Las mejores imágenes de #TuFotoNatGeo del 6 al 11 de marzo
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Javier González Martín 📷 (@javiergonzalez.martin)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Javier Parrilla (@fjparrillaperez)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Gaby Rocha (@gabyrocha6)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Miguel Varea Martín (@miguelvarea.photo)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Alex Postigo (@thefrogeye)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de 🧭 𝐈𝚟á𝚗 𝐀𝚗𝚝𝚘𝚕í𝚗 🧭 (@ivanantfotografia)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Yolanda Reigadas Photography (@yolandareigadasphotography)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Félix Morlán González (@felixmorlan)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Dani Sanz (@danisanzfoto)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Juan Carlos Mimó (@jc_mimo) Vía https://ift.tt/aHc9WQF - Últimas noticias https://ift.tt/6i9ZqeT https://ift.tt/sGP1pug #eXplora #Ciencia #Misterio
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Javier González Martín 📷 (@javiergonzalez.martin)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Javier Parrilla (@fjparrillaperez)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Gaby Rocha (@gabyrocha6)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Miguel Varea Martín (@miguelvarea.photo)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Alex Postigo (@thefrogeye)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de 🧭 𝐈𝚟á𝚗 𝐀𝚗𝚝𝚘𝚕í𝚗 🧭 (@ivanantfotografia)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Yolanda Reigadas Photography (@yolandareigadasphotography)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Félix Morlán González (@felixmorlan)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Dani Sanz (@danisanzfoto)Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Juan Carlos Mimó (@jc_mimo) Vía https://ift.tt/aHc9WQF - Últimas noticias https://ift.tt/6i9ZqeT https://ift.tt/sGP1pug #eXplora #Ciencia #Misterio
Corredor humanitario
Un grupo de ciudadanos ucranianos atraviesan las ruinas de un puente tras los bombardeos rusos a la ciudad de Irpin, en las afueras de la capital ucraniana de Kiev, este martes 8 de marzo de 2022. Cargados de maletas, carros y mochilas, se cuentan por millones las personas que se han visto obligadas a dejar atrás su vida para huir de la guerra.Hasta el momento, los esfuerzos para establecer un alto el fuego a lo largo de los corredores humanitarios han fracasado repetidamente mientras continuaban los bombardeos rusos en la zona. Más de dos millones y medio de personas han abandonado el país durante estas semanas de conflicto según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.Vía https://ift.tt/EcvxDeb - Últimas noticias https://ift.tt/FDSy1AK https://ift.tt/tqbuJ6R #eXplora #Ciencia #Misterio
Un grupo de ciudadanos ucranianos atraviesan las ruinas de un puente tras los bombardeos rusos a la ciudad de Irpin, en las afueras de la capital ucraniana de Kiev, este martes 8 de marzo de 2022. Cargados de maletas, carros y mochilas, se cuentan por millones las personas que se han visto obligadas a dejar atrás su vida para huir de la guerra.Hasta el momento, los esfuerzos para establecer un alto el fuego a lo largo de los corredores humanitarios han fracasado repetidamente mientras continuaban los bombardeos rusos en la zona. Más de dos millones y medio de personas han abandonado el país durante estas semanas de conflicto según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.Vía https://ift.tt/EcvxDeb - Últimas noticias https://ift.tt/FDSy1AK https://ift.tt/tqbuJ6R #eXplora #Ciencia #Misterio
UNHCR
Emergencia en Ucrania
“Los donantes – gobiernos, empresas y particulares – han sido increíblemente generosos desde que inició el conflicto. Este esfuerzo se debe mantener si
La guerra de Rusia y Ucrania llega al espacio
Después de casi tres décadas, la estrecha <strong>colaboración espacial entre Rusia y el mundo occidental parece estar llegando a su fin</strong>. Mientras aumenta la tensión a causa de <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/guerra-entre-rusia-y-ucrania-conflicto-explicado-manera-sencilla_17909">la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin, <strong>Rusia ha amenazado con estrellar la Estación Espacial Internacional</strong> (ISS por sus siglas en inglés) y negarse a lanzar satélites para los países occidentales. Hace unos meses, Rusia hizo estallar uno de sus propios satélites difuntos, creando basura espacial que amenazaba la seguridad de los astronautas de la ISS.Por lo tanto, la pregunta es: ¿cómo podría repercutir la guerra de Rusia y Ucrania en las operaciones espaciales del futuro y cuáles serían las consecuencias?Las <strong>imágenes desde el espacio</strong> se han convertido en un <strong>elemento habitual en la cobertura de la invasión de Ucrania</strong>, mostrando las tropas avanzando inexorablemente hacia Kiev, <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/fotografia/imagenes-asedio-rusia-a-irpin-ucrania_17982">Irpin, <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/fotografia/imagenes-asedio-rusia-a-mariupol-ucrania_17970">Mariupol o Járkov.Aunque el contenido es escalofriante, estas imágenes han sido de <strong>gran ayuda para la asediada resistencia ucraniana</strong>, ya que gracias a estas han podido averiguar dónde está el enemigo, de dónde viene y su configuración. También son una demostración del nivel de fuerza utilizado por Rusia, expuesto a la vista de todo el mundo.La importancia de las imágenes por satéliteHasta hace poco, solo los militares avanzados y algunos países contaban con imágenes por satélite. Sin embargo, hoy en día, las <strong>empresas comerciales están captando cada vez más estas imágenes</strong> y su potencial podría superar al ejército ruso. La principal ventaja es que, gracias a estas, las empresas pueden proporcionar un apoyo casi militar, <strong>evitando la participación bélica de las naciones occidentales</strong> en Ucrania.Hay quienes advierten de un declive del poder espacial de Estados Unidos, sobre todo ante la ambiciosa agenda espacial china y las provocativas maniobras rusas. Pero <strong>cualquier estimación del poder espacial debe incluir al sector comercial</strong>, en el que las empresas occidentales, y las estadounidenses en particular, llevan ventaja.SpaceX no solo proporciona imágenes por satélite, sino también comunicaciones. Su fundador, <strong>Elon Musk, ha acudido en ayuda de Ucrania</strong> dandole terminales que permiten acceder al sistema Starlink, una megaconstelación de satélites que ofrece conexión a Internet de alta velocidad. Si Rusia corta los servicios de Internet y otras formas de comunicación en Ucrania, Starlink podría proporcionar conectividad, <strong>dando a los ucranianos un acceso seguro a la información y a la conexión en red</strong>.Sin embargo, <strong>existen algunos riesgos</strong>. Musk ha advertido recientemente a los usuarios ucranianos de que las terminales Starlink (que son efectivamente antenas parabólicas bidireccionales) pueden hacer que se les identifique.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/la-nave-tripulada-soyuz-ms-18-en-primer-plano-y-la-nave-de-carga-progress-77-acopladas-a-la-estacion-espacial-internacional_0c4beddd_800x533.jpg">La nave tripulada Soyuz MS-18 (en primer plano) y la nave de carga Progress 77 acopladas a la Estación Espacial Internacional.Interferencias rusasTambién se ha informado de que <strong>Rusia ha interferido la señal GPS de los satélites en el espacio hacia Ucrania</strong>. Y que Putin espera que su propio sistema de posicionamiento por satélite GLONASS también sea interferido. Si eso ocurre, se utilizará un <strong>sistema terrestre llamado Chayka</strong>, basado en una tecnología de radio más antigua. Aunque no es tan preciso como un sistema de…
Después de casi tres décadas, la estrecha <strong>colaboración espacial entre Rusia y el mundo occidental parece estar llegando a su fin</strong>. Mientras aumenta la tensión a causa de <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/guerra-entre-rusia-y-ucrania-conflicto-explicado-manera-sencilla_17909">la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin, <strong>Rusia ha amenazado con estrellar la Estación Espacial Internacional</strong> (ISS por sus siglas en inglés) y negarse a lanzar satélites para los países occidentales. Hace unos meses, Rusia hizo estallar uno de sus propios satélites difuntos, creando basura espacial que amenazaba la seguridad de los astronautas de la ISS.Por lo tanto, la pregunta es: ¿cómo podría repercutir la guerra de Rusia y Ucrania en las operaciones espaciales del futuro y cuáles serían las consecuencias?Las <strong>imágenes desde el espacio</strong> se han convertido en un <strong>elemento habitual en la cobertura de la invasión de Ucrania</strong>, mostrando las tropas avanzando inexorablemente hacia Kiev, <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/fotografia/imagenes-asedio-rusia-a-irpin-ucrania_17982">Irpin, <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/fotografia/imagenes-asedio-rusia-a-mariupol-ucrania_17970">Mariupol o Járkov.Aunque el contenido es escalofriante, estas imágenes han sido de <strong>gran ayuda para la asediada resistencia ucraniana</strong>, ya que gracias a estas han podido averiguar dónde está el enemigo, de dónde viene y su configuración. También son una demostración del nivel de fuerza utilizado por Rusia, expuesto a la vista de todo el mundo.La importancia de las imágenes por satéliteHasta hace poco, solo los militares avanzados y algunos países contaban con imágenes por satélite. Sin embargo, hoy en día, las <strong>empresas comerciales están captando cada vez más estas imágenes</strong> y su potencial podría superar al ejército ruso. La principal ventaja es que, gracias a estas, las empresas pueden proporcionar un apoyo casi militar, <strong>evitando la participación bélica de las naciones occidentales</strong> en Ucrania.Hay quienes advierten de un declive del poder espacial de Estados Unidos, sobre todo ante la ambiciosa agenda espacial china y las provocativas maniobras rusas. Pero <strong>cualquier estimación del poder espacial debe incluir al sector comercial</strong>, en el que las empresas occidentales, y las estadounidenses en particular, llevan ventaja.SpaceX no solo proporciona imágenes por satélite, sino también comunicaciones. Su fundador, <strong>Elon Musk, ha acudido en ayuda de Ucrania</strong> dandole terminales que permiten acceder al sistema Starlink, una megaconstelación de satélites que ofrece conexión a Internet de alta velocidad. Si Rusia corta los servicios de Internet y otras formas de comunicación en Ucrania, Starlink podría proporcionar conectividad, <strong>dando a los ucranianos un acceso seguro a la información y a la conexión en red</strong>.Sin embargo, <strong>existen algunos riesgos</strong>. Musk ha advertido recientemente a los usuarios ucranianos de que las terminales Starlink (que son efectivamente antenas parabólicas bidireccionales) pueden hacer que se les identifique.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/la-nave-tripulada-soyuz-ms-18-en-primer-plano-y-la-nave-de-carga-progress-77-acopladas-a-la-estacion-espacial-internacional_0c4beddd_800x533.jpg">La nave tripulada Soyuz MS-18 (en primer plano) y la nave de carga Progress 77 acopladas a la Estación Espacial Internacional.Interferencias rusasTambién se ha informado de que <strong>Rusia ha interferido la señal GPS de los satélites en el espacio hacia Ucrania</strong>. Y que Putin espera que su propio sistema de posicionamiento por satélite GLONASS también sea interferido. Si eso ocurre, se utilizará un <strong>sistema terrestre llamado Chayka</strong>, basado en una tecnología de radio más antigua. Aunque no es tan preciso como un sistema de…
5 claves del desastre de Chernóbil
Vía https://ift.tt/EcvxDeb - Últimas noticias https://ift.tt/TpnW8oE https://ift.tt/tqbuJ6R #eXplora #Ciencia #Misterio
Vía https://ift.tt/EcvxDeb - Últimas noticias https://ift.tt/TpnW8oE https://ift.tt/tqbuJ6R #eXplora #Ciencia #Misterio
www.nationalgeographic.com.es
National Geographic España - Web Oficial - Ciencia, naturaleza, historia y viajes
Web oficial de la revista National Geographic España: reportajes y fotografías de naturaleza, ciencia, historia, viajes y aventura
Día 12 y uno más. Operaciones submarinas
Hoy se cumplía el día <strong>“12 y uno más”, desde nuestra partida</strong>. “12 y uno más” es la forma en la que los pescadores gaditanos se refieren a <strong>la decimotercera anilla que lanzan al agua</strong> cuando, mediante la llamada técnica del cerco con jareta, calan el arte en sus traíñas para la pesca del boquerón o la sardina.Y es que un barco siempre ha sido un lugar regido por sus particulares reglas y tradiciones, pero también <strong>rodeado por las creencias y supersticiones</strong> de sus tripulantes, entre las cuales una de las más conocidas hace referencia <strong>al número 13</strong>.Por ejemplo, cuentan las historias que cuando se contrataba antiguamente a <strong>la tripulación de un barco</strong>, si se rondaba la cifra del mal fario, se hacía porque esta <strong>fuera bien de 12 o de 14 tripulantes, pero nunca de 13</strong>. Lo mismo sucede en el caso de las embarcaciones con un gran número de cubiertas, en las cuales, al igual que ocurre con algunos edificios, se omite el número prohibido a la hora de enumerarlas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/vista-interior-del-anteriormente-mencionado-carajo-puesto-mas-elevado-del-arctic-sunrise-con-35-metros-de-altura_ca48fb44_800x533.jpg">Vista interior del anteriormente mencionado carajo, puesto más elevado del Arctic Sunrise con 35 metros de altura.</a>El caso es que, dada la circunstancia y hablando del tema en cuestión, hoy le preguntábamos a nuestros compañeros sobre si albergaban <strong>alguna superstición respecto al hecho de sumergirse a profundidades de más de 500 metros</strong> en un submarino que, a pesar de la tecnología que esconde, parece casi de juguete.La respuesta, como era de esperar, fue negativa. En cambio, lo que nos explicaron fue algo que llevábamos algunos días cuestionándonos y por lo que tú, querido lector, quizá también se te hayas preguntado, y es: <strong>¿Qué pasaría en el caso de que algo saliera mal ahí abajo?</strong> La contestación tuvo poco de superstición y bastante de ingenio.Para empezar, el submarino está <strong>diseñado para operar con flotabilidad neutra</strong>. Esto quiere decir que su peso está equilibrado de forma que una vez en el agua, ni flota ni se hunde a menos que sea la voluntad del piloto. Gracias a ello, en el caso de sufrir una avería en el fondo del mar, la primera medida a tomar sería <strong>la liberación de una pieza de plomo</strong> situada en la base del submarino; suficiente para alterar el equilibrio inicial y ascender hasta la superficie en base a las meras leyes de la física.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/maniobras-en-el-inicio-de-la-inmersion_6ad3144e_800x533.jpg">Maniobras en el inicio de la inmersión.</a>En caso de que esto no funcionara, <strong>existe un plan b</strong>, consistente en llenar de aire unos compartimentos auxiliares, y por tanto volviendo a <strong>incrementar la flotabilidad del submarino</strong>. Todo parecía bastante bien atado según nos contaban Jared y los dos Jeffs. Sin embargo, aún de resultar insuficientes las medidas, el submarino podría también desprenderse de sus grandes baterías (una de las piezas más pesadas del mismo) y activar una auxiliar y más pequeña destinada a estas situaciones.Pero… ¿qué pasaría si nada de esto funcionara? Nos seguíamos preguntando. En ese caso, el submarino posee <strong>la capacidad de ofrecer soporte vital (oxígeno, agua e incluso comida desecada) durante 80 horas</strong>. Es decir, las 8 que puede llegar a durar una operación, más otras 72, que son las calculadas para que un UAV o lo que es lo mismo, un submarino no tripulado y especializado en las labores de rescate, <strong>pudiera acudir desde cualquier parte del mundo para remolcar</strong> y socorrer a piloto y acompañante.Escribo esto, querido lector, casi al mismo tiempo que comparto con Roberto la información, quien dentro de dos días con suerte <strong>quizá se aventure en una de las últimas inmersiones al…
Hoy se cumplía el día <strong>“12 y uno más”, desde nuestra partida</strong>. “12 y uno más” es la forma en la que los pescadores gaditanos se refieren a <strong>la decimotercera anilla que lanzan al agua</strong> cuando, mediante la llamada técnica del cerco con jareta, calan el arte en sus traíñas para la pesca del boquerón o la sardina.Y es que un barco siempre ha sido un lugar regido por sus particulares reglas y tradiciones, pero también <strong>rodeado por las creencias y supersticiones</strong> de sus tripulantes, entre las cuales una de las más conocidas hace referencia <strong>al número 13</strong>.Por ejemplo, cuentan las historias que cuando se contrataba antiguamente a <strong>la tripulación de un barco</strong>, si se rondaba la cifra del mal fario, se hacía porque esta <strong>fuera bien de 12 o de 14 tripulantes, pero nunca de 13</strong>. Lo mismo sucede en el caso de las embarcaciones con un gran número de cubiertas, en las cuales, al igual que ocurre con algunos edificios, se omite el número prohibido a la hora de enumerarlas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/vista-interior-del-anteriormente-mencionado-carajo-puesto-mas-elevado-del-arctic-sunrise-con-35-metros-de-altura_ca48fb44_800x533.jpg">Vista interior del anteriormente mencionado carajo, puesto más elevado del Arctic Sunrise con 35 metros de altura.</a>El caso es que, dada la circunstancia y hablando del tema en cuestión, hoy le preguntábamos a nuestros compañeros sobre si albergaban <strong>alguna superstición respecto al hecho de sumergirse a profundidades de más de 500 metros</strong> en un submarino que, a pesar de la tecnología que esconde, parece casi de juguete.La respuesta, como era de esperar, fue negativa. En cambio, lo que nos explicaron fue algo que llevábamos algunos días cuestionándonos y por lo que tú, querido lector, quizá también se te hayas preguntado, y es: <strong>¿Qué pasaría en el caso de que algo saliera mal ahí abajo?</strong> La contestación tuvo poco de superstición y bastante de ingenio.Para empezar, el submarino está <strong>diseñado para operar con flotabilidad neutra</strong>. Esto quiere decir que su peso está equilibrado de forma que una vez en el agua, ni flota ni se hunde a menos que sea la voluntad del piloto. Gracias a ello, en el caso de sufrir una avería en el fondo del mar, la primera medida a tomar sería <strong>la liberación de una pieza de plomo</strong> situada en la base del submarino; suficiente para alterar el equilibrio inicial y ascender hasta la superficie en base a las meras leyes de la física.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/maniobras-en-el-inicio-de-la-inmersion_6ad3144e_800x533.jpg">Maniobras en el inicio de la inmersión.</a>En caso de que esto no funcionara, <strong>existe un plan b</strong>, consistente en llenar de aire unos compartimentos auxiliares, y por tanto volviendo a <strong>incrementar la flotabilidad del submarino</strong>. Todo parecía bastante bien atado según nos contaban Jared y los dos Jeffs. Sin embargo, aún de resultar insuficientes las medidas, el submarino podría también desprenderse de sus grandes baterías (una de las piezas más pesadas del mismo) y activar una auxiliar y más pequeña destinada a estas situaciones.Pero… ¿qué pasaría si nada de esto funcionara? Nos seguíamos preguntando. En ese caso, el submarino posee <strong>la capacidad de ofrecer soporte vital (oxígeno, agua e incluso comida desecada) durante 80 horas</strong>. Es decir, las 8 que puede llegar a durar una operación, más otras 72, que son las calculadas para que un UAV o lo que es lo mismo, un submarino no tripulado y especializado en las labores de rescate, <strong>pudiera acudir desde cualquier parte del mundo para remolcar</strong> y socorrer a piloto y acompañante.Escribo esto, querido lector, casi al mismo tiempo que comparto con Roberto la información, quien dentro de dos días con suerte <strong>quizá se aventure en una de las últimas inmersiones al…
Descarga en el Kalahari
Un rayo descarga su electricidad en la región central del desierto del Kalahari, en Botswana. No es extraño que muchos de estos rayos terminen provocando incendios en la gran inmensidad de este desierto africano, que se extiende por Botswana, Namibia y Sudáfrica.El Kalahari no solo es famoso por su gran variedad de fauna, donde destacan los leones, las jirafas o los antílopes como especies más icónicas, sino que también es una de las regiones con los cielos más oscuros del planeta, haciendo de este desierto un lugar único para los amantes de la astronomía y la fotografía nocturna.March 13, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/Tngmok7 - Últimas noticias https://ift.tt/y29mNRx https://ift.tt/B2Xd6f0 #eXplora #Ciencia #Misterio
Un rayo descarga su electricidad en la región central del desierto del Kalahari, en Botswana. No es extraño que muchos de estos rayos terminen provocando incendios en la gran inmensidad de este desierto africano, que se extiende por Botswana, Namibia y Sudáfrica.El Kalahari no solo es famoso por su gran variedad de fauna, donde destacan los leones, las jirafas o los antílopes como especies más icónicas, sino que también es una de las regiones con los cielos más oscuros del planeta, haciendo de este desierto un lugar único para los amantes de la astronomía y la fotografía nocturna.March 13, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/Tngmok7 - Últimas noticias https://ift.tt/y29mNRx https://ift.tt/B2Xd6f0 #eXplora #Ciencia #Misterio
www.nationalgeographic.com.es
National Geographic España - Web Oficial - Ciencia, naturaleza, historia y viajes
Web oficial de la revista National Geographic España: reportajes y fotografías de naturaleza, ciencia, historia, viajes y aventura
Día 14. La cacería
Hoy nos despertamos en las mismas coordenadas en las que ayer despedíamos al día con <strong>una inverosímil puesta de sol antártica</strong>. Nos encontrábamos en el llamado <strong>Canal del Príncipe Gustavo</strong>, un brazo de mar que se extiende al sureste de la península de la Trinidad y en el que fondeábamos a la altura de la isla Vega.La zona era demasiado profunda como para tirar el ancla, lo que unido a las frías temperaturas del agua en estas latitudes —en las que nunca se apaga el motor del barco por precaución— nos ha mantenido <strong>navegando en pequeños círculos y a baja velocidad durante toda la noche</strong>.Nos encontrábamos en el mismo lugar, y sin embargo, en el ambiente <strong>se respiraba una belleza distinta</strong>. Esta mañana las corrientes habían traído hasta la zona varias <strong>plataformas de hielo extensas y delgadas</strong>.Se trataba de hielo joven, de 2 o 3 metros de grosor, formado probablemente durante el último invierno <strong>a causa de la congelación del propio océano</strong>. En su superficie, de un blanco impoluto que contrastaba con el tono ceniciento del agua, <strong>descansaban varias decenas de focas</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/durante-nuestra-observamos-desde-la-distancia-varios-tempanos-que-servian-como-zonas-de-descanso-a-varios-grupos-de-lobos-marinos-antarticos-arctophoca-gazella_671f02bf_800x533.jpg">Durante la travesía observamos desde la distancia varios témpanos que servían como zonas de descanso a varios grupos de lobos marinos antárticos (Arctophoca gazella).</a>El mar estaba en completa calma, lo que nos proporcionaba la sensación de <strong>navegar por un inmenso espejo gris</strong> sobre el que esporádicamente se erigían algunas islas cónicas atravesadas por glaciares cual inmensos toboganes blancos. Era la <strong>zona perfecta para avistar cetáceos</strong>, los cuales no tardaron demasiado en aparecer con los primeros rayos de sol que se colaban a través de las nubes.Así, <strong>una primera aleta dio paso a otra, y luego a otra</strong>, hasta que pasados cinco minutos se encontraban <strong>por todas partes</strong>: proa o popa, babor y estribor. No importaba el lugar hacia el que miráramos que siempre encontrábamos una cola sumergiéndose hacía las profundidades o un lomo sobresaliendo a la superficie.No se trataba de la primera vez que asistíamos a un espectáculo similar. <strong>Estos cetáceos ya nos habían deleitado con su presencia</strong> y compañía con anterioridad. Sin embargo, en esta ocasión la coyuntura era diferente, y en el ambiente se respiraba algo que no alcanzamos a interpretar hasta descifrar que allí <strong>se estaban dando cita por igual ballenas jorobadas y orcas</strong>, ambas con diferentes intenciones.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/un-miembro-de-la-tripulacion-senala-la-localizacion-de-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_b13c4986_800x533.jpg">Un miembro de la tripulación señala la localización de un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/arrinconamiento-de-una-ballena-jorobada-megaptera-novaeangliae-por-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_84c40331_800x533.jpg"> Arrinconamiento de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) por un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/grupo-de-orcas-orcinus-orca-explorando-las-inmediaciones_ee7bd241_800x533.jpg">Grupo de orcas (Orcinus orca) explorando las inmediaciones.</a>A babor, un pequeño grupo de las primeras permanecía estático, flotando en la superficie del agua. Poco después identificaríamos que se trataba de una estrategia de defensa en la que los adultos rodean a los ejemplares más jóvenes del grupo ante un posible ataque de las orcas que allí se congregaban.Y es que cuando se trata de otros cetáceos, las orcas exhiben <strong>una muy particular forma de cazar</strong>. Lo hacen en grupo y encauzadas hacia el ejemplar más…
Hoy nos despertamos en las mismas coordenadas en las que ayer despedíamos al día con <strong>una inverosímil puesta de sol antártica</strong>. Nos encontrábamos en el llamado <strong>Canal del Príncipe Gustavo</strong>, un brazo de mar que se extiende al sureste de la península de la Trinidad y en el que fondeábamos a la altura de la isla Vega.La zona era demasiado profunda como para tirar el ancla, lo que unido a las frías temperaturas del agua en estas latitudes —en las que nunca se apaga el motor del barco por precaución— nos ha mantenido <strong>navegando en pequeños círculos y a baja velocidad durante toda la noche</strong>.Nos encontrábamos en el mismo lugar, y sin embargo, en el ambiente <strong>se respiraba una belleza distinta</strong>. Esta mañana las corrientes habían traído hasta la zona varias <strong>plataformas de hielo extensas y delgadas</strong>.Se trataba de hielo joven, de 2 o 3 metros de grosor, formado probablemente durante el último invierno <strong>a causa de la congelación del propio océano</strong>. En su superficie, de un blanco impoluto que contrastaba con el tono ceniciento del agua, <strong>descansaban varias decenas de focas</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/durante-nuestra-observamos-desde-la-distancia-varios-tempanos-que-servian-como-zonas-de-descanso-a-varios-grupos-de-lobos-marinos-antarticos-arctophoca-gazella_671f02bf_800x533.jpg">Durante la travesía observamos desde la distancia varios témpanos que servían como zonas de descanso a varios grupos de lobos marinos antárticos (Arctophoca gazella).</a>El mar estaba en completa calma, lo que nos proporcionaba la sensación de <strong>navegar por un inmenso espejo gris</strong> sobre el que esporádicamente se erigían algunas islas cónicas atravesadas por glaciares cual inmensos toboganes blancos. Era la <strong>zona perfecta para avistar cetáceos</strong>, los cuales no tardaron demasiado en aparecer con los primeros rayos de sol que se colaban a través de las nubes.Así, <strong>una primera aleta dio paso a otra, y luego a otra</strong>, hasta que pasados cinco minutos se encontraban <strong>por todas partes</strong>: proa o popa, babor y estribor. No importaba el lugar hacia el que miráramos que siempre encontrábamos una cola sumergiéndose hacía las profundidades o un lomo sobresaliendo a la superficie.No se trataba de la primera vez que asistíamos a un espectáculo similar. <strong>Estos cetáceos ya nos habían deleitado con su presencia</strong> y compañía con anterioridad. Sin embargo, en esta ocasión la coyuntura era diferente, y en el ambiente se respiraba algo que no alcanzamos a interpretar hasta descifrar que allí <strong>se estaban dando cita por igual ballenas jorobadas y orcas</strong>, ambas con diferentes intenciones.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/un-miembro-de-la-tripulacion-senala-la-localizacion-de-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_b13c4986_800x533.jpg">Un miembro de la tripulación señala la localización de un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/arrinconamiento-de-una-ballena-jorobada-megaptera-novaeangliae-por-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_84c40331_800x533.jpg"> Arrinconamiento de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) por un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/grupo-de-orcas-orcinus-orca-explorando-las-inmediaciones_ee7bd241_800x533.jpg">Grupo de orcas (Orcinus orca) explorando las inmediaciones.</a>A babor, un pequeño grupo de las primeras permanecía estático, flotando en la superficie del agua. Poco después identificaríamos que se trataba de una estrategia de defensa en la que los adultos rodean a los ejemplares más jóvenes del grupo ante un posible ataque de las orcas que allí se congregaban.Y es que cuando se trata de otros cetáceos, las orcas exhiben <strong>una muy particular forma de cazar</strong>. Lo hacen en grupo y encauzadas hacia el ejemplar más…
La gran mancha roja de Júpiter
Las sondas gemelas Voyager 1 y 2 prosiguen su viaje de exploración espacial en lugares en los que no ha estado ningún artefacto terrestre en la historia. Lanzadas en 1977, 45 años después continúan con su incansable viaje después de haber sido lanzadas en búsqueda de nuevas certezas sobre el espacio.Según la NASA, en la actualidad ambas sondas se encuentran viajando a miles de kilómetros de Plutón, dejando imágenes tan impresionantes como esta. Tratada a través de numerosos filtros en el Image Processing Lab del Jet Propulsion Laboratory que, una vez combinados, reproducen el color original de Júpiter y su característica mancha roja en alta definición.March 14, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/xbIcPmo - Últimas noticias https://ift.tt/ih6u0YC https://ift.tt/SaFPsHm #eXplora #Ciencia #Misterio
Las sondas gemelas Voyager 1 y 2 prosiguen su viaje de exploración espacial en lugares en los que no ha estado ningún artefacto terrestre en la historia. Lanzadas en 1977, 45 años después continúan con su incansable viaje después de haber sido lanzadas en búsqueda de nuevas certezas sobre el espacio.Según la NASA, en la actualidad ambas sondas se encuentran viajando a miles de kilómetros de Plutón, dejando imágenes tan impresionantes como esta. Tratada a través de numerosos filtros en el Image Processing Lab del Jet Propulsion Laboratory que, una vez combinados, reproducen el color original de Júpiter y su característica mancha roja en alta definición.March 14, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/xbIcPmo - Últimas noticias https://ift.tt/ih6u0YC https://ift.tt/SaFPsHm #eXplora #Ciencia #Misterio
NASA
Voyager's View of Jupiter's Great Red Spot
This view of Jupiter was taken by Voyager 1.
Noticias eXplora: Descubren dos agujeros negros supermasivos en "rumbo de colisión" Los agujeros negros supermasivos son objetos muy densos y oscuros, y de unas dimensiones colosales, del orden de varios cientos de millones de veces más grandes que nuestro Sol. Estos "mastondontes" del cosmos, según los científicos, se encuentran en el corazón de la gran mayoría –es posible que en todas– las galaxias del universo. Algunos de estos agujeros negros supermasivos tienen la peculiaridad de que emiten un jet o chorro de materia sobrealimentada (plasma) en dirección a la Tierra; en tal caso, tales objetos cósmicos se conocen como blazares. Recreación artística de un agujero negro supermasivo emitiendo un 'jet' o chorro de energía (Wikipedia) Los investigadores no saben cómo se forman estos gigantescos agujeros negros, pero se ha planteado la hipótesis de que los agujeros negros más grandes del universo puedan tener su origen en la fusión de dos agujeros negros más pequeños. Ahora, esa teoría podría verse respaldada con el reciente hallazgo de un grupo de científicos, que ha publicado un interesante estudio en la publicación científica especializada The Astrophysical Journal Letters. Los autores de la investigación estaban realizando un seguimiento a unos 1.800 blazares detectados en distintos puntos del universo, cuando detectaron algo que les llamó la atención: uno de estos blazares, bautizado como PKS 2131-021, parecía fluctuar a intervalos extremadamente regulares; casi, explicaron los científicos, como si se tratase del tic-tac de un reloj. Estos dos agujeros negros supermasivos llegarán a colisionar y fusionarse en algún momento dentro de unos 10.000 años Al estudiar concienzudamente estas fluctuaciones, los investigadores comenzaron a sospechar que el origen de las mismas podría estar, muy probablemente, en la presencia de un segundo agujero negro que estaría "tirando" del primero. Tras realizar numerosos análisis, los científicos han llegado a la conclusión de que, casi con total seguridad, eso es exactamente lo que sucede, y que estos dos agujeros negros supermasivos –que se encuentran a unos 9 mil millones de años luz de la Tierra–, llegarán a colisionar y fusionarse en algún momento dentro de unos 10.000 años. Según los cálculos, estos dos agujeros negros gigantescos llevan la friolera de 100 millones de años moviéndose uno hacia otro, y ahora mismo comparten una órbita binaria, en la que orbitan entre sí cada 2 años y medio aproximadamente. Hasta la fecha, los astrónomos tan solo habían detectado la existencia de otro par de agujeros negros "binarios", y se encontraban a una mayor distancia el uno del otro, pues orbitan entre sí cada nueve años. Según el estudio publicado por The Astrophysical Journal Letters, cuando finalmente los dos agujeros negros supermasivos por fin se fusionen, la violentísima colisión enviará ondas gravitacionales, perturbaciones en el tejido del espacio-tiempo que fueron predichas por Albert Einstein en su Teoría de la relatividad. Faltan todavía diez milenios para que eso suceda, pero los científicos responsables de la investigación creen que la observación y el análisis de los datos arrojados por PKS 2131-021 y otros agujeros negros binarios ayudará a comprender mejor cómo se forman este tipo de agujeros negros supermasivos, y lo que sucede cuando dos de ellos colisionan y acaban fusionándose. https://ift.tt/U9GJisj https://ift.tt/SaFPsHm #eXplora #Ciencia #Misterio
Espacio Misterio
Descubren dos agujeros negros supermasivos en "rumbo de c... - Espacio Misterio
Las fluctuaciones detectadas en un agujero negro reveló la presencia de un segundo agujero que "tira" del primero
Noticias eXplora: El síndrome del impostor Siete de cada diez personas experimentan el llamado Síndrome del Impostor (SI) al menos una vez en la vida, de manera que se trata de una vivencia bastante extendida por la que la inmensa mayoría de nosotros pasamos sin mayores consecuencias. Tirando de memoria quizá logremos recordar cómo nos sentimos algo impostores al conseguir una destacada mejora laboral, culminar con éxito un proyecto profesional o a raíz de un reconocimiento social del que fuimos objeto. En alguna deestas u otras situaciones similares tal vez nos hayamos visto tentados, sin mayores consecuencias, a pensar que ante otros candidatos la suerte se conjuró a nuestro favor jugando un papel determinante, y no del todo merecido, en el resultado que celebramos. Sentirnos un impostor hace que no disfrutemos de los éxitos logrados y nos hace vivir en un estresante escenario de permanente autoexigencia A fin de cuentas, frecuentemente percibimos la vida como una sucesión de instantes de cal y de arena, de golpes de suerte. Sin embargo, cuando esta puntual forma de evaluar nuestros logros y conquistas se automatiza y cronifica,haciéndose extensible a amplias esferas de nuestra vida, el miedo y la ansiedad asociadas a la hipotética posibilidad de que los demás descubran "nuestra verdad" puede llegar a ser incapacitante, haciendo dudar constantemente de su valía y capacidades incluso a las personas más competentes. Es tranquilizador saber que este síndrome no está tipificado como enfermedad o trastorno mental, pero no deja de ser cierto que sentirnos un impostor hace que no solo no disfrutemos de las metas y éxitos logrados al considerar que no los merecemos, sino que además nos hace vivir en un estresante escenario de permanente autoexigencia, a veces de perfeccionismo extremo, al considerar que tenemos que trabajar más que el resto para disipar dudas sobre nuestras capacidades y, además, hacerlo de manera impecable por la nula tolerancia al error que presenta el pseudo impostor. Otra de las muchas consecuencias que tiene vivir en una inexistente impostura es la de evitar a toda costa correr el más mínimo riesgo, manteniendo un perfil bajo a la hora de tomar decisiones o iniciar proyectos, incluso ocultando las verdaderas opiniones para no desentonar en el grupo. Ello reduce la posibilidad de equivocarnos y, por tanto, de que los demás descubran que no somos todo lo buenos que ellos piensan que somos. Este comportamiento puede verse reforzado subestimando los logros, restándoles importancia, haciendo lo mismo con los elogios recibidos, que se atribuyen por ejemplo al desconocimiento del otro sobre su verdadera condición de impostor. El SI funciona como una trampa mental que se alimenta del déficit de autoestima de quien lo padece VIVIR EN UN ESPEJISMO Conviene tener bien claro que el SI es un perturbador espejismo para el que no existe sustento ni argumentos reales ni objetivos, actuando como una trampa mental que se alimenta del déficit de autoestima de quien lo padece, que siempre atribuye a la suerte las cosas buenas y positivas que le suceden, y al mismo tiempo no duda en hacerse responsable de todas las negativas debido a su percepción de incapacidad. Quién es víctima de este síndrome sabe exactamente de lo que hablamos, pero si el lector es de los que navega en la duda, por fortuna existen diversidad de test que permiten determinar si estamos atrapados en sus redes. Inicialmente el síndrome fue descrito hacia 1978 por las psicólogas Pauline Rose Clance y Suzanne A. Imes en un artículo en el que estudiaban su incidencia en un grupo de 150 mujeres de alto rendimiento, todas con grandes logros académicos y profesionales, reconocidas y apreciadas por sus colegas y mentores, pero que se sentían farsantes. Este punto de partida llevó a pensar erróneamente que se trataba de un fenómeno femenino, cuando realmente los estudios posteriores han demostrado que afecta por igual a ambos sexos, aunque obviamente la sociedad predominantemente machista en la que vivimos lo acentuaba…
Clonar mamuts y otros animales extintos es "imposible o muy difícil"
El anuncio de que en pocos años <strong>será posible clonar mamuts y otros animales extintos</strong> es algo que se repite con cierta regularidad, pero que nunca llega a materializarse. Y, con los resultados experimentales actuales, la realidad es que esta puede ser una promesa imposible o, cuanto menos, mucho más complicada de lo que parece.Un grupo de científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha realizado un <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(22)00249-4">estudio sobre el genoma de la rata de Maclear (<em>Rattus macleari</em>), una especie endémica de la Isla de Navidad que se extinguió en los primeros años del siglo XX. Los investigadores eligieron esta especie por su proximidad genética con la rata parda o rata de Noruega (<em>Rattus norvegicus</em>), frecuentemente usada como animal de laboratorio, de la cual los científicos ya tienen el genoma completo y saben cómo modificarlo. Puesto que una parte clave del proceso de des-extinción consiste en <strong>completar los vacíos que quedan en el genoma de la especie extinta con ADN de una especie viva</strong>, hay dos condicionantes: que tengan un antepasado común cercano y que el ADN de la especie extinta esté muy completo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/rata-de-maclear_4793293c_800x491.jpg">Rata de MaclearPero el resultado del estudio ha sido desalentador: incluso teniendo restos de piel de rata de Maclear y secuenciándolos varias veces para obtener un mapa del genoma lo más detallado posible, aún hay casi un 5% faltante, demasiado para completarlo con ADN de rata parda. El problema radica en que <strong>las partes que faltan desempeñan funciones importantes</strong>, pues se trata de genes relacionados con el sistema inmunológico y olfativo. Ciertamente, podrían crear un animal, pero este no sería ni una rata de Maclear ni una rata parda, sino una especie nueva y artificial.Con estos resultados, resucitar <strong>especies icónicas como los mamuts o los tigres de dientes de sable</strong> parece un sueño imposible por dos motivos: el primero, la degradación del ADN, que es mayor cuanto más tiempo hace que murió un animal; y el segundo, que la distancia genética con sus parientes modernos más cercanos es mayor que la de las ratas usadas para este experimento. Por el contrario, otros científicos aseguran que sería posible recrear especies extintas en el caso de que, aunque no fueran exactamente iguales a las originales, el genoma faltante no estuviera relacionado con características exclusivas de esa especie.Dilemas éticosUna posibilidad que contemplan algunos científicos es crear lo que llaman “proxies”, es decir, <strong>híbridos lo más similares posible a la especie original</strong> y que ocupen el mismo nicho ecológico: en el caso de los mamuts, una especie de “elefantes lanudos”. Un candidato más probable sería el famoso tigre de Tasmania (<em>Thylacinus cynocephalus</em>), extinto en 1936, que comparte gran parte de su genoma con los dunnarts o ratones marsupiales. Los científicos que trabajan en esta posibilidad sostienen que, aunque les falta alrededor de un 5% del genoma del tigre de Tasmania, se trata principalmente de “fragmentos repetitivos que seguramente no afectarían al aspecto o comportamiento del animal”. También existe la posibilidad de que en el futuro las técnicas de secuenciación del genoma mejoren y permitan obtener un mapa genético más preciso de estas especies extintas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/mamut-lanudo-mammuthus-primigenius_47406e4e_800x500.jpg">El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) fue una de las especies de megafauna que se extinguieron al final de la última era glacial.Por supuesto, la secuenciación solo es la primera parte del proceso. Para traer de vuelta un animal extinto, en las primeras generaciones habría que <strong>implantar los embriones en hembras de especies similares</strong>, hasta que hubiera…
El anuncio de que en pocos años <strong>será posible clonar mamuts y otros animales extintos</strong> es algo que se repite con cierta regularidad, pero que nunca llega a materializarse. Y, con los resultados experimentales actuales, la realidad es que esta puede ser una promesa imposible o, cuanto menos, mucho más complicada de lo que parece.Un grupo de científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha realizado un <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(22)00249-4">estudio sobre el genoma de la rata de Maclear (<em>Rattus macleari</em>), una especie endémica de la Isla de Navidad que se extinguió en los primeros años del siglo XX. Los investigadores eligieron esta especie por su proximidad genética con la rata parda o rata de Noruega (<em>Rattus norvegicus</em>), frecuentemente usada como animal de laboratorio, de la cual los científicos ya tienen el genoma completo y saben cómo modificarlo. Puesto que una parte clave del proceso de des-extinción consiste en <strong>completar los vacíos que quedan en el genoma de la especie extinta con ADN de una especie viva</strong>, hay dos condicionantes: que tengan un antepasado común cercano y que el ADN de la especie extinta esté muy completo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/rata-de-maclear_4793293c_800x491.jpg">Rata de MaclearPero el resultado del estudio ha sido desalentador: incluso teniendo restos de piel de rata de Maclear y secuenciándolos varias veces para obtener un mapa del genoma lo más detallado posible, aún hay casi un 5% faltante, demasiado para completarlo con ADN de rata parda. El problema radica en que <strong>las partes que faltan desempeñan funciones importantes</strong>, pues se trata de genes relacionados con el sistema inmunológico y olfativo. Ciertamente, podrían crear un animal, pero este no sería ni una rata de Maclear ni una rata parda, sino una especie nueva y artificial.Con estos resultados, resucitar <strong>especies icónicas como los mamuts o los tigres de dientes de sable</strong> parece un sueño imposible por dos motivos: el primero, la degradación del ADN, que es mayor cuanto más tiempo hace que murió un animal; y el segundo, que la distancia genética con sus parientes modernos más cercanos es mayor que la de las ratas usadas para este experimento. Por el contrario, otros científicos aseguran que sería posible recrear especies extintas en el caso de que, aunque no fueran exactamente iguales a las originales, el genoma faltante no estuviera relacionado con características exclusivas de esa especie.Dilemas éticosUna posibilidad que contemplan algunos científicos es crear lo que llaman “proxies”, es decir, <strong>híbridos lo más similares posible a la especie original</strong> y que ocupen el mismo nicho ecológico: en el caso de los mamuts, una especie de “elefantes lanudos”. Un candidato más probable sería el famoso tigre de Tasmania (<em>Thylacinus cynocephalus</em>), extinto en 1936, que comparte gran parte de su genoma con los dunnarts o ratones marsupiales. Los científicos que trabajan en esta posibilidad sostienen que, aunque les falta alrededor de un 5% del genoma del tigre de Tasmania, se trata principalmente de “fragmentos repetitivos que seguramente no afectarían al aspecto o comportamiento del animal”. También existe la posibilidad de que en el futuro las técnicas de secuenciación del genoma mejoren y permitan obtener un mapa genético más preciso de estas especies extintas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/mamut-lanudo-mammuthus-primigenius_47406e4e_800x500.jpg">El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) fue una de las especies de megafauna que se extinguieron al final de la última era glacial.Por supuesto, la secuenciación solo es la primera parte del proceso. Para traer de vuelta un animal extinto, en las primeras generaciones habría que <strong>implantar los embriones en hembras de especies similares</strong>, hasta que hubiera…
Día 15. Exploración de las profundidades antárticas
Amanecía <strong>otro domingo en el Arctic Sunrise</strong>. Nos encontrábamos navegando hacia el norte a través del <strong>estrecho Antártico</strong>. Era la última vez que pasaríamos por aquí antes de tomar rumbo de regreso a casa. Después de una última visita a las islas Shetland del Sur y tras cruzar nuevamente el mar de Hoces, volveríamos a pisar tierra firme en la población argentina de Ushuaia.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/nuestro-pequeno-camarote-a-bordo-del-arctic-sunrise-se-convierte-tambien-en-nuestra-oficina-desde-la-que-organizar-la-planificacion-de-cada-dia_192f0aa0_800x534.jpg"> Nuestro pequeño camarote a bordo del Arctic Sunrise se convierte también en nuestra oficina desde la que organizar la planificación de cada día.</a>Tras once inmersiones en distintos puntos del mar de Weddell y los alrededores de la península Antártica, <strong>las expectativas puestas en la expedición se habían superado con creces</strong>. Once inmersiones submarinas son tres más de las que esperábamos en el escenario más optimista. Un récord que había que agradecer a una mezcla de suerte entre las condiciones meteorológicas y el saber hacer de la tripulación.Sin embargo, aún nos esperaba <strong>una última sorpresa</strong>. En lo personal, la guinda perfecta para la expedición pues, ante el rotundo éxito de esta, teníamos la oportunidad de acompañar a <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/antartida/john-hocevar-primer-oficial_17937">John</a> en la que sería <strong>la última inmersión en aguas antárticas</strong>.Había llegado la hora de la verdad. Al que bajase en el submarino <strong>le correspondería narrar la experiencia de su puño y letra</strong>, por lo que en lo que corresponde a esta carta, <strong>las palabras que prosiguen son las de Roberto</strong>:El descenso a los abismosPor fin llegó el momento. El día en el que se materializaría <strong>un sueño enraizado en mi mente</strong> desde el inicio de esta aventura: explorar las profundidades antárticas con el fin de <strong>atestiguar su extraordinaria biodiversidad</strong>.Obviamente, no por deseado este desafío dejaría de ser eso mismo, un desafío. Cuando al principio de este proyecto mi imaginación elucubraba con la posibilidad de hacer <strong>yo mismo una inmersión en el submarino</strong>, lo hacía de una manera muy ingenua. He de reconocer que fantaseaba con ser un mero espectador que centraría toda su atención en documentar lo que pasaba por delante de sus ojos.Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que la responsabilidad del manejo del submarino recae en el piloto principal, <strong>el segundo debe conocer muchos de los aspectos básicos</strong> de su funcionamiento, tanto para el desarrollo de la exploración, como para estar preparado en caso de emergencia. Créeme, querido lector, que la cantidad de <strong>válvulas, reguladores, palancas y sistemas de emergencia</strong> que pueblan ese reducido espacio en el que debía introducirme pueden hacer dudar hasta al más obstinado de los exploradores.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/vista-del-interior-de-mi-cabina-en-el-submarino_879e96cc_800x533.jpg">Vista del interior de mi cabina en el submarino.</a>Y así fue como empezó el día. Con <strong>una sesión intensiva de estudio</strong> en la que los ingenieros del equipo Nuytco Research repasaban conmigo una vez más cada uno de las partes que componían el interior del submarino: el primer bloque principalmente sobre sistemas de emergencia y, el segundo, sobre las mediciones que debía <strong>comunicar cada 15 minutos</strong> al ingeniero Jeff Rozon, quien monitorizaría nuestra trayectoria desde el Arctic Sunrise. Entre otros parámetros, debía informar continuamente sobre el <strong>porcentaje y presión de oxígeno en mi cabina</strong>, el de dióxido de carbono, o comprobar si los ventiladores funcionaban correctamente asegurando un correcto flujo de aire a lo largo de mi cubículo.Unas…
Amanecía <strong>otro domingo en el Arctic Sunrise</strong>. Nos encontrábamos navegando hacia el norte a través del <strong>estrecho Antártico</strong>. Era la última vez que pasaríamos por aquí antes de tomar rumbo de regreso a casa. Después de una última visita a las islas Shetland del Sur y tras cruzar nuevamente el mar de Hoces, volveríamos a pisar tierra firme en la población argentina de Ushuaia.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/nuestro-pequeno-camarote-a-bordo-del-arctic-sunrise-se-convierte-tambien-en-nuestra-oficina-desde-la-que-organizar-la-planificacion-de-cada-dia_192f0aa0_800x534.jpg"> Nuestro pequeño camarote a bordo del Arctic Sunrise se convierte también en nuestra oficina desde la que organizar la planificación de cada día.</a>Tras once inmersiones en distintos puntos del mar de Weddell y los alrededores de la península Antártica, <strong>las expectativas puestas en la expedición se habían superado con creces</strong>. Once inmersiones submarinas son tres más de las que esperábamos en el escenario más optimista. Un récord que había que agradecer a una mezcla de suerte entre las condiciones meteorológicas y el saber hacer de la tripulación.Sin embargo, aún nos esperaba <strong>una última sorpresa</strong>. En lo personal, la guinda perfecta para la expedición pues, ante el rotundo éxito de esta, teníamos la oportunidad de acompañar a <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/antartida/john-hocevar-primer-oficial_17937">John</a> en la que sería <strong>la última inmersión en aguas antárticas</strong>.Había llegado la hora de la verdad. Al que bajase en el submarino <strong>le correspondería narrar la experiencia de su puño y letra</strong>, por lo que en lo que corresponde a esta carta, <strong>las palabras que prosiguen son las de Roberto</strong>:El descenso a los abismosPor fin llegó el momento. El día en el que se materializaría <strong>un sueño enraizado en mi mente</strong> desde el inicio de esta aventura: explorar las profundidades antárticas con el fin de <strong>atestiguar su extraordinaria biodiversidad</strong>.Obviamente, no por deseado este desafío dejaría de ser eso mismo, un desafío. Cuando al principio de este proyecto mi imaginación elucubraba con la posibilidad de hacer <strong>yo mismo una inmersión en el submarino</strong>, lo hacía de una manera muy ingenua. He de reconocer que fantaseaba con ser un mero espectador que centraría toda su atención en documentar lo que pasaba por delante de sus ojos.Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que la responsabilidad del manejo del submarino recae en el piloto principal, <strong>el segundo debe conocer muchos de los aspectos básicos</strong> de su funcionamiento, tanto para el desarrollo de la exploración, como para estar preparado en caso de emergencia. Créeme, querido lector, que la cantidad de <strong>válvulas, reguladores, palancas y sistemas de emergencia</strong> que pueblan ese reducido espacio en el que debía introducirme pueden hacer dudar hasta al más obstinado de los exploradores.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/vista-del-interior-de-mi-cabina-en-el-submarino_879e96cc_800x533.jpg">Vista del interior de mi cabina en el submarino.</a>Y así fue como empezó el día. Con <strong>una sesión intensiva de estudio</strong> en la que los ingenieros del equipo Nuytco Research repasaban conmigo una vez más cada uno de las partes que componían el interior del submarino: el primer bloque principalmente sobre sistemas de emergencia y, el segundo, sobre las mediciones que debía <strong>comunicar cada 15 minutos</strong> al ingeniero Jeff Rozon, quien monitorizaría nuestra trayectoria desde el Arctic Sunrise. Entre otros parámetros, debía informar continuamente sobre el <strong>porcentaje y presión de oxígeno en mi cabina</strong>, el de dióxido de carbono, o comprobar si los ventiladores funcionaban correctamente asegurando un correcto flujo de aire a lo largo de mi cubículo.Unas…
Felicidad en la incubadora
Apenas miden un palmo y todavía no han abierto los ojos, pero Xiao Xiao y Lei Lei afrontan sus primeros días de vida con una sonrisa de oreja a oreja nada más ser presentados al mundo en los Ueno Zoological Gardens de Tokyo.Si todo va bien, estas crías de panda gigante llegarán hasta los 120 kilos de peso algún día, una realidad que contrasta con la imagen de fragilidad que muestran los ejemplares recién nacidos de la especie, todavía sin los rasgos característicos de los ejemplares adultos. Solo 1.864 pandas gigantes quedan en libertad en todo el planeta.March 15, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/RpkH7P6 https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
Apenas miden un palmo y todavía no han abierto los ojos, pero Xiao Xiao y Lei Lei afrontan sus primeros días de vida con una sonrisa de oreja a oreja nada más ser presentados al mundo en los Ueno Zoological Gardens de Tokyo.Si todo va bien, estas crías de panda gigante llegarán hasta los 120 kilos de peso algún día, una realidad que contrasta con la imagen de fragilidad que muestran los ejemplares recién nacidos de la especie, todavía sin los rasgos característicos de los ejemplares adultos. Solo 1.864 pandas gigantes quedan en libertad en todo el planeta.March 15, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/RpkH7P6 https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
www.nationalgeographic.com.es
National Geographic España - Web Oficial - Ciencia, naturaleza, historia y viajes
Web oficial de la revista National Geographic España: reportajes y fotografías de naturaleza, ciencia, historia, viajes y aventura
El futuro de la Estación Espacial Internacional
La <strong>Estación Espacial Internacional</strong> (ISS en inglés) es con diferencia la mayor estructura espacial construida en órbita. Tiene el <strong>tamaño de un campo de fútbol</strong>, orbita a 400 km de altura y se mueve con una velocidad de cerca de 30.000 km/h para dar una vuelta a la Tierra cada 90 minutos.Comenzó su andadura en 1998 y fue diseñada para durar 15 años en órbita. Hoy ya lleva más de 21 años habitada permanentemente. Hay un compromiso formal de los socios que la construyeron −Estados Unidos (EEUU), Rusia, Europa, Canadá y Japón− para continuar las operaciones hasta 2024, aunque <strong>EEUU ya ha propuesto seguir hasta 2028 como mínimo</strong>.La nueva situación generada por la guerra en Ucrania puede cambiar este escenario, con la amenaza de Rusia de abandonar la estación como respuesta a las sanciones de occidente. Pero, <strong>¿cuál sería el efecto en la ISS si se produce el abandono de Rusia?</strong>Hasta 2020 la NASA pagaba hasta 80 millones de dólares a Rusia para llevar astronautas estadounidenses a la ISS. Era la actividad más lucrativa del programa espacial rusoAfortunadamente la situación hoy está mucho mejor que hace tan solo dos años, desde que la nave Dragon, de Space X, bajo el programa de vuelos comerciales de la NASA, es capaz de llevar y traer astronautas al complejo orbital.Durante nueve años, tras el abandono de los vuelos del transbordador espacial de la NASA, el Space Shutle, y hasta la entrada en operación de las naves de Space X en 2020, la única forma de volar a la ISS era con las naves rusas, de forma que <strong>la dependencia de la ISS de Rusia era total</strong>.La NASA llegaba a pagar hasta 80 millones de dólares a Rusia para comprar estos billetes espaciales para sus astronautas. De hecho esta actividad era la más lucrativa del programa espacial ruso. <strong>Gracias a Space X, esta dependencia ya no existe</strong> y no habría problema en el abandono de Rusia para poder habitar la ISS.Pero las naves rusas son también importantes para la ISS porque son las que han proporcionado hasta hoy la propulsión necesaria para su mantenimiento en órbita.La ISS decae unos dos kilómetros cada mes, de media; las naves rusas Progress la impulsan para recuperar altura cada cierto tiempo, cuando están ancladas a la estaciónLa ISS necesita propulsión para tres funciones vitales. Una es el <strong>mantenimiento de la altura orbital</strong>. La ISS pierde de media dos kilómetros de altura cada mes −en realidad esta caída es variable y depende de la actividad solar, que tiene ciclos de 11 años−; la nave rusa <strong>Progress</strong> le proporciona impulso para ganar altura cada cierto tiempo, cuando está anclada a la ISS. Sin el impulso de las Progress la ISS caería a Tierra en aproximadamente dos años −este tiempo puede variar dependiendo del ciclo solar−.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/la-iss-al-detalle_8bf2c71b_800x450.png">Configuraci&oacute;n de la ISS en abril de 2020 con cuatro naves espaciales unidas a la estaci&oacute;n: la nave de carga estadounidense Cygnus de Northrop Grumman, las naves de reabastecimiento rusas Progress 74 y 75, y la nave de tripulaci&oacute;n Soyuz MS-16. La propulsión también es clave para <strong>evitar basura espacial</strong>. La basura espacial es un grave problema que origina la necesidad de realizar maniobras evasivas con cierta periodicidad para evitar colisiones fatales, dada la gran velocidad de estos objetos.En noviembre de 2021 la ISS hizo una <strong>maniobra para subir su altura</strong> más de un kilómetro, y evitar así una zona congestionada de basura debido a una fragmentación intencionada de China de un satélite Fenyung hace años. Estas maniobras hasta ahora se realizan con naves rusas Progress.Si la estación espacial cae sin control, puede hacerlo donde se encuentra la inmensa mayoría de la población<strong>Al final de su vida operativa</strong>, que la NASA ya estima para 2028 para luego ser…
La <strong>Estación Espacial Internacional</strong> (ISS en inglés) es con diferencia la mayor estructura espacial construida en órbita. Tiene el <strong>tamaño de un campo de fútbol</strong>, orbita a 400 km de altura y se mueve con una velocidad de cerca de 30.000 km/h para dar una vuelta a la Tierra cada 90 minutos.Comenzó su andadura en 1998 y fue diseñada para durar 15 años en órbita. Hoy ya lleva más de 21 años habitada permanentemente. Hay un compromiso formal de los socios que la construyeron −Estados Unidos (EEUU), Rusia, Europa, Canadá y Japón− para continuar las operaciones hasta 2024, aunque <strong>EEUU ya ha propuesto seguir hasta 2028 como mínimo</strong>.La nueva situación generada por la guerra en Ucrania puede cambiar este escenario, con la amenaza de Rusia de abandonar la estación como respuesta a las sanciones de occidente. Pero, <strong>¿cuál sería el efecto en la ISS si se produce el abandono de Rusia?</strong>Hasta 2020 la NASA pagaba hasta 80 millones de dólares a Rusia para llevar astronautas estadounidenses a la ISS. Era la actividad más lucrativa del programa espacial rusoAfortunadamente la situación hoy está mucho mejor que hace tan solo dos años, desde que la nave Dragon, de Space X, bajo el programa de vuelos comerciales de la NASA, es capaz de llevar y traer astronautas al complejo orbital.Durante nueve años, tras el abandono de los vuelos del transbordador espacial de la NASA, el Space Shutle, y hasta la entrada en operación de las naves de Space X en 2020, la única forma de volar a la ISS era con las naves rusas, de forma que <strong>la dependencia de la ISS de Rusia era total</strong>.La NASA llegaba a pagar hasta 80 millones de dólares a Rusia para comprar estos billetes espaciales para sus astronautas. De hecho esta actividad era la más lucrativa del programa espacial ruso. <strong>Gracias a Space X, esta dependencia ya no existe</strong> y no habría problema en el abandono de Rusia para poder habitar la ISS.Pero las naves rusas son también importantes para la ISS porque son las que han proporcionado hasta hoy la propulsión necesaria para su mantenimiento en órbita.La ISS decae unos dos kilómetros cada mes, de media; las naves rusas Progress la impulsan para recuperar altura cada cierto tiempo, cuando están ancladas a la estaciónLa ISS necesita propulsión para tres funciones vitales. Una es el <strong>mantenimiento de la altura orbital</strong>. La ISS pierde de media dos kilómetros de altura cada mes −en realidad esta caída es variable y depende de la actividad solar, que tiene ciclos de 11 años−; la nave rusa <strong>Progress</strong> le proporciona impulso para ganar altura cada cierto tiempo, cuando está anclada a la ISS. Sin el impulso de las Progress la ISS caería a Tierra en aproximadamente dos años −este tiempo puede variar dependiendo del ciclo solar−.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/la-iss-al-detalle_8bf2c71b_800x450.png">Configuraci&oacute;n de la ISS en abril de 2020 con cuatro naves espaciales unidas a la estaci&oacute;n: la nave de carga estadounidense Cygnus de Northrop Grumman, las naves de reabastecimiento rusas Progress 74 y 75, y la nave de tripulaci&oacute;n Soyuz MS-16. La propulsión también es clave para <strong>evitar basura espacial</strong>. La basura espacial es un grave problema que origina la necesidad de realizar maniobras evasivas con cierta periodicidad para evitar colisiones fatales, dada la gran velocidad de estos objetos.En noviembre de 2021 la ISS hizo una <strong>maniobra para subir su altura</strong> más de un kilómetro, y evitar así una zona congestionada de basura debido a una fragmentación intencionada de China de un satélite Fenyung hace años. Estas maniobras hasta ahora se realizan con naves rusas Progress.Si la estación espacial cae sin control, puede hacerlo donde se encuentra la inmensa mayoría de la población<strong>Al final de su vida operativa</strong>, que la NASA ya estima para 2028 para luego ser…
Noticias eXplora: Marketing y lo simbólico, pintura y escultura: su significado oculto. Cómo hacerle llegar una pregunta a Josep Guijarro Josep Guijarro estará diponible en directo en nuestra cuenta de Instagram espaciomisterio a partir de las h para atender todas vuestras dudas https://ift.tt/Rj5IKzE https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
Espacio Misterio
Marketing y lo simbólico, pintura y escultura: su signifi... - Espacio Misterio
Veremos cómo los símbolos nos afectan y se remodelan a partir del inconsciente colectivo. Esta circunstancia ha sido aprovechada por el marketing y la publicidad. También lo simbólico afecta a la pintura y escultura: los colores tienen un efecto psicológico…
Noticias eXplora: El inconsciente: ¿Cómo nos afectan los símbolos? Cómo hacerle llegar una pregunta a Josep Guijarro Josep Guijarro estará diponible en directo en nuestra cuenta de Instagram espaciomisterio a partir de las h para atender todas vuestras dudas https://ift.tt/0kL9FIf https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
Espacio Misterio
El inconsciente: ¿Cómo nos afectan los símbolos? - Espacio Misterio
A continuación, estudiaremos las diferentes capas de lectura de cualquier representación simbólica, conoceremos el significado de las formas geométricas y una noción básica de numerología.
Noticias eXplora: Un viaje iniciático que empieza en la prehistoria, pasa por las catedrales medievales y continúa en el presente Cómo hacerle llegar una pregunta a Josep Guijarro Josep Guijarro estará diponible en directo en nuestra cuenta de Instagram espaciomisterio a partir de las h para atender todas vuestras dudas https://ift.tt/QUMoyur https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
Espacio Misterio
Un viaje iniciático que empieza en la prehistoria, pasa p... - Espacio Misterio
Desde la prehistoria, hasta la actualidad, pasando por las grandes catedrales góticas, encontramos símbolos ocultos que tenían la misión de expresar emociones e información. Aprenderemos a reconocerlos.
Noticias eXplora: Animales que creen en el más allá Mantener una charla con Koko es lo más aproximado a comunicarse con un extraterrestre, porque este ser vivo no es humano, sino una gorila que vino al mundo en 1971 en California (EE UU). Desde su nacimiento, la doctora Francine Patterson y otros científicos de la Universidad de Stanford instruyeron a nuestra protagonista en el uso del lenguaje de señas americano, y en la actualidad maneja con soltura más de 1.000 signos y es capaz de entender unas 2.000 palabras en inglés. Koko muestra un pensamiento abstracto y complejo, hasta el punto de que en ocasiones inventa nuevos vocablos para referirse a objetos o acciones que anteriormente no tenía incorporados a su lenguaje. Por ejemplo, ante la sorpresa de los investigadores de la Fundación Gorila de California –donde pasa la mayor parte de su tiempo–, creó la palabra compuesta «dedo-pulsera» para aludir a un anillo. En otra ocasión, la doctora Patterson participaba en una entrevista de prensa a través de Internet en compañía de la gorila. Cuando el periodista preguntó por qué Koko no había tenido descendencia con un macho llamado Ndume con el que convivía, la primate contestó con las expresiones «retrete» y «malo», mostrando que no le atraía demasiado la idea. Patterson tomó la palabra indicando que quizá si introdujeran más hembras en el recinto, Ndume y Koko se mostrarían más receptivos. Pero la gorila intervino de nuevo señalando su desacuerdo con las palabras de la científica. Las relaciones de pareja siempre son complicadas, y en el caso de los animales no es distinto. Y eso que Koko eligió a Ndume entre una serie de candidatos que le mostraron a través de vídeos… Cierta vez, Koko hizo saber a Francine y a su equipo que deseaba un nuevo amigo con el que compartir juegos y aventuras. Se pasó los dedos por el bigote, indicando que le gustaría un gato como regalo de cumpleaños. Dicho y hecho. Días después, los cuidadores le mostraron unos cachorrillos de la misma camada y la primate se encaprichó de uno de ellos, al que bautizó como All Ball. Enseguida comenzó a olerlo y acariciarlo, mostrando una empatía incuestionable hacia el felino. Ambos se hicieron inseparables. Koko solía llevar al gato enganchado a su pierna e intentaba cuidarlo como si se tratara un bebé. Al poco de tiempo de convivencia, All Ball mordió a la gorila, que compuso los signos de «sucio» y «baño», expresiones que solía emplear cuando quería demostrar su desaprobación. Sin embargo, pronto olvidó este percance y decidió enseñar a All Ball a hacer cosquillas, uno de los juegos preferidos de los gorilas. Cuando Koko se enteró de que "su" gato había muerto, comenzó a llorar desconsoladamente y mostrar pesar KOKO HABLA DEL «OTRO LADO» Una aciaga noche, el gato se escapó de la Fundación Gorila y falleció atropellado por un automóvil. Cuando la doctora Patterson le dijo a Koko lo sucedido, al principio actuó como si no se hubiera enterado de nada –típico comportamiento de cualquier ser humano cuando recibe la noticia del fallecimiento repentino de un ser querido–, pero enseguida comenzó a llorar desconsoladamente, al tiempo que empleaba las expresiones «triste/ ceño» –muestra de su pesar– y «dormir/gato» –claro indicativo de que comprendía perfectamente lo ocurrido–. Pero ¿hasta qué punto sabía qué significaba morir? Los científicos aprovecharon la luctuosa coyuntura para ahondar en tan trascendente asunto, y de este modo comenzó una conversación que sólo cabría calificar de fascinante: – ¿Dónde van los gorilas cuando mueren? –preguntó la científica. – Cómodo/sagrado/adiós –respondió convencida Koko. – ¿Cuándo mueren los gorilas? –volvió a la carga la doctora Francine Patterson. – Problema/viejo. – ¿Cómo se sienten los gorilas cuando mueren: felices, tristes, atemorizados? – Sueño. Sin duda sorprende la versión que ofreció nuestra admirada primate sobre el más allá. De la respuesta de Koko se desprende que cuando abandonamos este mundo tridimensional («adiós»), existimos en otro «cómodo» y «sagrado». Pero ¿qué…
¿Cómo afectaría una guerra nuclear al clima mundial?
La <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/temas/guerra-rusia-ucrania">guerra en Ucrania</a> se está recrudeciendo. Días atrás, el presidente de EE. UU. Joe Biden advertía de que involucrar a la OTAN en la guerra implicaría la <strong>tercera guerra mundial</strong> y hace poco Putin avisaba de que tenía las cabezas nucleares preparadas.¿Qué podemos esperar a partir de ahora si el conflicto parece estar enquistándose y la guerra nuclear vuelve a estar sobre la mesa? La ciencia tiene muy claras las consecuencias de una escalada bélica sobre el clima y sobre la escasez de alimentos.Los modelos climáticos nos permiten <strong>simular las repercusiones de la guerra</strong> sobre la producción agrícola, ganadera y piscícola. A continuación repasamos algunos de los diferentes escenarios posibles que nos puede dejar un enfrentamiento bélico: desde un invierno nuclear hasta un escenario de creciente rivalidad entre países.Conflicto nuclear regionalDécadas después del fin de la Guerra Fría, el debate de las armas nucleares vuelve a estar sobre la mesa. En realidad, es un <strong>debate que nunca se fue</strong>. La carrera armamentística entre India y Pakistán, por ejemplo, puede tener consecuencias globales aunque se trate de una guerra local.Bajo un escenario de guerra nuclear entre estos dos países, donde solo se usaría el 1% del arsenal nuclear mundial, se emitirían <strong>5 millones de toneladas de hollín</strong> a la estratosfera. Esto es, los penachos de las bombas inyectarían a las capas altas de la atmósfera una cantidad ingente de aerosoles que bloquearían la radiación solar.La radiación solar chocaría contra estos aerosoles y sería reflejada. Como consecuencia, la <strong>temperatura global disminuiría 1,8 ℃</strong>. El consiguiente oscurecimiento y enfriamiento afectaría a la producción mundial de maíz y trigo, que disminuiría un 13% globalmente.Esta disminución <strong>no afectaría a todo el mundo por igual</strong>, sino que la zona templada del hemisferio norte, que incluye a Europa, Estados Unidos y China, sería la más afectada. La producción agrícola disminuiría entre un 20 y un 50% en estos países.Se desencadenaría, por tanto, una <strong>hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 años</strong>. Pasado este tiempo, volveríamos al escenario de cambio climático actual.En un conflicto regional nuclear donde se usase únicamente un 1% se desencadenaría una hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 añosGuerra mundial nuclearUn conflicto nuclear a gran escala entre los Estados Unidos y Rusia en el que se empleasen <strong>4.400 bombas de 100 kt</strong> (kilotones, equivalentes a miles de toneladas de TNT) inyectaría a la estratosfera 150 millones de toneladas de aerosoles. Esto disminuiría la radiación solar y la temperatura del mar bajaría 6,4 ℃. Estamos hablando de un escenario en el que solo se usaría en torno a la mitad del arsenal atómico actual.A nivel global, dos años después de la guerra, <strong>la producción de alimentos disminuiría en un 80%</strong>. Dichas reducciones serían también más acusadas en la zona templada del hemisferio norte, donde llegarían al 99%.De forma directa, <strong>fallecerían 770 millones de personas</strong> tras las bombas (muchas de ellas serían vaporizadas). Los supervivientes se enfrentarían a un invierno nuclear. En la zona templada, tendríamos menos del 1% de los alimentos que actualmente se producen.Cabe destacar que, probablemente, la especie humana sobreviviría a semejante escenario nuclear. No se trata de un cataclismo comparable, por ejemplo, al causado por el meteorito de Chicxulub, que acabó con los dinosaurios a finales del cretácico. En ese caso, se emitieron más de 1.500 millones de toneladas de hollín.Rivalidad regional y nacionalismo exacerbadoEl escenario de guerra nuclear es sin duda un <strong>escenario extremo y se debe evitar a toda costa</strong>. Lo que ya está pasando a día de hoy es que el mundo occidental está tratando…
La <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/temas/guerra-rusia-ucrania">guerra en Ucrania</a> se está recrudeciendo. Días atrás, el presidente de EE. UU. Joe Biden advertía de que involucrar a la OTAN en la guerra implicaría la <strong>tercera guerra mundial</strong> y hace poco Putin avisaba de que tenía las cabezas nucleares preparadas.¿Qué podemos esperar a partir de ahora si el conflicto parece estar enquistándose y la guerra nuclear vuelve a estar sobre la mesa? La ciencia tiene muy claras las consecuencias de una escalada bélica sobre el clima y sobre la escasez de alimentos.Los modelos climáticos nos permiten <strong>simular las repercusiones de la guerra</strong> sobre la producción agrícola, ganadera y piscícola. A continuación repasamos algunos de los diferentes escenarios posibles que nos puede dejar un enfrentamiento bélico: desde un invierno nuclear hasta un escenario de creciente rivalidad entre países.Conflicto nuclear regionalDécadas después del fin de la Guerra Fría, el debate de las armas nucleares vuelve a estar sobre la mesa. En realidad, es un <strong>debate que nunca se fue</strong>. La carrera armamentística entre India y Pakistán, por ejemplo, puede tener consecuencias globales aunque se trate de una guerra local.Bajo un escenario de guerra nuclear entre estos dos países, donde solo se usaría el 1% del arsenal nuclear mundial, se emitirían <strong>5 millones de toneladas de hollín</strong> a la estratosfera. Esto es, los penachos de las bombas inyectarían a las capas altas de la atmósfera una cantidad ingente de aerosoles que bloquearían la radiación solar.La radiación solar chocaría contra estos aerosoles y sería reflejada. Como consecuencia, la <strong>temperatura global disminuiría 1,8 ℃</strong>. El consiguiente oscurecimiento y enfriamiento afectaría a la producción mundial de maíz y trigo, que disminuiría un 13% globalmente.Esta disminución <strong>no afectaría a todo el mundo por igual</strong>, sino que la zona templada del hemisferio norte, que incluye a Europa, Estados Unidos y China, sería la más afectada. La producción agrícola disminuiría entre un 20 y un 50% en estos países.Se desencadenaría, por tanto, una <strong>hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 años</strong>. Pasado este tiempo, volveríamos al escenario de cambio climático actual.En un conflicto regional nuclear donde se usase únicamente un 1% se desencadenaría una hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 añosGuerra mundial nuclearUn conflicto nuclear a gran escala entre los Estados Unidos y Rusia en el que se empleasen <strong>4.400 bombas de 100 kt</strong> (kilotones, equivalentes a miles de toneladas de TNT) inyectaría a la estratosfera 150 millones de toneladas de aerosoles. Esto disminuiría la radiación solar y la temperatura del mar bajaría 6,4 ℃. Estamos hablando de un escenario en el que solo se usaría en torno a la mitad del arsenal atómico actual.A nivel global, dos años después de la guerra, <strong>la producción de alimentos disminuiría en un 80%</strong>. Dichas reducciones serían también más acusadas en la zona templada del hemisferio norte, donde llegarían al 99%.De forma directa, <strong>fallecerían 770 millones de personas</strong> tras las bombas (muchas de ellas serían vaporizadas). Los supervivientes se enfrentarían a un invierno nuclear. En la zona templada, tendríamos menos del 1% de los alimentos que actualmente se producen.Cabe destacar que, probablemente, la especie humana sobreviviría a semejante escenario nuclear. No se trata de un cataclismo comparable, por ejemplo, al causado por el meteorito de Chicxulub, que acabó con los dinosaurios a finales del cretácico. En ese caso, se emitieron más de 1.500 millones de toneladas de hollín.Rivalidad regional y nacionalismo exacerbadoEl escenario de guerra nuclear es sin duda un <strong>escenario extremo y se debe evitar a toda costa</strong>. Lo que ya está pasando a día de hoy es que el mundo occidental está tratando…
www.nationalgeographic.com.es
Reportajes y fotografías de Guerra Rusia y Ucrania en National Geographic
30 años de una Ucrania libre: de la independencia a la lucha por sobrevivir
¿Te gusta la historia? ¿Eres un amante de la fotografía? ¿Quieres estar al día de los últimos avances científicos? ¿Te encanta viajar? ¡Apúntate gratis a nuestras newsletter National Geographic!March 15, 2022 at 04:08PM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/JeKT94m https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
¿Te gusta la historia? ¿Eres un amante de la fotografía? ¿Quieres estar al día de los últimos avances científicos? ¿Te encanta viajar? ¡Apúntate gratis a nuestras newsletter National Geographic!March 15, 2022 at 04:08PM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/JeKT94m https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
www.nationalgeographic.com.es
National Geographic España - Web Oficial - Ciencia, naturaleza, historia y viajes
Web oficial de la revista National Geographic España: reportajes y fotografías de naturaleza, ciencia, historia, viajes y aventura
Día 16. Y se hizo el silencio
Desearíamos poder alargar esta aventura, aunque fuera tan solo unos días más, pero llegó el inevitable momento del regreso. Esta es la última parada de nuestro viaje antes de volver a cruzar el mar de Hoces. Nos encontramos de nuevo en las Islas Shetland del Sur, en una bahía situada también <strong>al sur de llamada isla Livingstone</strong>: hoy un lugar tranquilo de aguas calmas y desde el cual podemos contemplar <strong>una extensa línea de costa semicircular cubierta por glaciares</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/mapa-de-situacion-de-la-expedicion-a-la-antartida_ece729ce_800x526.jpg">Mapa de situación de la expedición a la Antártida.</a>Parece que se trate del perfil de una enorme luna blanca; azul cuando el hielo así se muestra en sus márgenes resquebrajados y esculpidos por grietas, y la cual contemplamos desde su cara oculta: <strong>un mar negro, profundo e igual de inexplorado que esta</strong>. Flotando en sus orillas se pueden observar algunos bloques de hielo ya desprendidos de las enormes lenguas glaciares, alejándose para siempre a la deriva ahora en forma de icebergs a merced de las corrientes.El paisaje resulta, como siempre, mágico, pero <strong>con el aliciente añadido del silencio que se respira</strong> ahora que, por primera vez, los motores descansan durante unas horas antes de nuestra partida. Tanto las personas con las que habíamos hablado antes de embarcarnos, como los miembros de la expedición con otras travesías antárticas a sus espaldas, coincidían en que uno de los aspectos más sobrecogedores del continente helado era <strong>la experiencia del silencio que aquí reina</strong>.Y es que, <strong>en silencio, la Antártida adquiere una nueva dimensión</strong>: todo parece aún más grande ahora, si cabe más lejano, mientras nosotros solo podemos sentirnos más pequeños y vulnerables de lo que lo hemos hecho hasta ahora.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3204_073761e4_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3256_838e5311_800x533.jpg">Media</a>Porque todo en estas tierras y mares clama que esta es <strong>una latitud prohibida para los seres humanos</strong>. Nos lo cuenta el silbido amenazante del viento en la lejanía, ahora que las máquinas callan; el dolor frío que provoca el aire al colarse entre los dedos desnudos, o el vaho de nuestro aliento disipándose en cubierta, tan efímero como el tiempo que sobreviviría un hombre a la intemperie en un lugar como este. Lo gritan los crujidos de los inmensos glaciares resquebrajándose en algún punto no identificable del mapa; <strong>quejidos de un mundo que se derrite inexorablemente</strong>, o las olas golpeando el casco del barco, el cual ahora se balancea al compás susurrante del mar.Todo esto no despierta sino una renovada admiración por <strong>la vida que se desarrolla en los dominios helados de la Antártida</strong>, tan perfectamente adaptada a un mundo <strong>extremo, frío y hostil</strong> que, al marcharse de aquí envuelto en todo este silencio, uno no puede evitar sentir que se había adentrado en un lugar prohibido.Un mundo de hielo, agua y nieve. También de niebla y nubes, y en el que <strong>impera un delicado equilibrio</strong> manifestado en los cambios de estado del preciado líquido que riega de vida nuestro planeta. Un continente vivo que se transforma con cada estación, y en el que las oscilaciones del hielo, vistas a través de un satélite, le otorgan el aspecto de <strong>un gigantesco corazón escarchado que late a escalas de tiempo incompresibles</strong> para nosotros.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3184_c9a2407a_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3196_f63ee717_800x533.jpg">Media</a>La Antártida es hoy <strong>un continente dedicado a la investigación científica y la paz</strong>, pero también un lugar paradójicamente protegido de la codicia del…
Desearíamos poder alargar esta aventura, aunque fuera tan solo unos días más, pero llegó el inevitable momento del regreso. Esta es la última parada de nuestro viaje antes de volver a cruzar el mar de Hoces. Nos encontramos de nuevo en las Islas Shetland del Sur, en una bahía situada también <strong>al sur de llamada isla Livingstone</strong>: hoy un lugar tranquilo de aguas calmas y desde el cual podemos contemplar <strong>una extensa línea de costa semicircular cubierta por glaciares</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/mapa-de-situacion-de-la-expedicion-a-la-antartida_ece729ce_800x526.jpg">Mapa de situación de la expedición a la Antártida.</a>Parece que se trate del perfil de una enorme luna blanca; azul cuando el hielo así se muestra en sus márgenes resquebrajados y esculpidos por grietas, y la cual contemplamos desde su cara oculta: <strong>un mar negro, profundo e igual de inexplorado que esta</strong>. Flotando en sus orillas se pueden observar algunos bloques de hielo ya desprendidos de las enormes lenguas glaciares, alejándose para siempre a la deriva ahora en forma de icebergs a merced de las corrientes.El paisaje resulta, como siempre, mágico, pero <strong>con el aliciente añadido del silencio que se respira</strong> ahora que, por primera vez, los motores descansan durante unas horas antes de nuestra partida. Tanto las personas con las que habíamos hablado antes de embarcarnos, como los miembros de la expedición con otras travesías antárticas a sus espaldas, coincidían en que uno de los aspectos más sobrecogedores del continente helado era <strong>la experiencia del silencio que aquí reina</strong>.Y es que, <strong>en silencio, la Antártida adquiere una nueva dimensión</strong>: todo parece aún más grande ahora, si cabe más lejano, mientras nosotros solo podemos sentirnos más pequeños y vulnerables de lo que lo hemos hecho hasta ahora.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3204_073761e4_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3256_838e5311_800x533.jpg">Media</a>Porque todo en estas tierras y mares clama que esta es <strong>una latitud prohibida para los seres humanos</strong>. Nos lo cuenta el silbido amenazante del viento en la lejanía, ahora que las máquinas callan; el dolor frío que provoca el aire al colarse entre los dedos desnudos, o el vaho de nuestro aliento disipándose en cubierta, tan efímero como el tiempo que sobreviviría un hombre a la intemperie en un lugar como este. Lo gritan los crujidos de los inmensos glaciares resquebrajándose en algún punto no identificable del mapa; <strong>quejidos de un mundo que se derrite inexorablemente</strong>, o las olas golpeando el casco del barco, el cual ahora se balancea al compás susurrante del mar.Todo esto no despierta sino una renovada admiración por <strong>la vida que se desarrolla en los dominios helados de la Antártida</strong>, tan perfectamente adaptada a un mundo <strong>extremo, frío y hostil</strong> que, al marcharse de aquí envuelto en todo este silencio, uno no puede evitar sentir que se había adentrado en un lugar prohibido.Un mundo de hielo, agua y nieve. También de niebla y nubes, y en el que <strong>impera un delicado equilibrio</strong> manifestado en los cambios de estado del preciado líquido que riega de vida nuestro planeta. Un continente vivo que se transforma con cada estación, y en el que las oscilaciones del hielo, vistas a través de un satélite, le otorgan el aspecto de <strong>un gigantesco corazón escarchado que late a escalas de tiempo incompresibles</strong> para nosotros.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3184_c9a2407a_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3196_f63ee717_800x533.jpg">Media</a>La Antártida es hoy <strong>un continente dedicado a la investigación científica y la paz</strong>, pero también un lugar paradójicamente protegido de la codicia del…