👽 eXplora 🌏
196 subscribers
390 photos
39 videos
10 files
81.7K links
eXplora tu mundo
Download Telegram
Noticias #eXplora <a href="https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/10/16/o-rex_approach-ka4H--620x349@abc.jpg">Media</a>Ocurrirá la noche del martes. Después de un viaje de dos años y casi otros dos de observaciones en órbita, OSIRIS-REx, una nave de la NASA del tamaño de un minibus, descenderá al asteroide Bennu, situado actualmente a más de 300 millones de kilómetros, y le arrancará una muestra para traerla posteriormente a la Tierra. Este material tiene un gran interés científico, ya que Bennu, del tamaño del Empire State Building de Nueva York, es una reliquia del sistema solar y puede contener los precursores moleculares de la vida en nuestro planeta. Pero conseguirlo no será sencillo: la nave no solo debe acercarse a un objeto que viaja a más de 100.000 km por hora, repleto de rocas que podrían hacerla trizas al más mínimo error, sino que deberá realizar una arriesgada maniobra en la que tocará su objetivo durante unos vertiginosos diez segundos. OSIRIS-REx fue lanzada en septiembre de 2016 desde Cabo Cañaveral (Florida) y llegó a la órbita de Bennu el 3 de diciembre de 2018. Desde entonces, ha pasado su tiempo volando alrededor del asteroide, fotografiándolo, midiéndolo, escudriñándolo. De esta forma, la misión ha producido mapas con un detalle sin precedentes, mejores que los de cualquier cuerpo planetario visitado por una nave espacial. Gracias a ese trabajo, en el que ha participado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), los investigadores eligieron el sitio donde la sonda tomará la muestra, en el interior de un cráter de 140 metros de diámetro llamado Nightingale, producto del impacto de un meteorito. «Bennu es como un gigantesco pedregal -explica Javier Licandro, coordinador de investigación en el IAC-, pero en Nightingale hay menos piedras de gran tamaño que puedan causar daños en el brazo colector y gran abundancia de polvo, lo que significa que es más seguro y nos garantiza recolectar el material». Pero la región con las características que interesan a los investigadores es muy pequeña, solo tiene 16 metros de diámetro. «La misión estaba planificada para hacer la recogida en una región diez veces mayor, por lo que la maniobra ha tenido que ajustarse con mucha precisión», subraya el científico. La nave espacial OSIRIS-REx se basará en este mapa para evitar peligros y aterrizar en un área donde haya abundante material de muestreo adecuado. Las áreas verdes son seguras para el descenso, mientras que las rojas son peligrosas. Las áreas más prometedoras para la recolección de muestras están marcadas en violeta - NASA / Goddard / Universidad de Arizona Mapa de peligro Poco antes de las 20.00 (hora peninsular española) del martes los propulsores de la nave espacial se dispararán y la empujarán suavemente fuera de su órbita alrededor de Bennu para conducirla después hacia la superficie rugosa. Según explican desde la Universidad de Arizona, responsable de la misión, durante el descenso hacia su objetivo, la nave tendrá presente lo que el equipo llama un «mapa de peligro», una representación detallada de la superficie del asteroide para identificar riesgos potenciales como rocas grandes o terreno irregular. Los científicos ya saben que Bennu no es precisamente «una playa de arena», sino que su superficie, como han demostrado las imágenes enviadas previamente por la nave espacial, está repleta de rocas tan grandes como una casa. Así que si durante el descenso OSIRIS-REx se percata de que se dirige a un lugar inseguro, retrocederá. Un escenario muy poco probable, pero que debe tenerse en cuenta. Si todo va bien, la nave extenderá su sistema de adquisición de muestras llamado «Touch-and-Go» (algo así como toco y me voy), que está suspendido en la punta de un brazo de 3,35 metros de largo y es capaz de ingerir granos de casi 20 milímetros. En una vertiginosa maniobra que apenas durará unos diez segundos, el cabezal del brazo entrará en contacto con la superficie de Bennu. Entonces, la nave disparará una de las tres…
En Terranova, David J. Hufford reparó en la tradición de la Vieja Bruja, una especie de figura humanoide que acechaba durante la noche #CuartoMilenio pic.twitter.com/LI57D2sJ8T— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 18, 2020

October 18, 2020 at 11:27PM
via Twitter https://twitter.com/navedelmisterio #eXplora #Ciencia #Misterio