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"Era una esfera perfecta de distintos colores, del tamaño de un globo aerostático... aquello se aproximó hasta 2 metros del suelo" #CuartoMilenio pic.twitter.com/RNGRc67Yed— Iker Jiménez (@navedelmisterio) November 8, 2020

November 08, 2020 at 11:37PM
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"No vamos a abandonar el misterio, porque el misterio es nuestra vida, nuestra forma de mirar la vida. Hasta dentro de 7 días amigos" #CuartoMilenio pic.twitter.com/RnTSp93psJ— Iker Jiménez (@navedelmisterio) November 8, 2020

November 09, 2020 at 12:07AM
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Noticias #eXplora MediaLleva 43 años en funcionamiento y aún sigue enciando información a la Tierra. Sin embargo, Voyager 2, la segunda nave humana en salir del Sistema Solar (el privilegio de ser la primera lo tiene su sonda hermana, la Voyager 2), se debe someter a actualizaciones periódicas para continuar su camino en el espacio interestelar. La última, relacionada con la antena de radio de 70 metros de anchosituada en Canberra (Australia), ha provocado el corte de la comunicación por radio durante ocho meses, si bien la NASA acaba de confirmar que el periodo de silencio ha acabado tres meses antes de lo esperado. Un tiempo en el que la Voyager 2 ha volado sola, porque aunque ha seguido enviando información científica y del estado del sistema, no ha recibido órdenes hasta el pasado 29 de octubre, cuando un «hola» confirmó que le había llegado la llamada realizada desde la gigantesca antena australiana de una altura similar a la de un edificio de 20 pisos. Componentes de hace más de 47 años En concreto, se realizó una prueba de un nuevo hardware instalado recientemente la Deep Space Station 43 (DSS43), la única antena de la Tierra que puede enviar comandos a Voyager 2 y que es parte de la Red de Espacio Profundo (DSN) de la NASA, el grupo de antenas de radio distribuidas por todo el mundo (incluida España) que se utilizan para la comunicación con naves espaciales que operan más allá de la Luna. Entre las actualizaciones a DSS43 se encuentran dos nuevos transmisores de radio y, uno de ellos, que se usa para hablar con la Voyager 2, no ha sido reemplazado en más de 47 años. Los ingenieros también han mejorado los equipos de calefacción y refrigeración, los equipos de suministro de energía y otros componentes electrónicos necesarios para hacer funcionar los nuevos transmisores. Trabajos de reparación de la antena DSS43 - NASA Sin embargo, esta primera «llamada» a la Voyager 2 ha sido una prueba antes de poner a pleno rendimiento la renovada antena, volverá a su trabajo completo en febrero de 2021. «Lo que hace que esta tarea sea única es que estamos trabajando en todos los niveles de la antena, desde el pedestal a nivel del suelo hasta los sistemas del centro del plato», explica en un comunicado Brad Arnold, director del proyecto DSN en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA, en el sur de California. «Esta comunicación de prueba con la Voyager 2 es la verificación de que las cosas van por buen camino con el trabajo que estamos haciendo». El vuelo de la Voyager 2 Voyager 2, que se lanzó en 1977, se encuentra actualmente a más de 18.800 millones de kilómetros de la Tierra. Después de sobrevolar en 1989 Tritón -una de las lunas de Neptuno-, su trayectoria se colocó en una dirección descendente en relación con el plano orbital de nuestro planeta, donde solo se puede ver desde el hemisferio sur y, por lo tanto, solo se puede comunicar con la antena australiana. En cambio, su gemela Voyager 1, va más rápido y se encuentra en un camino diferente más allá de Saturno, lo que le permite comunicarse a través de antenas en las dos instalaciones DSN en el hemisferio norte. DSS43 comenzó a operar en 1972 (cinco años antes del lanzamiento de la Voyager 2 y la Voyager 1) y tenía solo 64 metros de ancho en ese momento. Se amplió a 70 metros en 1987 y ha recibido una variedad de mejoras y reparaciones desde entonces. Pero los ingenieros que supervisan el trabajo actual afirman que este es uno de los cambios de imagen más importantes que ha recibido la antena. Las reparaciones beneficiarán a otras misiones, incluido el rover Mars Perseverance, que tiene previsto su aterrizaje en Marte el próximo 18 de febrero de 2021. La red también desempeñará un papel fundamental en las misiones de exploración con astronautas de la Luna y, después, en el planeta rojo, asegurando el apoyo de comunicación y navegación para ambos.

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Noticias #eXplora <a href="https://static2.abc.es/media/ciencia/2020/11/04/Kylinxia-zhangi-kiME--620x349@abc.jpg">Media</a>El 80% de las especies de animales de la Tierra pertenece al grupo de los artrópodos o animales con patas articuladas. Ellos están entre los animales más abundantes del planeta, en términos de biomasa, y son los que más han influido en su ecología en los últimos 500 millones de años. Su esplendor comenzó a principios del Cámbrico, hace unos 541-485 millones de años, cuando los océanos se llenaron de trilobites, hasta que, desde hace unos 300 millones de años, se impusieron los crustáceos. En tierra, otros representantes de los artrópodos, los insectos y los arácnidos, son en la actualidad las especies más abundantes y las más fáciles de encontrar. La historia de los atrópodos está lejos de ser clara, en parte porque solo llega hasta nosotros a través de un puñado de yacimientos de fósiles. No obstante, queda claro que los primeros artrópodos, con su caparazón duro y sus eficientes y versátiles patas, fueron una revolución para la naturaleza, porque introdujeron un nuevo modo de organización corporal que se pudo diversificar en todas direcciones, como si fueran una nueva y revolucionaria tecnología, dando lugar a muchas nuevas especies, algunas de las cuales hoy parecen extravagantes. Esta semana, una investigación realizada por científicos del Instituto de Geología y Paleontología de la Academia China de Ciencias (NIGPAS) ha publicado los resultados de su estudio de una nueva especie de artrópodo del Cámbrico, a partir de fósiles hallados en el yacimiento de Chengjiang, en China. Su nombre es Kylinxia zhangi, y es un animal con un aspecto similar al de una gamba, con cinco ojos, cuyo estudio aporta importantes revelaciones sobre el origen de los artrópodos. Estos hallazgos se han publicado en «Nature». « Kylinxia es una especie quimérica muy extraña», ha dicho en un comunicado Huang Diying, coautor del artículo. «Combina rasgos morfológicos de diferentes animales, como el "kylin", una criatura quimérica de la mitología tradicional china». De ahí su nombre, que también incluye el término que en chino significa gamba. Representación de «Kylinxia zhangi» - D.-Y. Huang & H. Zeng El ensayo y error de la evolución Dejando a un lado a esa criatura conocida como «kylin», lo cierto es que el propio concepto de quimera proviene de la mitología clásica: Quimera era un monstruo híbrido con cuerpo de cabra, cola de serpiente y cabeza de león, que fue derrotado por Belerofonte, con la ayuda del caballo alado Pegaso. Por eso, este monstruo describe bien Kylinxia zhangi, un artrópodo que tuvo rasgos propios de varios grupos diferentes. Para entender cómo algo así puede ocurrir conviene no olvidar que K. zhangi vivió a comienzos del Cámbrico, una época en la que la competencia en los mares primitivos era baja y los animales, hasta los más extraños, tenían más fácil la supervivencia. Sin embargo, con el posterior endurecimiento de las condiciones, las formas más antiguas y experimentales fueron reemplazadas por otras, más perfeccionadas y que recuerdan más a las actuales, por medio del ensayo y error que da forma a la evolución. Un artrópodo verdadero, pero muy extraño Kylinxia zhangi quizás no representaba el diseño más exitoso, pero tenía los rasgos típicos de los artrópodos verdaderos, como una cutícula (o «piel») endurecida, un tronco dividido en segmentos y patas articuladas. Pero, además, tenía cinco ojos, como el extraño Opabinia, un fósil hallado en el yacimiento de Burgess Shale; una estructura corporal similar al del grupo Megacheira, también extinto; y unos apéndices delanteros con los que sujetaba la comida, y que son muy similares a los que tenía Anomalocaris, un depredador de gran tamaño que no se considera como artrópodo verdadero. Por eso, tanto Kylinxia como Anomalocaris son criaturas cruciales para encontrar los «eslabones perdidos» entre artrópodos y sus ancestros. Reconstrucciones de «Opabinia», izquierda…