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Grande @geoestratego definiendo lo que es democracia en #MilenioLive para vergüenza de tanto totalitario que va por la vida repartiendo carnet de demócrata.

"Si la libertad se caracteriza por algo, es por decirle a los demás aquello que no quieren oír" (Orwell) @navedelmisterio pic.twitter.com/g6N4npOKMN— Cancerverus (@ancerverus) November 6, 2020

November 07, 2020 at 12:28AM
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Tenemos derecho a oír y ver las opiniones de todo el mundo, y sacar nuestras propias conclusiones. El hecho de que cortaran la emisión del discurso de Trump las televisiones, es algo gravísimo, sea Trump o sea quien sea. Va en contra de la democracia. #MilenioLive pic.twitter.com/t6q9Lg6QZe— Moni🎐Lisa (@MoniLisa2) November 6, 2020

November 07, 2020 at 12:28AM
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#MilenioLive Ahora que el Gobierno CENSURA la información, que hubiese pasado cuando Iker y Carmen al principio de la Pandemia avisaban de los peligros del virus? Los hubiesen censurado seguro!!!!! Y vamos de país democrático y libre... VERGONZOSO!!!! pic.twitter.com/NimMFxovFJ— marc tomas (@marctomas18) November 6, 2020

November 07, 2020 at 12:37AM
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Noticias #eXplora MediaEl hallazgo de distintos tipos de microbios en capas arcillosas poco profundas del desierto de Atacama, en Chile, uno de los lugares más áridos del mundo, sugiere que terrenos similares justo bajo la superficie de Marte también podrían contener microorganismos. Si es así, podrían ser fácilmente encontrados por las próximas misiones robóticas y tripuladas, poniendo fin a la larga búsqueda de vida en el planeta rojo. El hallazgo, dirigido por Armando Azua-Bustos, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) e investigadores de la Universidad de Cornell, acaba de ser publicado en Nature Scientific Reports y supone toda una "cartilla planetaria" para identificar marcadores microbianos en las excavaciones poco profundas hechas por los rover. En Atacama, los científicos encontraron capas de arcilla húmeda a menos de 30 cm de la superficie. Y en ella todo un hábitat de vida microbiana desconocido hasta ahora, compuesto por lo menos por treinta especies diferentes de bacterias de varias clases. "Las arcillas están habitadas por microorganismos -explica Alberto Fairén, de la Universidad de Cornell y coautor de la investigación-. Nuestro descubrimiento sugiere que algo similar puede haber ocurrido hace miles de millones de años, o aún puede estar ocurriendo en Marte". Biomarcadores Para el investigador, si los microbios marcianos existieron en el pasado, sus biomarcadores probablemente aún se conservan allí: "Y si los microbios aún existen hoy, la última vida marciana posible todavía puede estar prosperando allí". Durante los próximos años, y en preparación de la primera misión tripulada a principio de la década de los 30, el planeta rojo será visitado por varios rovers. El Perseverance, de la NASA, aterrizará en Marte en febrero de 2021 y el rover europeo Rosalind Franklin lo hará un poco más tarde, en 2023. Ambas misiones buscarán biomarcadores microbianos en la capa arcillosa que hay bajo la superficie del planeta. "Este estudio -prosigue Fairén- ayudará a orientar esa búsqueda, informará de dónde debemos buscar y qué instrumentos utilizar para encontrar vida". Las arcillas son importantes, dijo, "porque conservan muy bien los compuestos orgánicos y los biomarcadores. Y son muy abundantes en Marte".

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Noticias #eXplora Arqueólogos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) han descubierto en la isla de Alor (Indonesia) los restos de un extraño entierro infantil que ocurrió hace 8.000 años, a principios del Holoceno medio. Se trata de una niña de entre cuatro y ocho años a quien se le practicó algún tipo de ceremonia, pues se ha encontrado pigmento ocre en las mejillas y la frente, además de un adoquín del mismo color debajo de la cabeza, a modo de almohada, que se colocó en el momento del enterramiento. «Los entierros de niños son muy raros y este en concreto, tan completo, es el único de su periodo descubierto hasta la fecha», explica Sofia Samper Carro, antropóloga de la ANU de origen español y autora del estudio que acaba de publicarse en la revista «Quaternary International». «Desde hace 3.000 años hasta los tiempos modernos existen más entierros de niños, por lo que están muy bien estudiados. Pero no hay nada del período del Holoceno temprano, por lo que no sabemos cómo la gente de esta era trataba a sus hijos cuando morían. Este hallazgo cambiará eso», continúa. Además del ritual externo, al cuerpo le faltaban los huesos de los brazos y las piernas -aunque sí que se preservaron algunos de las muñecas, tobillos y pies-, que fueron deliberadamente extraídos antes del entierro y desechados en otro lugar. «La falta de huesos largos es una práctica que se ha documentado en varios otros entierros de un período similar en Java, Borneo y Flores, pero esta es la primera vez que lo vemos en el caso de un niño», explica Samper. «No sabemos por qué se practicó la extracción de huesos largos, pero es probable que sea algún aspecto del sistema de creencias de las personas que vivían en ese momento». Mandíbula y bóveda craneal fragmentadas. La articulación temporo-mandibular aparece articulada - Tahlia Stewart, ANU La edad de la niña se estimó primeramente en base a los dientes, que indican que tiene entre seis y ocho años; sin embargo, al cotejar la edad del esqueleto en su conjunto, esteindicaba que perteneció a una pequeña de entre cuatro o cinco años, lo que desconcertó al equipo, que tiene varias teorías al respecto de por qué los números no cuadran: «Queremos hacer más investigaciones sobre paleo-salud para averiguar si este esqueleto más pequeño está relacionado con la dieta, el medio ambiente o posiblemente con estar genéticamente aislado en una isla». Detalle del canto rodado situado debajo de la bóveda craneal fragmentada. Tres costillas fragmentadas y la clavícula derecha al oeste del eje - Tahlia Stewart, ANU No es la primera vez que Samper trabaja con restos humanos antiguos. Esqueletos coetáneos hallados en la misma isla demostraron que los cráneos de los adultos también eran inusualmente pequeños. «Estos cazadores-recolectores tenían una dieta principalmente marina y hay pruebas que sugieren que la saturación de proteínas de una sola fuente de alimento puede causar síntomas de desnutrición, lo que afecta el crecimiento». Sin embargo, según apunta la antropóloga, su dieta se podría haber enriquecido gracias a otros recursos terrestres, como el consumo de tubérculos. «Al comparar otros entierros de adultos del mismo período de tiempo con este entierro de niños en el futuro, esperamos construir una cronología y una visión general de las prácticas de entierro en esta región de entre hace 12.000 a 7.000 años que en este momento todavía es escasa», concluye Samper.

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Noticias #eXplora <a href="https://static3.abc.es/media/ciencia/2020/11/06/mitos-k7jC--620x349@abc.jpg">Media</a>El estrecho de Mesina separa Sicilia de la Italia peninsular, conectando el mar Tirreno con el Jónico, distando en su parte más angosta apenas tres kilómetros. En la zona más septentrional, en la región calabresa, hay una ciudad con reminiscencias mitológicas llamada Scilla. Por curioso que pueda parecer el nombre de esta urbe está hermanado, al menos mitológicamente, con un asteroide perteneciente al cinturón de asteroides, denominado Carybdis. Dos monstruos marinos En la antigüedad el océano -Okeanós- se entendía como una enorme corriente o serpiente que circundaba el mundo y sobre la cual flotaba la ecúmene -oikumene-, la parte habitada de la Tierra. Para los griegos la extensión oceánica era tan inmensa que llegaba hasta el mundo de los muertos y en ella merodeaban todo tipo de criaturas enormes y terroríficas. Entre estos monstruos se encontraban Escila y Caribdis. La primera aullaba como cual perro indefenso desde su gruta, horadada en una roca; su aspecto era terrible, con doce patas pequeñas y deformes, y seis largos cuellos cuyas cabezas terminaban en bocas con triples filas de dientes. En la ciudad de Scilla hay unos bellos y majestuosos acantilados, los cuales servían, según la tradición, de morada al personaje mitológico. Por su parte, Caribdis, que en griego antiguo se puede traducir por succionador, era un horrible monstruo marino que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día, devolviéndola otras tantas veces, y que adoptaba la forma de remolino. Se decía que Caribdis engullía a los barcos que se aproximaban a ella y los devolvía a la superficie marina totalmente destrozados. Escila y Caribdis habitaban en el estrecho de Mesina, cada monstruo a un lado del mismo, de forma que los marineros que intentaba evitar a Caribdis a veces se aproximaban demasiado a Escila y viceversa. De ahí surgió la expresión encontrarse «entre Escila y Caribdis», que viene a significar estar entre dos peligros, de forma que alejarse de uno hace que se caiga en las garras del otro. En la «Odisea» de Homero se nos cuenta que Ulises, por consejo de la maga Circe, se acercó en exceso a Escila, ya que de esta forma perdería «únicamente» seis marineros, pero preservaría la integridad del barco. Taxonomía mitológica Hasta aquí la mitología. Vayamos con la ciencia. Hay una planta liliácea, muy extendida por todo el Mediterráneo, reconocible por sus enormes bulbos y que conocemos como «cebolla albarrana». En el siglo decimoctavo Carl von Linneo la bautizó como Scilla marítima, nombre que mutó a finales del siglo pasado en Charybdis marítima. Esta planta es terriblemente ponzoñosa, debido a que contiene un compuesto tóxico llamado escilirósido, en alusión evidente a Scilla. Esta propiedad toxicológica no ha sido óbice para que desde tiempos inmemoriales la planta liliácea se haya empleado con fines medicinales. Los galenos la utilizaron para disminuir los edemas, tal como recoge un papiro egipcio del siglo dieciséis antes de Cristo, con fines diuréticos o bien como tonificador cardiaco. El biólogo sueco, además, incluyó dentro de los «cangrejos» un género muy amplio bajo el nombre de Cancer, el cual se ha diversificado con el paso del tiempo en varios géneros, entre ellos Scilla y Charybdis. Quimioterapia con impronta mitológica El mito tampoco ha pasado desapercibido a los genetistas que han descrito en la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) dos genes que intervienen en su desarrollo embrionario y a los cuales se ha bautizado con el nombre de los dos terribles monstruos. Regresando a la Charybdis marítima, hace apenas una década se descubrió en sus bulbos una proteína a la que se denominó caribdina, una proteína inactivadora de los ribosomas y que apenas existe en un puñado de plantas, así como en algunas bacterias y hongos. En este momento hay varias líneas de investigación en activo para utilizar la caribdina como…