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Noticias #eXploraDebido a la pandemia de la covid-19, el Perrotón 2020 se ha convertido por primera vez en una carrera virtual contra el abandono y maltrato animal, a la que se han unido 7.000 corredores, no solo españoles, acompañados de sus perros.The post El primer Perrotón virtual reúne a 7.000 corredores appeared first on EFEverde.

via España – EFEverde https://ift.tt/2GXsGZP #Ciencia #Misterio
Rafa Nadal, qué ejemplo de esfuerzo. Y qué importante en esta época. ¡¡¡Bravo!!!— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 03:44PM
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Una mañana cualquiera, entre las ocho y las nueve, <strong>un río de personas se dirige al autobús, el metro o el tren para ir a trabajar.</strong> Un conductor de estos medios de transporte ya lleva horas despierto. Probablemente se ha levantado aún de noche, hacia las cuatro de la madrugada, para entrar a trabajar a las cinco, cuando sale el primer tren. Si es fin de semana, puede ser que coincida con otro tipo de fauna urbana: trasnochadores que vuelven de fiesta y se van a dormir cuando todo el mundo se levanta. Incluso podemos imaginar en el mismo vagón de tren a una enfermera que trabaja en turno de noche.

Y a un vigilante nocturno. Y a una madre que ha tenido que dar el pecho a su bebé durante la noche. Todos los ocupantes de este vagón imaginario viven de espaldas a su <strong>reloj biológico, un dispositivo interno que todos los seres vivos tenemos</strong> y que marca los ritmos vitales.En los humanos –y en muchas especies– la evolución hizo que nuestros relojes se pusiesen en hora hace miles de años, en estrecha relación con el entorno natural en el que nos había tocado vivir y con los ciclos que lo regían. Al salir el sol, empezaba la jornada. Cuando oscurecía, acababa, y ya no había más que hacer que dormir. Había que aprovechar las mejores horas del día para alimentarse, y las mejores estaciones del año para reproducirse. Así, nuestros relojes <strong>se sincronizaron con los ritmos de la propia Naturaleza</strong>. Hoy, la mayoría de la población vive en entornos urbanos, y nuestros hábitos son muy distintos a los de nuestros antepasados. Sin embargo, esos ritmos han quedado impresos en nuestra fisiología, incluso en nuestro ADN.<strong>El cuerpo marca las horas</strong>Así pues ¿existe un desajuste entre nuestros hábitos y nuestros relojes biológicos? Cada vez son más los estudios que muestran que así es, y que <strong>vivir contra reloj implica que nuestra salud pague un elevado precio.</strong>Los relojes biológicos organizan las funciones del organismo de un modo cíclico, con <strong>ritmos circadianos</strong>. Si nuestro cuerpo fuese una casa encontraríamos en cada una de sus habitaciones un reloj marcando la hora. Si cada una de estas estancias representase a un órgano y la decoración sus diferentes tejidos, encontraríamos en cada mueble o electrodoméstico pequeños relojes. Todos ellos deberían estar sincronizados, es decir, deberían marcar exactamente la misma hora. Cuando no es así es cuando surgen los problemas de salud.El más claro de los ciclos circadianos es el de sueño-vigilia. También hay ciclos ultradianos (que van de segundos a minutos) y ciclos infradianos (por ejemplo mensuales, como la menstruación o la renovación de la piel). Todos ellos <strong>están regidos por un reloj principal que está en nuestro cerebro</strong>, el núcleo supraquismático (NSQ), unas 20.000 neuronas que se encuentran en el hipotálamo, capaz de gobernar una gran variedad de ritmos como los ciclos hormonales, la fuerza muscular o la temperatura central. Existen también relojes periféricos que forman parte de cada tejido, incluso de cada célula.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2020/10/12/cambiar-el-horario-del-sueno-desincroniza-la-produccion-de-cortisol-y-puede-aumentar-a-deshoras-su-exceso-puede-llegar-a-provocar-desgaste-muscular-inmunodepresion-e-incluso-muerte-neuronal_ba9fe091_800x533.jpg">Cambiar el horario del sueño desincroniza la producción de cortisol y puede aumentar a deshoras. Su exceso puede llegar a provocar desgaste muscular, inmunodepresión e incluso muerte neuronal.<strong>Digerir de día, dormir de noche</strong>Estamos diseñados para dormir de noche y estar activos de día. Si se altera el ritmo del sueño, se produce un <strong>efecto dominó</strong> sobre el resto de ritmos biológicos. Por ejemplo, el cortisol, la hormona que prepara el organismo para hacer frente a la actividad, presenta su pico más alto un poco antes de levantarnos, lo que dispone nuestro cuerpo para empezar el día…
Un abrazo y gracias. Quienes establecen formas de pensamiento únicas, del sentido y dirección que sea, suelen sentirse molestos con la libertad del otro.
Nada nuevo bajo el sol.
Así ha sido y será.
Yo siempre he elegido ser libre. No le compro el pack de verdades a nadie.— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 04:20PM
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De los Creadores de éste Grupo/Canal/Sala... Te Presentamos: ¿Te gusta el misterio?, Noticias, Ciencia, Astronomía..., para que estés al día de todo, en todo momento. 24/7 - Relájate, Lee, Infórmate y Descarga Artículos. Síguenos! y Únete a nosotros en nuestro Canal de Telegram. Búscanos en Web y App: https://ift.tt/2hPxUsS || @eXplora - Infórmate, Comenta, y Comparte nuestros Post. Síguenos! y Únete a nosotros en nuestra Página de Facebook. Búscanos en Web y App: https://ift.tt/2gJPlWu - VISITA nuestro Sitio Web Oficial: https://ift.tt/2gJNz7W
Lope de Aguirre, de Oñate
Pascual de Andagoya,de Cuartango
Juan de Garay, de Orduña
Juan de Tolosa, de Tolosa
Diego Ibarra, de Eibar
Miguel López,de Zumárraga
Juan Martinez, de Bergara
Hay decenas de conquistadores Vasconavarros para decapitar. Pero quizá no los conozcan. pic.twitter.com/rxm215XexU— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 08:02PM
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Mi padre estaba allí. Equivocado o no, defendía sus ideas con compromiso y valentía. Yo tenía 3 años y vivía a 75 metros. No tiene que darme lecciones. Por eso he estudiado tanto estos hechos y les he dedicado programas que usted no ha escuchado ni por asomo. Un saludo.— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 10:01PM
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Bueno, tenemos a los genetistas que han diagnosticado el síndrome. Y otros dos catedráticos de genética. Se ve que no ha visto a los especialistas que han aparecido en #InformeCovid
Seguro que son mucho menos listos que usted. Los Morancos, amigos y unos cracks, por cierto.— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 10:07PM
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Pregunte por mi padre. A él le van a venir con revoluciones. Incluso tengo un libro “ La Noche del miedo” donde hablo del 3 de marzo. Un saludo.— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 12, 2020 at 10:49PM
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Curiosamente el próximo domingo tratamos el tema de la Hispanofobia a raíz de un polémico articulo del NYTimes.
Un fenómeno curioso. Existe hoy y existió ayer. ¿Por qué? ¿Qué intereses hay detrás? ¿Qué países crearon ese discurso? #CuartoMilenio— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 12, 2020

October 13, 2020 at 01:15AM
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Noticias #eXplora <a href="https://static1.abc.es/media/ciencia/2020/10/09/4-Zulueta-1950-ktKI--620x349@abc.jpg">Media</a>1937, Guerra Civil Española. El reputado biólogo evolutivo y genetista John Burdon Sanderson Haldane, alistado en las Brigadas Internacionales, recala en Madrid, donde aprovecha para visitar el Museo de Ciencias Naturales. A pesar de las circunstancias, el director interino de las instalaciones, Antonio de Zulueta, le muestra las bodegas, en las que sigue empecinado en hacer experimentos con el escarabajo polimórfico Phytodecta variabilis , con el que probó la existencia de genes en el y cromosoma y, por tanto, que la herencia genética estaba unida al sexo; su pupilo, el profesor Fernando Galán, se encuentra criando «pepinos explosivos» ( Ecballium elaterium ), muy «apropiados» para el momento. Mientras los tres charlan sobre ciencia, son interrumpidos por un bombardeo «más severo que cualquiera de los de Londres en 1914-1918», tal y como escribirá el propio Haldane tiempo después en una nota en «Nature». Y acaba: «Creo que la persistencia de Zulueta y Galán en condiciones, por decir lo mínimo, desagradables para la investigación, merece ser registrado y es un buen augurio para el futuro de la biología en España». Pero no se cumplió el pronóstico del genetista británico: la ciencia española en general, y el museo madrileño en particular, cayeron en un periodo bastante oscuro. Así lo relata «Del elefante a los dinosaurios: 45 de años de historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales (1940-1985)», una obra resultado del arduo trabajo de una docena de investigadores del CSIC que intenta, precisamente, arrojar luz y desempolvar figuras que se quedaron injustamente relegadas al cajón del olvido, como el propio Antonio de Zulueta. «Es un personaje que todos los biólogos de mi generación conocemos y desconocemos en partes iguales», explica Andrés Galera, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, autor del capítulo destinado a «uno de los mejores genetistas europeos de su época» y responsable de la charla que cerrará el ciclo de conferencias en torno a la nueva publicación del MNCN, el próximo martes, 27 de octubre. Los inicios de Zulueta Antonio de Zulueta y Escolano, el pequeño de seis hermanos, nació en Barcelona el 7 de marzo de 1885. Por una enfermedad, y siendo aún un niño, se traslada a vivir al lado del mar, donde empieza a interesarse por los moluscos. Su afición es tal que, sin haber terminado los estudios, es aceptado en una sociedad científica catalana, donde aviva aún más su pasión por la biología. La licenciatura la cursará a caballo entre la ciudad condal y Madrid, en donde finalmente echará raíces. Pero sus ramas próximamente se comenzarán a extender por toda Europa. «Se paga él mismo la estancia en París -estudiará en la Sorbona- y se mantiene por sus medios hasta que por fin le conceden una beca», cuenta Galera. A finales de la primera década del siglo XX, Zulueta también cursa una beca en el Instituto Koch (Berlín), tomando contacto con los últimos avances de la época. En este momento recibe una llamada del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid para convertirse en conservador, un cargo técnico que sobre todo está dirigido a la docencia de las nuevas generaciones de biólogos que quieren formarse más allá de nuestras fronteras. Acepta, y se plantea el reto de introducir la nueva metodología que ha aprendido en Europa. También funda su laboratorio, cuestión definitoria de su devenir vital. Es aquí cuando empieza su «idilio» con el museo. Antonio de Zulueta (bata blanca) en el laboratorio de Biología del MNCN. - Imágenes cedidas por la familia Zulueta / MNCN «Era un profesor generoso, pero también muy exigente. Siempre decía aquello de 'Esto está bien. Pero podría estar mejor'. Pero no ponía el listón alto solo para los demás, también lo hacía con su propio trabajo». Quizá por esa tendencia al perfeccionismo su traducción de la famosa obra de Charles Darwin, «El origen…