the first place.

They want a system that works for all, that upholds the promise of small, casual transactions, and that doesn’t require the wealthiest players to win at the expense of the everyday user.

The battle for Bitcoin is not just a technical one—it is a battle of ideas. The notion that individuals can transact freely, without oppressive fees, without the control of a central authority, is not just a technological breakthrough; it is a moral imperative.

If we allow BTC Core to continue on this path, we allow them to take away the power of choice, the power of the individual to transact without coercion and without cost. It’s a fight for liberty in the digital age.

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S. Tominaga AKA CSW
Oct 23, 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1645
Bitcoin’s early adopters may have lost their holdings, but they have not lost their moral clarity. They are the true champions of Satoshi’s vision, and their story is a reminder that the fight for decentralisation, freedom, and financial inclusion is far from over.

Each of these individuals—those who were early adopters of Bitcoin between 2009 and 2011 and who lost interest or failed to protect their holdings due to Bitcoin's shift away from its original vision—have a clear basis to be part of the case.

By relying on BTC Core’s assurances that Bitcoin would support micropayments and financial inclusion, these individuals made decisions that have since led to financial loss as the protocol moved towards high transaction fees and centralised control. Their detrimental reliance on the original protocol’s promises, coupled with the exclusionary changes made by BTC Core, makes them eligible to seek redress. As stakeholders who were misled by the evolution of the network, they can join the case to claim compensation for their financial and operational losses due to the protocol's deviation from Satoshi's vision.

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S. Tominaga AKA CSW
Oct 23, 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

https://t.me/S_Tominaga/1645
En los primeros días de Bitcoin, la promesa era clara y audaz: una moneda digital descentralizada, dinero que permitiría a cualquier persona, en cualquier lugar, participar en la economía global.

La ambición no era meramente financiera; era filosófica. Bitcoin, tal como lo concibió Satoshi Nakamoto, no se trataba solo de almacenar riqueza; se trataba de inclusión financiera, micropagos y dar a las personas la libertad de realizar transacciones sin la supervisión de instituciones opresivas o intermediarios.

Era una idea que se alineaba con los principios de la libertad individual, los mercados libres y la importancia de la autodeterminación, principios celebrados por Ayn Rand en su defensa del interés propio racional y reflejados en el pragmatismo económico de Thomas Sowell, quien nos recordó que el costo real de cualquier sistema radica en sus consecuencias, no en su retórica.

Una máquina de la verdad.

Pero con el tiempo, los idealistas y los primeros usuarios que se sintieron atraídos por el potencial revolucionario de Bitcoin se encontraron en una encrucijada, desilusionados a medida que el proyecto se alejaba cada vez más de su camino original.

En 2009 y 2010, estas personas creían en el poder de Bitcoin para bancarizar a los no bancarizados, para permitir que quienes no tenían acceso a los sistemas financieros tradicionales pudieran realizar transacciones, almacenar valor y participar en el mercado global. Era un concepto que rechazaba el paternalismo, que depositaba la fe en la autonomía individual y que no pedía permiso a los gobiernos para ser libres. Era la autosoberanía financiera, no la caridad, lo que sacaría a la gente de la pobreza.

Los micropagos (la capacidad de enviar fracciones de centavo a cualquier parte del mundo) representaban el elemento vital de este sistema, lo que posibilitaba una economía global en la que incluso las transacciones más pequeñas importaban.

Sin embargo, como muchos sistemas que comienzan con ideales nobles, Bitcoin quedó sujeto a las mismas fuerzas corruptoras que plagan a las instituciones cuando se desvían de sus fundamentos.

Comenzó a convertirse en BTC Core.

El sueño de Bitcoin (una red que empoderaría al individuo y fomentaría la libertad financiera) fue subvertido gradualmente por aquellos que buscaban controlarlo.

Los desarrolladores de BTC Core, como planificadores centrales que prometen prosperidad, pero entregan estancamiento, gradualmente comenzaron a remodelar Bitcoin en algo irreconocible de su diseño original.

En un mundo donde las leyes de la economía no se doblegan ante los sentimientos, las consecuencias de tales cambios eran inevitables.

Pequeñas transacciones casuales...

Los micropagos, que alguna vez fueron la utilidad principal de Bitcoin, se volvieron imprácticos a medida que las tarifas de transacción se dispararon.

Las mismas personas a las que Bitcoin estaba destinado a servir (los no bancarizados, los empresarios, las pequeñas empresas y los usuarios cotidianos) se encontraron fuera del mercado.

¿Cómo podía un protocolo que alguna vez prometió facilitar las transacciones casuales ahora requerir tarifas que excedían el valor de la transacción en sí? Era como si el mercado de la inclusión económica se hubiera estrangulado deliberadamente, reduciendo las oportunidades para todos, excepto para una pequeña élite.

Los primeros usuarios idealistas, que en 2009 y 2010 minaban Bitcoin en sus computadoras personales e imaginaban un futuro en el que se pudiera usar tan fácilmente como el efectivo, comenzaron a perder interés.

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S. Tominaga AKA CSW
23 de octubre de 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

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Su dependencia perjudicial de la visión original de Bitcoin como una herramienta para el empoderamiento financiero (una visión de un futuro en el que las personas pudieran enviar dinero tan fácilmente como enviar un correo electrónico) se hizo añicos. Para muchos, la pérdida no fue solo financiera, sino intelectual y moral.

Estas personas se sintieron atraídas por Bitcoin, porque representaba la libertad en su forma más pura: la libertad de realizar transacciones sin la interferencia de guardianes, sin necesidad de permiso y sin la carga de costos excesivos.

La verdadera tragedia de esta traición radica en el hecho de que era evitable. El abandono de los micropagos y las transacciones de bajo coste no fue una evolución natural, sino una elección deliberada de quienes llegaron a controlar el protocolo.

Los desarrolladores de BTC Core, como planificadores centrales con sus propias agendas, priorizaron soluciones como SegWit y Taproot que afianzaron aún más su control, al tiempo que dejaban de lado los objetivos originales de escalabilidad e inclusión financiera. Centralizaron la toma de decisiones, despojando de poder a los usuarios y las empresas que habían construido sus operaciones sobre las promesas hechas por los primeros defensores de Bitcoin.

Al limitar el tamaño de los bloques y mantener altas las tarifas, BTC Core se aseguró de que los actores más ricos (las instituciones financieras, las bolsas, los especuladores) pudieran dominar el sistema mientras que los pequeños usuarios cotidianos se quedaban atrás.

Ayn Rand podría haber visto en esto una historia familiar: la tragedia de un mundo donde los creadores y constructores están encadenados por quienes buscan controlarlos.

Las personas que adoptaron Bitcoin en sus inicios lo hicieron porque les prometía la libertad de construir, de innovar, de crear, de realizar transacciones sin restricciones. Pero cuando el sistema ya no recompensa la innovación, cuando castiga a quienes buscan crear valor a través del libre comercio, se convierte en una herramienta no de liberación, sino de opresión.

Thomas Sowell nos recordaría que las consecuencias no deseadas de estas decisiones son claras: al sofocar la competencia y aumentar los costos, BTC Core ha erigido barreras que perjudican a las mismas personas a las que Bitcoin estaba destinado a servir.

Y así, las personas que alguna vez creyeron en el potencial de Bitcoin ahora se encuentran como forasteros en un sistema que ayudaron a construir.

Muchos de estos primeros usuarios no aseguraron sus tenencias de Bitcoin con la intensidad que el mercado actual sugeriría, porque no esperaban que Bitcoin se convirtiera en un activo especulativo separado de su propósito original.

Confiaban en que la red evolucionaría para escalar, que seguiría admitiendo pequeñas transacciones y empoderando a las personas para realizar transacciones a nivel mundial, pero los cambios de BTC Core los han dejado varados. Su temprana participación, que en su día fue un símbolo de esperanza, hoy parece una promesa abandonada.

Pero estos primeros usuarios no han sido silenciados por completo. Así como los héroes de Rand se oponen a las mareas del colectivismo y la coerción, estos individuos se oponen hoy a las fuerzas que han traicionado la visión original de Bitcoin.

No buscan dádivas ni privilegios especiales; exigen un retorno a la integridad, un retorno a los principios que hicieron grande a Bitcoin en primer lugar.

Quieren un sistema que funcione para todos, que defienda la promesa de transacciones pequeñas y casuales, y que no requiera que los jugadores más ricos ganen a expensas del usuario común.

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S. Tominaga, también conocido como CSW
23 de octubre de 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

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La batalla por Bitcoin no es sólo técnica: es una batalla de ideas. La noción de que los individuos pueden realizar transacciones libremente, sin tarifas opresivas, sin el control de una autoridad central, no es sólo un avance tecnológico; es un imperativo moral.

Si permitimos que BTC Core continúe por este camino, les permitiremos quitar el poder de elección, el poder del individuo para realizar transacciones sin coerción y sin costo. Es una lucha por la libertad en la era digital.

Los primeros usuarios de Bitcoin pueden haber perdido sus posesiones, pero no han perdido su claridad moral. Son los verdaderos defensores de la visión de Satoshi, y su historia es un recordatorio de que la lucha por la descentralización, la libertad y la inclusión financiera está lejos de terminar.

Cada uno de estos individuos, aquellos que fueron los primeros en adoptar Bitcoin entre 2009 y 2011 y que perdieron el interés o no lograron proteger sus posesiones debido al cambio de Bitcoin respecto de su visión original, tienen una base clara para ser parte del caso.

Al confiar en las garantías de BTC Core de que Bitcoin apoyaría los micropagos y la inclusión financiera, estos individuos tomaron decisiones que desde entonces han conducido a pérdidas financieras a medida que el protocolo avanzaba hacia tarifas de transacción elevadas y un control centralizado. Su dependencia perjudicial de las promesas del protocolo original, junto con los cambios excluyentes realizados por BTC Core, los hace elegibles para buscar reparación. Como partes interesadas que fueron engañadas por la evolución de la red, pueden unirse al caso para reclamar una compensación por sus pérdidas financieras y operativas debido a la desviación del protocolo de la visión de Satoshi.

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S. Tominaga, también conocido como CSW
23 de octubre de 2024    
https://x.com/CsTominaga/status/1849015497683308736?t=qvm14WdTc_xih9KP5irgRg&s=19

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Public commentary on legal matters is not an act of intimidation; it is the articulation of principles. To suggest that sharing an analysis of the legal framework in which I operate is coercive or threatening is a fundamental misrepresentation of reality.

The truth is clear: when I speak of the laws governing my champagne passing-off claim, I do so to protect the integrity of Bitcoin’s original design. This is not about ownership or identity; it is about safeguarding the public from deception.

@Copa and @btccore want to silence and sense of people who point out the changes they've been making.
R (Calver) v Adjudication Panel for Wales underscores the essence of free expression. It affirms that speech, when aimed at informing and analyzing, must not be suppressed by those who would twist it into an instrument of threat. To demand silence from those who seek to clarify the law is to undermine the very foundation of justice.

My public statements are neither threats nor veiled intentions; they are the plain exercise of intellectual rigor in a space where obfuscation reigns.
To attempt to silence legitimate public discourse is not mere censorship—it is the active promotion of misrepresentation. By seeking to suppress my statements, those aligned with @copa and @btccore are not merely trying to limit my voice; they are attempting to obscure the truth about Bitcoin and its original design.

Their aim is not to clarify but to distort, manipulating the narrative to fit their own agenda, all while undermining the core principles upon which Bitcoin was built.
This is not about protecting the public interest. It is about protecting their own interests—by warping the facts and silencing opposition.

By abusing the court’s process, they seek to drain time and resources, not in pursuit of justice, but in the hope of creating a chilling effect on those who would expose their misrepresentations. This is the misuse of legal mechanisms, not as a tool for equity, but as a weapon to entrench their misstatements in the public mind.
@copa and @btccore, through this abuse of the court’s time, are engaged in a campaign to reinforce their misleading narrative. They twist the legal system into a tool for their own deception, knowing full well that the claims they bring have no merit.

Their contempt for the truth is matched only by their willingness to weaponize the very process meant to protect it.
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S. Tominaga AKA CSW
Oct 24, 2024    
https://threadreaderapp.com/thread/1849334223070806192.html

https://t.me/S_Tominaga/1655
Los comentarios públicos sobre cuestiones legales no son un acto de intimidación; son la articulación de principios. Sugerir que compartir un análisis del marco legal en el que opero es coercitivo o amenazante es una tergiversación fundamental de la realidad.

La verdad es clara: cuando hablo de las leyes que rigen mi reclamación por falsificación de champán, lo hago para proteger la integridad del diseño original de Bitcoin. No se trata de propiedad o identidad; se trata de salvaguardar al público del engaño.

@Copa y @btccore quieren silenciar y hacer sentir a las personas que señalan los cambios que han estado haciendo.
R (Calver) v Adjudication Panel for Wales subraya la esencia de la libertad de expresión. Afirma que el discurso, cuando tiene como objetivo informar y analizar, no debe ser suprimido por aquellos que lo convertirían en un instrumento de amenaza. Exigir silencio a quienes buscan aclarar la ley es socavar el fundamento mismo de la justicia.

Mis declaraciones públicas no son amenazas ni intenciones veladas; Son el simple ejercicio del rigor intelectual en un espacio donde reina la ofuscación.
Intentar silenciar el discurso público legítimo no es una mera censura, es la promoción activa de la tergiversación. Al intentar suprimir mis declaraciones, quienes están alineados con @copa y @btccore no solo están tratando de limitar mi voz; están tratando de oscurecer la verdad sobre Bitcoin y su diseño original.

Su objetivo no es aclarar sino distorsionar, manipulando la narrativa para que se ajuste a su propia agenda, todo mientras socavan los principios básicos sobre los que se construyó Bitcoin.
No se trata de proteger el interés público. Se trata de proteger sus propios intereses, distorsionando los hechos y silenciando a la oposición.

Al abusar del proceso judicial, buscan agotar el tiempo y los recursos, no en pos de la justicia, sino con la esperanza de crear un efecto amedrentador en quienes expongan sus tergiversaciones. Este es el mal uso de los mecanismos legales, no como una herramienta para la equidad, sino como un arma para afianzar sus declaraciones erróneas en la mente del público. @copa y @btccore, mediante este abuso del tiempo de la corte, están involucrados en una campaña para reforzar su narrativa engañosa. Convierten el sistema legal en una herramienta para su propio engaño, sabiendo muy bien que las afirmaciones que presentan no tienen mérito.

Su desprecio por la verdad solo es igualado por su voluntad de convertir en arma el mismo proceso destinado a protegerla.
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S. Tominaga, también conocido como CSW
24 de octubre de 2024    
https://threadreaderapp.com/thread/1849334223070806192.html

https://t.me/S_Tominaga/1655
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The continued use of the email address craig.steven.wright@gmail.com by Bird & Bird LLP (@twobirds) constitutes a clear abuse of process. Despite my repeated notifications that this email is not under my control and is operated by parties who are not privileged to receive legal submissions, Bird & Bird persists in sending confidential documents to this address. Simply because the email address contains my name does not mean it is associated with me, nor does it grant authority to treat the address as a legitimate point of contact.

This behavior is a direct violation of my legal rights and the duty of confidentiality under the Solicitors Regulation Authority (SRA) Code of Conduct, which mandates that solicitors ensure confidential communications are protected and only disclosed to the appropriate parties.
Their actions also breach the Civil Procedure Rules (CPR), particularly CPR 31.22, which governs the use and disclosure of documents and materials disclosed in the course of litigation. Under this rule, disclosed materials must only be used for the purposes of the proceedings in which they were disclosed. Sending such documents to an unauthorized third party violates this principle, as it results in confidential information being placed in the hands of those not entitled to it.
Furthermore, this conduct violates the duty of solicitors to act with integrity and fairness, as outlined in SRA Principle 5, which requires solicitors to ensure that their conduct does not undermine the administration of justice. By knowingly sending confidential documents to an unauthorized email address after being informed of the issue, Bird & Bird is not only compromising confidentiality but also obstructing the proper handling of legal proceedings.

This conduct amounts to an abuse of process, as described in Hunter v Chief Constable of the West Midlands Police [1982] AC 529, where the court established that abuse occurs when legal procedures are misused to harass, cause unfairness, or gain improper advantage. Here, Bird & Bird’s continued actions demonstrate a disregard for proper process and the integrity of the legal proceedings, warranting immediate correction and accountability.
In light of this, I assert that Bird & Bird LLP is engaging in conduct that contravenes both ethical obligations and procedural rules, undermining the proper administration of justice. Immediate steps are being taken to cease the use of the incorrect email and rectify this ongoing abuse of process.
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S. Tominaga AKA CSW
Oct 24, 2024    
https://threadreaderapp.com/thread/1849342974012092423.html

https://t.me/S_Tominaga/1658
El uso continuado de la dirección de correo electrónico craig.steven.wright@gmail.com por parte de Bird & Bird LLP (@twobirds) constituye un claro abuso de procedimiento. A pesar de mis reiteradas notificaciones de que este correo electrónico no está bajo mi control y es operado por partes que no tienen el privilegio de recibir presentaciones legales, Bird & Bird persiste en enviar documentos confidenciales a esta dirección. El simple hecho de que la dirección de correo electrónico contenga mi nombre no significa que esté asociada conmigo, ni otorga autoridad para tratar la dirección como un punto de contacto legítimo.

Esta conducta es una violación directa de mis derechos legales y del deber de confidencialidad según el Código de Conducta de la Autoridad de Regulación de Abogados (SRA), que exige que los abogados se aseguren de que las comunicaciones confidenciales estén protegidas y solo se divulguen a las partes correspondientes.
Sus acciones también violan las Reglas de Procedimiento Civil (CPR), en particular la CPR 31.22, que rige el uso y la divulgación de documentos y materiales divulgados en el curso de un litigio. Según esta regla, los materiales divulgados solo deben usarse para los fines de los procedimientos en los que fueron divulgados. El envío de dichos documentos a un tercero no autorizado viola este principio, ya que da como resultado que la información confidencial se ponga en manos de personas que no tienen derecho a ella.
Además, esta conducta viola el deber de los abogados de actuar con integridad y equidad, como se describe en el Principio 5 de la SRA, que exige que los abogados se aseguren de que su conducta no socave la administración de justicia. Al enviar a sabiendas documentos confidenciales a una dirección de correo electrónico no autorizada después de haber sido informados del problema, Bird & Bird no solo está comprometiendo la confidencialidad, sino que también está obstruyendo el manejo adecuado de los procedimientos legales.

Esta conducta equivale a un abuso del proceso, como se describe en Hunter v Chief Constable of the West Midlands Police [1982] AC 529, donde el tribunal estableció que el abuso ocurre cuando los procedimientos legales se utilizan indebidamente para acosar, causar injusticia u obtener una ventaja indebida. En este caso, las acciones continuas de Bird & Bird demuestran un desprecio por el proceso adecuado y la integridad de los procedimientos legales, lo que justifica una corrección y rendición de cuentas inmediatas. En vista de lo anterior, afirmo que Bird & Bird LLP está incurriendo en una conducta que contraviene tanto las obligaciones éticas como las normas procesales, socavando la correcta administración de justicia. Se están tomando medidas inmediatas para poner fin al uso del correo electrónico incorrecto y rectificar este continuo abuso del proceso.
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S. Tominaga, también conocido como CSW
24 de octubre de 2024    
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