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La audiencia de ayer es histórica para nosotros. Pero la clave no es la cantidad sino la calidad. De lo que se emitió y del tipo de personas que estabais al otro lado.
Está ocurriendo algo grande. Con información válida.
Totalmente a contracorriente.
Y es gracias a vosotros.— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 2, 2020

October 02, 2020 at 04:19PM
via Twitter https://twitter.com/navedelmisterio #eXplora #Ciencia #Misterio
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Noticias #eXplora MediaDurante miles de años los chamanes consideraron a la rosa de Jericó (Anastatica hierochuntica) como una planta mágica. Seguramente en algún momento alguien observó que cuando el tiempo era seco la planta permanecía completamente cerrada, aletargada. Por el contrario, cuando había humedad se abría con lentitud y revivía como el ave fénix. Es más, ante la proximidad inminente de lluvia la planta se volvía inmensamente vistosa. Esta singularidad se debe a que este vegetal tiene propiedades higrométricas (del latín higro, humedad, y metros, medida), lo cual permitía al brujo adivinar, ante los ojos de los profanos, los cambios climatológicos con relativa sencillez. Este proceso de secado y reverdecer de la rosa de Jericó es reversible y se puede repetir muchas veces. A nivel molecular, esta capacidad se debe a la presencia de un azúcar disacárido –trehalosa- que está implicado en los mecanismos de criptobiosis. Larga vida a los criptobiontes La criptobiosis es un proceso biológico que llevan a cabo algunos organismos cuando se encuentran en condiciones adversas, son capaces de detener su actividad metabólica de modo que no se reproducen ni se desarrollan hasta que las condiciones reviertan. Este mecanismo de adaptación lo poseen, entre otros, los quistes embrionarios de crustáceos, rotíferos, nematodos y tardígrados, así como las bacterias y algunos tejidos vegetales. Actualmente se distinguen cuatro tipos diferentes de criptobiosis, en función de la situación ambiental extrema a la que se tenga que enfrentar el ser vivo: anhidrobiosis, criobiosis, anoxibiosis y osmobiosis. La anhidrobiosis se produce cuando el ser vivo se somete a un periodo largo de desecación, en el cual puede llegar a perder más del noventa y cinco por ciento de su agua corporal. La criobiosis permite a los organismos sobrevivir a la congelación, para ello precisa que la velocidad de enfriamiento sea lenta, de forma que se pueda evitar la cristalización de líquidos que, de forma contraria, dañaría los tejidos internos de forma irreversible. Si los niveles de oxígeno ambiental son muy bajos o inexistentes se dice que existe anoxibiosis y, por último, los animales que experimentan la osmobiosis se someten a una enorme concentración salina. El secreto de la vida está en un azúcar Volviendo a la trehalosa. Este disacárido es insípido, transparente, se encuentra presente en los champiñones y en algunos tipos de miel, y está formado por dos moléculas de glucosa unidas por enlaces 1-alfa-1-alfa. La trehalosa puede reemplazar al agua y actuar como estabilizador molecular formando puentes de hidrógeno con las membranas y preservando las estructuras celulares. Gracias a esta propiedad algunos organismos que acumulan en su interior trehalosa pueden permanecer deshidratados durante años, en espera de la llegada de una estación lluviosa. Para finalizar, una curiosidad. Hay una enfermedad muy poco conocida que se denomina intolerancia a los champiñones y que es debida a la falta de la enzima trehalasa –la encargada de desdoblar la trehalosa en dos moléculas de glucosa- en el intestino delgado de los humanos. Las personas que sufren esta dolencia son incapaces de digerir los champiñones, de forma que la trehalosa pasa al intestino grueso, en donde es fermentada por las bacterias, produciendo gases, malestar abdominal, diarrea… En esta situación el secreto de la vida se convierte en un verdadero suplicio. M.Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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Noticias #eXplora <a href="https://static2.abc.es/media/ciencia/2020/09/29/zxfsdf-kYsD--620x349@abc.jpg">Media</a>A raíz de la pandemia del Covid-19, la ciencia y los científicos se han convertido en el centro de las miradas de toda la humanidad. Son la clave no solo para encontrar nuevos tratamientos, sino también estrategias preventivas que eviten el agravamiento de la crisis mundial. Es por ello que la nueva encuesta internacional elaborada por el Pew Research Center (Washington) cobra una mayor dimensión y llega a la conclusión de que la opinión general de la sociedad sobre la comunidad científica es positiva, si bien hay áreas polémicas como las aplicaciones y el desarrollo de la inteligencia artificial, en el que hay discrepancia de opiniones. El informe, desarrollado a través de encuestas en Australia, Brasil, Canadá, República Checa, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Malasia, Países Bajos, Polonia, Rusia, Singapur, Corea del Sur, España, Suecia, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos, fue realizado antes de que el brote del nuevo coronavirus se convirtiera en pandemia mundial, aunque sus responsablesa afirman que se trata del «primer examen en profundidad del Centro de las actitudes del público internacional hacia los científicos y los temas científicos». «A medida que el panorama global de la investigación científica continúa cambiando, estos hallazgos muestran las opiniones generalmente positivas que el público de todo el mundo tiene sobre los científicos y su trabajo, así como las brechas ideológicas en muchos lugares del mundo sobre cuánto confiar en los científicos», señala Cary Funk, director de investigación científica y social. «Además, esta encuesta ofrece un retrato de la opinión mundial sobre el lugar de la ciencia en la sociedad a medida que los desafíos del brote de coronavirus se estaban afianzando, y arroja luz sobre las divisiones sobre cuestiones cívicas clave que se avecinan, incluidas las vacunas, el cambio climático y los desarrollos en IA». Las conclusiones Las conclusiones afirman que los científicos son vistos como un grupo muy apreciado, a la altura de los militares (con un 36% de personas que afirman tener «mucha confianza» en ambos colectivos), muy por encima de la simpatía hacia los líderes empresariales, los gobiernos o los medios de comunicación. La preocupación pública por el cambio climático y la degradación ambiental sigue siendo generalizada, según el estudio. La mayoría ve el cambio climático como un problema muy grave, dicen que su gobierno no está haciendo lo suficiente para abordarlo y señalan una serie de preocupaciones ambientales en el hogar, incluida la contaminación del aire y el agua, los vertederos sobrecargados, la deforestación y la pérdida de plantas y especies animales. Con una atención renovada a la importancia de la aceptación pública de las vacunas, la nueva encuesta encuentra que la mayoría de los encuestados tiende a ver las vacunas infantiles como relativamente seguras y efectivas, aunque importantes minorías en el público mundial tiene dudas, reflejando el creciente público «antivacunas». Importancia de la inversión estatal Una media del 82% considera que la inversión estatal en investigación científica vale la pena, y la mayoría de los lugares encuestados consideran importante ser líderes en hitos científicos. Sin embargo, las evaluaciones del público sobre sus propios logros en ciencia no siempre están a la altura de sus aspiraciones: el 42% dice que sus logros en este campo están por encima de la media o son los mejores del mundo. Sin embargo, las opiniones oscilan entre el el 8% de los ciudadanos encuestados en Brasil y el 61% de los los EE. UU. y el Reino Unido. Y en muchos lugares, el público ve margen de mejora en lo que respecta a la educación en en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en la universidad y los niveles de escuela primaria y secundaria. Una media del 42% califica la educación universitaria en STEM en su encuesta pública como…
Noticias #eXplora <a href="https://static2.abc.es/media/ciencia/2020/09/28/Gorila-ktU--620x349@abc.jpg">Media</a>La semana pasada, una cuidadora de primates del zoo de Madrid de 46 años quedó herida grave tras la agresión de Malabo, un gorila macho de 200 kilogramos de peso. La trabajadora, con 19 años de experiencia, sufrió traumatismos en la cabeza y fracturas en ambos brazos. Según informó el Zoo Aquarium de Madrid, la empleada accedió a una jaula donde se encontraba el animal, en «una zona interior y acotada con una triple puerta». Al parecer, por alguna causa que se desconoce, sorprendió al animal mientras se disponía a tomar su desayuno y éste se abalanzó sobre ella y la zarandeó. Según el zoo de Madrid, no había ocurrido algo así en los 49 años en los que las instalaciones llevan a abiertas en la Casa de Campo. En opinión de María Teresa Abelló, conservadora de primates del zoo de Barcelona, con 35 años de experiencia, y presidenta del proyecto internacional de conservación de gorilas (EEP), «es raro que haya ocurrido un accidente así, porque las medidas de seguridad para trabajar con grandes simios son muy exigentes». La más importante de todas ellas es no entrar en contacto directo con los animales, salvo en circunstancias excepcionales, si no es a través de barrotes u otras protecciones. Un «marcaje» del animal En su opinión lo más probable es que el ataque del gorila fuera un «marcaje» a la cuidadora, es decir, una agresión de cierta intensidad con la que el este animal trató de marcar su territorio o su dominancia, tal como los perros hacen cuando marcan con sus mandíbulas sin llegar a morder con fuerza. «Si hubiera querido, la habría matado», ha dicho Abelló. «Pero el marcaje de un gorila de 200 kilos tiene sus consecuencias», ha añadido. Según ella, estas agresiones «pueden implicar golpes, empujones, mordiscos o que te lancen por los aires». Pero, dada su fuerza, «te pueden hacer mucho daño». No obstante, ha hecho hincapié en que «el gorila seguramente no tenía intención de agredirla fuertemente». «Si hubiera querido, la habría matado. Pero el marcaje de un gorila de 200 kilos tiene sus consecuencias» Malabo, un gorila macho de espalda plateada en el zoo de Madrid - Zoo Acuarium de Madrid En este sentido, la conservadora ha recordado una experiencia personal con una joven gorila de cinco años: «Estaba jugando con ella y tocándole con un dedo a través de los barrotes. Me mordió el dedo, jugando, y me quedé blanca: me hizo tanto daño que pensé que iba a perder el dedo... Ella enseguida se dio cuenta y me lo soltó, con cara de sorpresa. Mi dedo quedó muy chafado, pero no me lo cortó, aunque conozco dos o tres casos de personas que se quedaron sin su dedo». El código de los gorilas Al igual que otros muchos animales, los gorilas dan señales de aviso antes de iniciar una agresión. «Cuando están enfadados, hinchan y aprietan los labios, pero depende de la situación: si están en un espacio cerrado, donde no hay una distancia de respeto, y se ven sorprendidos, pasan a la secuencia de agresión directamente», ha explicado la conservadora del zoo de Barcelona. En cambio, en el medio natural mantener la distancia con ellos es suficiente para evitar el conflicto y que se sientan amenazados. «Cuando están enfadados, hinchan y aprietan los labios, pero depende de la situación: si están en un espacio cerrado, donde no hay una distancia de respeto, y se ven sorprendidos, pasan a la secuencia de agresión directamente» En el caso ocurrido en Madrid, la conservadora duda de que el animal se pusiera nervioso porque estuviera comiendo: «Normalmente se ponen muy contentos cuando saben que les toca comer, aunque sí que puede existir una agresión por la competencia por el alimento: quizás se encontró en una situación extraña, en un habitáculo o con una persona que no le correspondía e hizo el marcaje». Animales muy inteligentes, poderosos y tranquilos Según María José Luis Cerezo, portavoz del Zoo Aquarium de Madrid, los gorilas «son animales…
Noticias #eXplora <a href="https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/09/30/kyle-harper2-kJAC--620x349@abc.jpg">Media</a>La historia del ser humano está estrechamente vinculada a las pandemias. En el siglo II d.C., la terrible plaga Antonina, probablemente causada por la viruela, mató a siete u ocho millones de personas, afectando profundamente a un imperio romano que estaba en su apogeo. Paradójicamente, esta epidemia no habría ocurrido si las comunicaciones y las ciudades romanas no se hubieran desarrollado tanto. De igual manera, la gripe del 1918 quizás no se habría extendido como lo hizo, matando a millones de personas, si el mundo no hubiera estado tan devastado por los rigores de la Primera Guerra Mundial. Kyle Harper es autor de «El fatal destino de Roma» - Crítica Kyle Harper, profesor de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) y autor de «El fatal destino de Roma», está especializado en la historia de las epidemias y las economías. Su trabajo está centrado en comprender cómo las sociedades moldean el medio ambiente y cómo ésto a su vez tiene consecuencias que repercuten en el destino de las mismas sociedades. Por eso, afirma que, en cierto sentido, «cada sociedad tiene la pandemia que se merece», en términos ecológicos, pero no morales. Cree que la COVID-19 es una enfermedad que explota las vulnerabilidades del mundo contemporáneo, como la gran interconectividad o la alta densidad de población. De hecho, coincide con los expertos que afirman que el modo de vida actual, caracterizado por el vasto uso de los recursos naturales del planeta, ha inaugurado una nueva era de pandemias globales causadas por patógenos emergentes. -¿Qué puede enseñarnos la historia sobre el presente o el futuro de las epidemias? La historia puede enseñarnos a entender cómo el impacto humano sobre el medio ambiente, con sus ciudades, comunicaciones o sistemas de producción, tuvo consecuencias. Es decir, que cada época tiene la pandemia que se merece, en términos ecológicos, no morales. Por eso, de alguna forma esta pandemia era completamente previsible. No sabíamos cuándo o dónde iba a ocurrir pero sabíamos que muchas especies de patógenos están constantemente tratando de atravesar la barrera de las especies e infectar a humanos. Muchos científicos predijeron que algo así iba a pasar. -¿En qué sentido cree que cada época tiene la pandemia que se merece? Una de las vulnerabilidades que definen a nuestra sociedad es la conectividad global y la gran densidad de población. Por eso, de entre todas las enfermedades infecciosas posibles, las causadas por virus respiratorios son probablemente las que más peligrosas son para nosotros. Sobre todo si los patógenos tienen un alto grado de transmisibilidad, incluso en personas asintomáticas, con un periodo de incubación largo. Por eso, por desgracia el SARS-CoV-2 es casi el patógeno perfecto para las vulnerabilidades de nuestra sociedad. «Por desgracia, el SARS-CoV-2 es casi el patógeno perfecto para las vulnerabilidades de nuestra sociedad» Una estación de ferrocarril en Hangzhou, China, el pasado 30 de septiembre. Según Kyle Harper la densidad de población y la interconectividad son dos vulnerabilidades de las que el SARS-CoV-2 se «ha aprovechado» - EFE -¿Casi? ¿Podría ser peor? Sin duda. Habrá otra pandemia en el futuro y podría estar causada por un patógeno más letal. De hecho, los otros coronavirus causantes del SARS o del MERS son más letales. Creo que hemos tenido suerte y que podríamos aprovechar esta pandemia para aprender sobre nuestras vulnerabilidades y cómo podemos afrontarlas ante las próximas pandemias. -Entonces, ¿es la letalidad el ingrediente que le falta al SARS-CoV-2 para ser el peor patógeno posible? Muy probablemente. La gripe de 1918 fue probablemente más severa que la COVID-19. Sin duda, sus tasas de mortalidad fueron más altas —los cálculos oscilan, pero se habla de que causó entre 10 y 50 millones de víctimas mortales en dos años— aunque yo sería cauteloso. Hoy en día tenemos mejores…
Bueno, pues ya estamos oficialmente confinados.
Suerte a todos. Venceremos. ✌️— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 2, 2020

October 02, 2020 at 10:01PM
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