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En Terranova, David J. Hufford reparó en la tradición de la Vieja Bruja, una especie de figura humanoide que acechaba durante la noche #CuartoMilenio pic.twitter.com/LI57D2sJ8T— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 18, 2020

October 18, 2020 at 11:27PM
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Inicialmente, las experiencias con la Vieja Bruja parecían una combinación de experiencias oníricas y condicionamientos culturales #CuartoMilenio pic.twitter.com/yw7PesWb1u— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 18, 2020

October 18, 2020 at 11:33PM
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Hufford descubrió que la Vieja Bruja era un tipo de fenómeno que aparecía en otras culturas, alejadas en el tiempo y en el espacio #CuartoMilenio pic.twitter.com/v9Em1bVt6C— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 18, 2020

October 18, 2020 at 11:34PM
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En EE.UU. mucha gente sin conocimiento previo de la tradición de Terranova contactó con Hufford al experimentar episodios similares #CuartoMilenio pic.twitter.com/fsvAfdS3US— Iker Jiménez (@navedelmisterio) October 18, 2020

October 18, 2020 at 11:40PM
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Noticias #eXplora <a href="https://static3.abc.es/media/ciencia/2020/10/16/formulas-matematicas-kq3H--1024x512@abc-khxH--620x349@abc.jpg">Media</a>«Si queréis decir a alguien que le queréis para siempre, regaladle un diamante, pero si le queréis decir que le queréis para siempre siempre, regaladle un teorema, eso si…, lo tendréis que demostrar, que vuestro amor no se quede en conjetura». Con este precioso consejo concluía su charla TED ‘Las matemáticas son para siempre’ el genial matemático y divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón. Y es que es verdad, las personas que nos dedicamos a las matemáticas le damos un valor enorme a esas verdades inmutables y eternas conocidas como teoremas. Eso sí, pagamos un alto precio por ellas y es que las tenemos que demostrar. Pero, ¿qué es una demostración? Según la RAE existen varias acepciones para el término demostración entre las cuales destacan las siguientes: - Prueba de algo, partiendo de verdades universales y evidentes. - Comprobación, por hechos ciertos o experimentos repetidos, de un principio o de una teoría. - Fin y término del procedimiento deductivo. Nos encontramos ya con tres términos de suma importancia para entender la demostración: prueba, comprobación y procedimiento deductivo. Pero, si pensamos en el caso particular de las matemáticas, ¿qué entendemos por demostración matemática? Según Scheinerman (2001) «En matemáticas, una demostración o bien una prueba es un argumento deductivo para asegurar la verdad de una proposición matemática. En la argumentación se pueden usar otras afirmaciones previamente establecidas, tales como teoremas o bien las afirmaciones iniciales o axiomas». Cabe destacar que al hablar de demostración matemática la idea de comprobación desaparece, pues si bien puede ser muy útil comprobar que algo se cumple en uno o varios casos, esto no constituye una prueba de que sea cierto en general. Demostrar versus comprobar Por ejemplo, puedo comprobar que: un número Q de la forma donde n es un número natural, es siempre primo. Basta ver lo que ocurre con n = 1, 2, 3, 4 para cuyos valores se obtienen, respectivamente, Q = 5, 17, 257, 65537 que son todos primos. Sin embargo, a pesar de que esta comprobación nos lleve a pensar que la afirmación es cierta en general, resulta que no es así y para comprobar la falsedad de la misma no hace falta más que tomar n = 5 por lo que obtenemos Q = 4294967297 el cual no es primo ya se puede descomponer como producto de 671 y 6700417. Podemos poner ejemplos aún más peliagudos como que: todo número par es suma de dos números primos. Se puede comprobar que esto es cierto para muchos, muchos, muchos casos 4 = 2 + 2; 6 = 3 + 3; 8 = 3 + 5; 10 = 5 + 5; … 1000 = 443 + 557 Es más, a día de hoy no se conoce ningún caso en el que no se cumpla, pero el hecho de que esta afirmación se satisfaga en todos los casos comprobados no constituye una demostración matemática. Por ello este resultado sigue siendo una mera conjetura, conocida como conjetura de Goldbach, en honor al matemático que la enunció hace ya más de 250 años. ¡Y sigue sin ser demostrada! Fragmento de una carta de Golbach a Euler con el enunciado de su famosa conjetura.Así que hasta que alguien consiga probar la veracidad de este resultado éste no adquirirá el rango eterno de teorema. Pero, la pregunta que surge de forma natural es la siguiente: ¿cómo podemos probar que algo se cumple para todos los números pares?, o mejor aún ¿cómo podemos probar que algo se cumple para todos los números naturales? Si lo hiciéramos comprobando caso a caso no acabaríamos nunca ya que hay, literalmente, infinitos casos que verificar. Esto podría llevarnos a pensar que demostrar algo para un conjunto infinito de números es un problema irresoluble, ¿o no? Inducción matemática, ese arma potentísima Efecto dominóLa inducción matemática es una técnica de demostración que permite probar propiedades que son ciertas para el conjunto de los números naturales. El principio sobre el que se sustenta esta técnica…
Noticias #eXplora <a href="https://static1.abc.es/media/ciencia/2020/10/16/245657_web-kTKC--620x349@abc.jpg">Media</a>Desde pequeños nos han enseñado que los ríos erosionan el paisaje, creando valles, desfiladeros y cañones. Pero los científicos llevan años pensando que quizá el agua de la lluvia también perfila la silueta de la naturaleza, moldeando a voluntad las montañas y elevándolas aún más. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Bristol (Inglaterra) publicado en «Science Advances» ha hallado evidencias para respaldar esta teoría, calculando de forma precisa el impacto de las gotas en las grandes formaciones rocosas. Tomando como referencia las cadenas montañosas del Himalaya, los investigadores han comparado la geología de la zona con el histórico de precipitaciones. Además, a partir de estos datos, se pueden crear modelos para llevar a cabo pronósticos del posible impacto del cambio climático en los paisajes o su relación con la actividad volcánica. «Puede parecer intuitivo que la lluvia pueda dar forma a las montañas al hacer que la crecida de los ríos tenga más fuerza para erosionar las rocas. Pero los científicos también han creído que la lluvia misma puede erosionar un paisaje lo suficientemente rápido como para "succionar" las rocas de la Tierra, lo que, efectivamente, levanta montañas muy rápidamente», explica Byron Adams, miembro de la Royal Society Dorothy Hodgkin Fellow en el Instituto Cabot para el Medio Ambiente de la universidad, y principal autor del estudio. «Ambas teorías se han debatido durante décadas porque las mediciones necesarias para probarlas son muy complicadas. Eso es lo que hace que este descubrimiento sea un avance tan emocionante, ya que apoya firmemente la teoría de que los procesos atmosféricos y terrestres sólidos están íntimamente conectados». Utilizando relojes cósmicos El estudio se basó en el Himalaya central y oriental de Bután y Nepal, ya que esta región se ha convertido en uno de los paisajes más muestreados. Adams, junto con colaboradores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) y la Universidad Estatal de Louisiana, utilizó relojes cósmicos dentro de granos de arena para medir la velocidad a la que los ríos erosionan las rocas bajo de ellos. «Cuando una partícula cósmica del espacio exterior llega a la Tierra, es probable que golpee granos de arena en las laderas mientras se transportan hacia los ríos. Cuando esto sucede, algunos átomos dentro de cada grano de arena pueden transformarse en un elemento raro. Contando cuántos átomos de este elemento están presentes en una bolsa de arena, podemos calcular cuánto tiempo ha estado allí y, por tanto, lo rápido que se ha erosionado el paisaje», aclara Adams. Un modelo único con múltiples aplicaciones Una vez que se tienen las tasas de erosión de toda la cordillera, se pueden comparar con las variaciones en la pendiente del río y las precipitaciones. Sin embargo, cruzar los datos es una ardua tarea. Para salvar este escollo, el equipo combinó técnicas de regresión lineal junto con modelos matemáticos. «A pesar de que probamos con muchos modelos, solo uno pudo predecir con precisión las tasas de erosión reales -afirma Adams-. Este nos permitió por primera vez cuantificar cómo las lluvias afectan las tasas de erosión en terrenos accidentado». Kelin Whipple, profesor de geología en ASU, y colaborador en el estudio, apostilla: «Nuestros hallazgos muestran lo importante que es tener en cuenta la lluvia cuando se evalúan patrones de actividad tectónica utilizando la topografía, y también brindan un paso esencial para abordar la tasa de deslizamiento en las fallas tectónicas pueden ser controladas por la erosión en la superficie impulsada por el clima». Además, este estudio tiene implicaciones importantes para la gestión del uso de la tierra, el mantenimiento de la infraestructura y los peligros en el Himalaya. Los descubrimientos también sugieren que una mayor cantidad de lluvia puede socavar las laderas, aumentando el riesgo de flujos…