Noticias eXplora: El síndrome del impostor Siete de cada diez personas experimentan el llamado Síndrome del Impostor (SI) al menos una vez en la vida, de manera que se trata de una vivencia bastante extendida por la que la inmensa mayoría de nosotros pasamos sin mayores consecuencias. Tirando de memoria quizá logremos recordar cómo nos sentimos algo impostores al conseguir una destacada mejora laboral, culminar con éxito un proyecto profesional o a raíz de un reconocimiento social del que fuimos objeto. En alguna deestas u otras situaciones similares tal vez nos hayamos visto tentados, sin mayores consecuencias, a pensar que ante otros candidatos la suerte se conjuró a nuestro favor jugando un papel determinante, y no del todo merecido, en el resultado que celebramos. Sentirnos un impostor hace que no disfrutemos de los éxitos logrados y nos hace vivir en un estresante escenario de permanente autoexigencia A fin de cuentas, frecuentemente percibimos la vida como una sucesión de instantes de cal y de arena, de golpes de suerte. Sin embargo, cuando esta puntual forma de evaluar nuestros logros y conquistas se automatiza y cronifica,haciéndose extensible a amplias esferas de nuestra vida, el miedo y la ansiedad asociadas a la hipotética posibilidad de que los demás descubran "nuestra verdad" puede llegar a ser incapacitante, haciendo dudar constantemente de su valía y capacidades incluso a las personas más competentes. Es tranquilizador saber que este síndrome no está tipificado como enfermedad o trastorno mental, pero no deja de ser cierto que sentirnos un impostor hace que no solo no disfrutemos de las metas y éxitos logrados al considerar que no los merecemos, sino que además nos hace vivir en un estresante escenario de permanente autoexigencia, a veces de perfeccionismo extremo, al considerar que tenemos que trabajar más que el resto para disipar dudas sobre nuestras capacidades y, además, hacerlo de manera impecable por la nula tolerancia al error que presenta el pseudo impostor. Otra de las muchas consecuencias que tiene vivir en una inexistente impostura es la de evitar a toda costa correr el más mínimo riesgo, manteniendo un perfil bajo a la hora de tomar decisiones o iniciar proyectos, incluso ocultando las verdaderas opiniones para no desentonar en el grupo. Ello reduce la posibilidad de equivocarnos y, por tanto, de que los demás descubran que no somos todo lo buenos que ellos piensan que somos. Este comportamiento puede verse reforzado subestimando los logros, restándoles importancia, haciendo lo mismo con los elogios recibidos, que se atribuyen por ejemplo al desconocimiento del otro sobre su verdadera condición de impostor. El SI funciona como una trampa mental que se alimenta del déficit de autoestima de quien lo padece VIVIR EN UN ESPEJISMO Conviene tener bien claro que el SI es un perturbador espejismo para el que no existe sustento ni argumentos reales ni objetivos, actuando como una trampa mental que se alimenta del déficit de autoestima de quien lo padece, que siempre atribuye a la suerte las cosas buenas y positivas que le suceden, y al mismo tiempo no duda en hacerse responsable de todas las negativas debido a su percepción de incapacidad. Quién es víctima de este síndrome sabe exactamente de lo que hablamos, pero si el lector es de los que navega en la duda, por fortuna existen diversidad de test que permiten determinar si estamos atrapados en sus redes. Inicialmente el síndrome fue descrito hacia 1978 por las psicólogas Pauline Rose Clance y Suzanne A. Imes en un artículo en el que estudiaban su incidencia en un grupo de 150 mujeres de alto rendimiento, todas con grandes logros académicos y profesionales, reconocidas y apreciadas por sus colegas y mentores, pero que se sentían farsantes. Este punto de partida llevó a pensar erróneamente que se trataba de un fenómeno femenino, cuando realmente los estudios posteriores han demostrado que afecta por igual a ambos sexos, aunque obviamente la sociedad predominantemente machista en la que vivimos lo acentuaba…
Clonar mamuts y otros animales extintos es "imposible o muy difícil"
El anuncio de que en pocos años <strong>será posible clonar mamuts y otros animales extintos</strong> es algo que se repite con cierta regularidad, pero que nunca llega a materializarse. Y, con los resultados experimentales actuales, la realidad es que esta puede ser una promesa imposible o, cuanto menos, mucho más complicada de lo que parece.Un grupo de científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha realizado un <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(22)00249-4">estudio sobre el genoma de la rata de Maclear (<em>Rattus macleari</em>), una especie endémica de la Isla de Navidad que se extinguió en los primeros años del siglo XX. Los investigadores eligieron esta especie por su proximidad genética con la rata parda o rata de Noruega (<em>Rattus norvegicus</em>), frecuentemente usada como animal de laboratorio, de la cual los científicos ya tienen el genoma completo y saben cómo modificarlo. Puesto que una parte clave del proceso de des-extinción consiste en <strong>completar los vacíos que quedan en el genoma de la especie extinta con ADN de una especie viva</strong>, hay dos condicionantes: que tengan un antepasado común cercano y que el ADN de la especie extinta esté muy completo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/rata-de-maclear_4793293c_800x491.jpg">Rata de MaclearPero el resultado del estudio ha sido desalentador: incluso teniendo restos de piel de rata de Maclear y secuenciándolos varias veces para obtener un mapa del genoma lo más detallado posible, aún hay casi un 5% faltante, demasiado para completarlo con ADN de rata parda. El problema radica en que <strong>las partes que faltan desempeñan funciones importantes</strong>, pues se trata de genes relacionados con el sistema inmunológico y olfativo. Ciertamente, podrían crear un animal, pero este no sería ni una rata de Maclear ni una rata parda, sino una especie nueva y artificial.Con estos resultados, resucitar <strong>especies icónicas como los mamuts o los tigres de dientes de sable</strong> parece un sueño imposible por dos motivos: el primero, la degradación del ADN, que es mayor cuanto más tiempo hace que murió un animal; y el segundo, que la distancia genética con sus parientes modernos más cercanos es mayor que la de las ratas usadas para este experimento. Por el contrario, otros científicos aseguran que sería posible recrear especies extintas en el caso de que, aunque no fueran exactamente iguales a las originales, el genoma faltante no estuviera relacionado con características exclusivas de esa especie.Dilemas éticosUna posibilidad que contemplan algunos científicos es crear lo que llaman “proxies”, es decir, <strong>híbridos lo más similares posible a la especie original</strong> y que ocupen el mismo nicho ecológico: en el caso de los mamuts, una especie de “elefantes lanudos”. Un candidato más probable sería el famoso tigre de Tasmania (<em>Thylacinus cynocephalus</em>), extinto en 1936, que comparte gran parte de su genoma con los dunnarts o ratones marsupiales. Los científicos que trabajan en esta posibilidad sostienen que, aunque les falta alrededor de un 5% del genoma del tigre de Tasmania, se trata principalmente de “fragmentos repetitivos que seguramente no afectarían al aspecto o comportamiento del animal”. También existe la posibilidad de que en el futuro las técnicas de secuenciación del genoma mejoren y permitan obtener un mapa genético más preciso de estas especies extintas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/mamut-lanudo-mammuthus-primigenius_47406e4e_800x500.jpg">El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) fue una de las especies de megafauna que se extinguieron al final de la última era glacial.Por supuesto, la secuenciación solo es la primera parte del proceso. Para traer de vuelta un animal extinto, en las primeras generaciones habría que <strong>implantar los embriones en hembras de especies similares</strong>, hasta que hubiera…
El anuncio de que en pocos años <strong>será posible clonar mamuts y otros animales extintos</strong> es algo que se repite con cierta regularidad, pero que nunca llega a materializarse. Y, con los resultados experimentales actuales, la realidad es que esta puede ser una promesa imposible o, cuanto menos, mucho más complicada de lo que parece.Un grupo de científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha realizado un <a href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(22)00249-4">estudio sobre el genoma de la rata de Maclear (<em>Rattus macleari</em>), una especie endémica de la Isla de Navidad que se extinguió en los primeros años del siglo XX. Los investigadores eligieron esta especie por su proximidad genética con la rata parda o rata de Noruega (<em>Rattus norvegicus</em>), frecuentemente usada como animal de laboratorio, de la cual los científicos ya tienen el genoma completo y saben cómo modificarlo. Puesto que una parte clave del proceso de des-extinción consiste en <strong>completar los vacíos que quedan en el genoma de la especie extinta con ADN de una especie viva</strong>, hay dos condicionantes: que tengan un antepasado común cercano y que el ADN de la especie extinta esté muy completo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/rata-de-maclear_4793293c_800x491.jpg">Rata de MaclearPero el resultado del estudio ha sido desalentador: incluso teniendo restos de piel de rata de Maclear y secuenciándolos varias veces para obtener un mapa del genoma lo más detallado posible, aún hay casi un 5% faltante, demasiado para completarlo con ADN de rata parda. El problema radica en que <strong>las partes que faltan desempeñan funciones importantes</strong>, pues se trata de genes relacionados con el sistema inmunológico y olfativo. Ciertamente, podrían crear un animal, pero este no sería ni una rata de Maclear ni una rata parda, sino una especie nueva y artificial.Con estos resultados, resucitar <strong>especies icónicas como los mamuts o los tigres de dientes de sable</strong> parece un sueño imposible por dos motivos: el primero, la degradación del ADN, que es mayor cuanto más tiempo hace que murió un animal; y el segundo, que la distancia genética con sus parientes modernos más cercanos es mayor que la de las ratas usadas para este experimento. Por el contrario, otros científicos aseguran que sería posible recrear especies extintas en el caso de que, aunque no fueran exactamente iguales a las originales, el genoma faltante no estuviera relacionado con características exclusivas de esa especie.Dilemas éticosUna posibilidad que contemplan algunos científicos es crear lo que llaman “proxies”, es decir, <strong>híbridos lo más similares posible a la especie original</strong> y que ocupen el mismo nicho ecológico: en el caso de los mamuts, una especie de “elefantes lanudos”. Un candidato más probable sería el famoso tigre de Tasmania (<em>Thylacinus cynocephalus</em>), extinto en 1936, que comparte gran parte de su genoma con los dunnarts o ratones marsupiales. Los científicos que trabajan en esta posibilidad sostienen que, aunque les falta alrededor de un 5% del genoma del tigre de Tasmania, se trata principalmente de “fragmentos repetitivos que seguramente no afectarían al aspecto o comportamiento del animal”. También existe la posibilidad de que en el futuro las técnicas de secuenciación del genoma mejoren y permitan obtener un mapa genético más preciso de estas especies extintas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/10/mamut-lanudo-mammuthus-primigenius_47406e4e_800x500.jpg">El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) fue una de las especies de megafauna que se extinguieron al final de la última era glacial.Por supuesto, la secuenciación solo es la primera parte del proceso. Para traer de vuelta un animal extinto, en las primeras generaciones habría que <strong>implantar los embriones en hembras de especies similares</strong>, hasta que hubiera…
Día 15. Exploración de las profundidades antárticas
Amanecía <strong>otro domingo en el Arctic Sunrise</strong>. Nos encontrábamos navegando hacia el norte a través del <strong>estrecho Antártico</strong>. Era la última vez que pasaríamos por aquí antes de tomar rumbo de regreso a casa. Después de una última visita a las islas Shetland del Sur y tras cruzar nuevamente el mar de Hoces, volveríamos a pisar tierra firme en la población argentina de Ushuaia.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/nuestro-pequeno-camarote-a-bordo-del-arctic-sunrise-se-convierte-tambien-en-nuestra-oficina-desde-la-que-organizar-la-planificacion-de-cada-dia_192f0aa0_800x534.jpg"> Nuestro pequeño camarote a bordo del Arctic Sunrise se convierte también en nuestra oficina desde la que organizar la planificación de cada día.</a>Tras once inmersiones en distintos puntos del mar de Weddell y los alrededores de la península Antártica, <strong>las expectativas puestas en la expedición se habían superado con creces</strong>. Once inmersiones submarinas son tres más de las que esperábamos en el escenario más optimista. Un récord que había que agradecer a una mezcla de suerte entre las condiciones meteorológicas y el saber hacer de la tripulación.Sin embargo, aún nos esperaba <strong>una última sorpresa</strong>. En lo personal, la guinda perfecta para la expedición pues, ante el rotundo éxito de esta, teníamos la oportunidad de acompañar a <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/antartida/john-hocevar-primer-oficial_17937">John</a> en la que sería <strong>la última inmersión en aguas antárticas</strong>.Había llegado la hora de la verdad. Al que bajase en el submarino <strong>le correspondería narrar la experiencia de su puño y letra</strong>, por lo que en lo que corresponde a esta carta, <strong>las palabras que prosiguen son las de Roberto</strong>:El descenso a los abismosPor fin llegó el momento. El día en el que se materializaría <strong>un sueño enraizado en mi mente</strong> desde el inicio de esta aventura: explorar las profundidades antárticas con el fin de <strong>atestiguar su extraordinaria biodiversidad</strong>.Obviamente, no por deseado este desafío dejaría de ser eso mismo, un desafío. Cuando al principio de este proyecto mi imaginación elucubraba con la posibilidad de hacer <strong>yo mismo una inmersión en el submarino</strong>, lo hacía de una manera muy ingenua. He de reconocer que fantaseaba con ser un mero espectador que centraría toda su atención en documentar lo que pasaba por delante de sus ojos.Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que la responsabilidad del manejo del submarino recae en el piloto principal, <strong>el segundo debe conocer muchos de los aspectos básicos</strong> de su funcionamiento, tanto para el desarrollo de la exploración, como para estar preparado en caso de emergencia. Créeme, querido lector, que la cantidad de <strong>válvulas, reguladores, palancas y sistemas de emergencia</strong> que pueblan ese reducido espacio en el que debía introducirme pueden hacer dudar hasta al más obstinado de los exploradores.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/vista-del-interior-de-mi-cabina-en-el-submarino_879e96cc_800x533.jpg">Vista del interior de mi cabina en el submarino.</a>Y así fue como empezó el día. Con <strong>una sesión intensiva de estudio</strong> en la que los ingenieros del equipo Nuytco Research repasaban conmigo una vez más cada uno de las partes que componían el interior del submarino: el primer bloque principalmente sobre sistemas de emergencia y, el segundo, sobre las mediciones que debía <strong>comunicar cada 15 minutos</strong> al ingeniero Jeff Rozon, quien monitorizaría nuestra trayectoria desde el Arctic Sunrise. Entre otros parámetros, debía informar continuamente sobre el <strong>porcentaje y presión de oxígeno en mi cabina</strong>, el de dióxido de carbono, o comprobar si los ventiladores funcionaban correctamente asegurando un correcto flujo de aire a lo largo de mi cubículo.Unas…
Amanecía <strong>otro domingo en el Arctic Sunrise</strong>. Nos encontrábamos navegando hacia el norte a través del <strong>estrecho Antártico</strong>. Era la última vez que pasaríamos por aquí antes de tomar rumbo de regreso a casa. Después de una última visita a las islas Shetland del Sur y tras cruzar nuevamente el mar de Hoces, volveríamos a pisar tierra firme en la población argentina de Ushuaia.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/nuestro-pequeno-camarote-a-bordo-del-arctic-sunrise-se-convierte-tambien-en-nuestra-oficina-desde-la-que-organizar-la-planificacion-de-cada-dia_192f0aa0_800x534.jpg"> Nuestro pequeño camarote a bordo del Arctic Sunrise se convierte también en nuestra oficina desde la que organizar la planificación de cada día.</a>Tras once inmersiones en distintos puntos del mar de Weddell y los alrededores de la península Antártica, <strong>las expectativas puestas en la expedición se habían superado con creces</strong>. Once inmersiones submarinas son tres más de las que esperábamos en el escenario más optimista. Un récord que había que agradecer a una mezcla de suerte entre las condiciones meteorológicas y el saber hacer de la tripulación.Sin embargo, aún nos esperaba <strong>una última sorpresa</strong>. En lo personal, la guinda perfecta para la expedición pues, ante el rotundo éxito de esta, teníamos la oportunidad de acompañar a <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/antartida/john-hocevar-primer-oficial_17937">John</a> en la que sería <strong>la última inmersión en aguas antárticas</strong>.Había llegado la hora de la verdad. Al que bajase en el submarino <strong>le correspondería narrar la experiencia de su puño y letra</strong>, por lo que en lo que corresponde a esta carta, <strong>las palabras que prosiguen son las de Roberto</strong>:El descenso a los abismosPor fin llegó el momento. El día en el que se materializaría <strong>un sueño enraizado en mi mente</strong> desde el inicio de esta aventura: explorar las profundidades antárticas con el fin de <strong>atestiguar su extraordinaria biodiversidad</strong>.Obviamente, no por deseado este desafío dejaría de ser eso mismo, un desafío. Cuando al principio de este proyecto mi imaginación elucubraba con la posibilidad de hacer <strong>yo mismo una inmersión en el submarino</strong>, lo hacía de una manera muy ingenua. He de reconocer que fantaseaba con ser un mero espectador que centraría toda su atención en documentar lo que pasaba por delante de sus ojos.Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que la responsabilidad del manejo del submarino recae en el piloto principal, <strong>el segundo debe conocer muchos de los aspectos básicos</strong> de su funcionamiento, tanto para el desarrollo de la exploración, como para estar preparado en caso de emergencia. Créeme, querido lector, que la cantidad de <strong>válvulas, reguladores, palancas y sistemas de emergencia</strong> que pueblan ese reducido espacio en el que debía introducirme pueden hacer dudar hasta al más obstinado de los exploradores.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/vista-del-interior-de-mi-cabina-en-el-submarino_879e96cc_800x533.jpg">Vista del interior de mi cabina en el submarino.</a>Y así fue como empezó el día. Con <strong>una sesión intensiva de estudio</strong> en la que los ingenieros del equipo Nuytco Research repasaban conmigo una vez más cada uno de las partes que componían el interior del submarino: el primer bloque principalmente sobre sistemas de emergencia y, el segundo, sobre las mediciones que debía <strong>comunicar cada 15 minutos</strong> al ingeniero Jeff Rozon, quien monitorizaría nuestra trayectoria desde el Arctic Sunrise. Entre otros parámetros, debía informar continuamente sobre el <strong>porcentaje y presión de oxígeno en mi cabina</strong>, el de dióxido de carbono, o comprobar si los ventiladores funcionaban correctamente asegurando un correcto flujo de aire a lo largo de mi cubículo.Unas…
Felicidad en la incubadora
Apenas miden un palmo y todavía no han abierto los ojos, pero Xiao Xiao y Lei Lei afrontan sus primeros días de vida con una sonrisa de oreja a oreja nada más ser presentados al mundo en los Ueno Zoological Gardens de Tokyo.Si todo va bien, estas crías de panda gigante llegarán hasta los 120 kilos de peso algún día, una realidad que contrasta con la imagen de fragilidad que muestran los ejemplares recién nacidos de la especie, todavía sin los rasgos característicos de los ejemplares adultos. Solo 1.864 pandas gigantes quedan en libertad en todo el planeta.March 15, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/RpkH7P6 https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
Apenas miden un palmo y todavía no han abierto los ojos, pero Xiao Xiao y Lei Lei afrontan sus primeros días de vida con una sonrisa de oreja a oreja nada más ser presentados al mundo en los Ueno Zoological Gardens de Tokyo.Si todo va bien, estas crías de panda gigante llegarán hasta los 120 kilos de peso algún día, una realidad que contrasta con la imagen de fragilidad que muestran los ejemplares recién nacidos de la especie, todavía sin los rasgos característicos de los ejemplares adultos. Solo 1.864 pandas gigantes quedan en libertad en todo el planeta.March 15, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/RpkH7P6 https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
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El futuro de la Estación Espacial Internacional
La <strong>Estación Espacial Internacional</strong> (ISS en inglés) es con diferencia la mayor estructura espacial construida en órbita. Tiene el <strong>tamaño de un campo de fútbol</strong>, orbita a 400 km de altura y se mueve con una velocidad de cerca de 30.000 km/h para dar una vuelta a la Tierra cada 90 minutos.Comenzó su andadura en 1998 y fue diseñada para durar 15 años en órbita. Hoy ya lleva más de 21 años habitada permanentemente. Hay un compromiso formal de los socios que la construyeron −Estados Unidos (EEUU), Rusia, Europa, Canadá y Japón− para continuar las operaciones hasta 2024, aunque <strong>EEUU ya ha propuesto seguir hasta 2028 como mínimo</strong>.La nueva situación generada por la guerra en Ucrania puede cambiar este escenario, con la amenaza de Rusia de abandonar la estación como respuesta a las sanciones de occidente. Pero, <strong>¿cuál sería el efecto en la ISS si se produce el abandono de Rusia?</strong>Hasta 2020 la NASA pagaba hasta 80 millones de dólares a Rusia para llevar astronautas estadounidenses a la ISS. Era la actividad más lucrativa del programa espacial rusoAfortunadamente la situación hoy está mucho mejor que hace tan solo dos años, desde que la nave Dragon, de Space X, bajo el programa de vuelos comerciales de la NASA, es capaz de llevar y traer astronautas al complejo orbital.Durante nueve años, tras el abandono de los vuelos del transbordador espacial de la NASA, el Space Shutle, y hasta la entrada en operación de las naves de Space X en 2020, la única forma de volar a la ISS era con las naves rusas, de forma que <strong>la dependencia de la ISS de Rusia era total</strong>.La NASA llegaba a pagar hasta 80 millones de dólares a Rusia para comprar estos billetes espaciales para sus astronautas. De hecho esta actividad era la más lucrativa del programa espacial ruso. <strong>Gracias a Space X, esta dependencia ya no existe</strong> y no habría problema en el abandono de Rusia para poder habitar la ISS.Pero las naves rusas son también importantes para la ISS porque son las que han proporcionado hasta hoy la propulsión necesaria para su mantenimiento en órbita.La ISS decae unos dos kilómetros cada mes, de media; las naves rusas Progress la impulsan para recuperar altura cada cierto tiempo, cuando están ancladas a la estaciónLa ISS necesita propulsión para tres funciones vitales. Una es el <strong>mantenimiento de la altura orbital</strong>. La ISS pierde de media dos kilómetros de altura cada mes −en realidad esta caída es variable y depende de la actividad solar, que tiene ciclos de 11 años−; la nave rusa <strong>Progress</strong> le proporciona impulso para ganar altura cada cierto tiempo, cuando está anclada a la ISS. Sin el impulso de las Progress la ISS caería a Tierra en aproximadamente dos años −este tiempo puede variar dependiendo del ciclo solar−.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/la-iss-al-detalle_8bf2c71b_800x450.png">Configuraci&oacute;n de la ISS en abril de 2020 con cuatro naves espaciales unidas a la estaci&oacute;n: la nave de carga estadounidense Cygnus de Northrop Grumman, las naves de reabastecimiento rusas Progress 74 y 75, y la nave de tripulaci&oacute;n Soyuz MS-16. La propulsión también es clave para <strong>evitar basura espacial</strong>. La basura espacial es un grave problema que origina la necesidad de realizar maniobras evasivas con cierta periodicidad para evitar colisiones fatales, dada la gran velocidad de estos objetos.En noviembre de 2021 la ISS hizo una <strong>maniobra para subir su altura</strong> más de un kilómetro, y evitar así una zona congestionada de basura debido a una fragmentación intencionada de China de un satélite Fenyung hace años. Estas maniobras hasta ahora se realizan con naves rusas Progress.Si la estación espacial cae sin control, puede hacerlo donde se encuentra la inmensa mayoría de la población<strong>Al final de su vida operativa</strong>, que la NASA ya estima para 2028 para luego ser…
La <strong>Estación Espacial Internacional</strong> (ISS en inglés) es con diferencia la mayor estructura espacial construida en órbita. Tiene el <strong>tamaño de un campo de fútbol</strong>, orbita a 400 km de altura y se mueve con una velocidad de cerca de 30.000 km/h para dar una vuelta a la Tierra cada 90 minutos.Comenzó su andadura en 1998 y fue diseñada para durar 15 años en órbita. Hoy ya lleva más de 21 años habitada permanentemente. Hay un compromiso formal de los socios que la construyeron −Estados Unidos (EEUU), Rusia, Europa, Canadá y Japón− para continuar las operaciones hasta 2024, aunque <strong>EEUU ya ha propuesto seguir hasta 2028 como mínimo</strong>.La nueva situación generada por la guerra en Ucrania puede cambiar este escenario, con la amenaza de Rusia de abandonar la estación como respuesta a las sanciones de occidente. Pero, <strong>¿cuál sería el efecto en la ISS si se produce el abandono de Rusia?</strong>Hasta 2020 la NASA pagaba hasta 80 millones de dólares a Rusia para llevar astronautas estadounidenses a la ISS. Era la actividad más lucrativa del programa espacial rusoAfortunadamente la situación hoy está mucho mejor que hace tan solo dos años, desde que la nave Dragon, de Space X, bajo el programa de vuelos comerciales de la NASA, es capaz de llevar y traer astronautas al complejo orbital.Durante nueve años, tras el abandono de los vuelos del transbordador espacial de la NASA, el Space Shutle, y hasta la entrada en operación de las naves de Space X en 2020, la única forma de volar a la ISS era con las naves rusas, de forma que <strong>la dependencia de la ISS de Rusia era total</strong>.La NASA llegaba a pagar hasta 80 millones de dólares a Rusia para comprar estos billetes espaciales para sus astronautas. De hecho esta actividad era la más lucrativa del programa espacial ruso. <strong>Gracias a Space X, esta dependencia ya no existe</strong> y no habría problema en el abandono de Rusia para poder habitar la ISS.Pero las naves rusas son también importantes para la ISS porque son las que han proporcionado hasta hoy la propulsión necesaria para su mantenimiento en órbita.La ISS decae unos dos kilómetros cada mes, de media; las naves rusas Progress la impulsan para recuperar altura cada cierto tiempo, cuando están ancladas a la estaciónLa ISS necesita propulsión para tres funciones vitales. Una es el <strong>mantenimiento de la altura orbital</strong>. La ISS pierde de media dos kilómetros de altura cada mes −en realidad esta caída es variable y depende de la actividad solar, que tiene ciclos de 11 años−; la nave rusa <strong>Progress</strong> le proporciona impulso para ganar altura cada cierto tiempo, cuando está anclada a la ISS. Sin el impulso de las Progress la ISS caería a Tierra en aproximadamente dos años −este tiempo puede variar dependiendo del ciclo solar−.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/14/la-iss-al-detalle_8bf2c71b_800x450.png">Configuraci&oacute;n de la ISS en abril de 2020 con cuatro naves espaciales unidas a la estaci&oacute;n: la nave de carga estadounidense Cygnus de Northrop Grumman, las naves de reabastecimiento rusas Progress 74 y 75, y la nave de tripulaci&oacute;n Soyuz MS-16. La propulsión también es clave para <strong>evitar basura espacial</strong>. La basura espacial es un grave problema que origina la necesidad de realizar maniobras evasivas con cierta periodicidad para evitar colisiones fatales, dada la gran velocidad de estos objetos.En noviembre de 2021 la ISS hizo una <strong>maniobra para subir su altura</strong> más de un kilómetro, y evitar así una zona congestionada de basura debido a una fragmentación intencionada de China de un satélite Fenyung hace años. Estas maniobras hasta ahora se realizan con naves rusas Progress.Si la estación espacial cae sin control, puede hacerlo donde se encuentra la inmensa mayoría de la población<strong>Al final de su vida operativa</strong>, que la NASA ya estima para 2028 para luego ser…
Noticias eXplora: Marketing y lo simbólico, pintura y escultura: su significado oculto. Cómo hacerle llegar una pregunta a Josep Guijarro Josep Guijarro estará diponible en directo en nuestra cuenta de Instagram espaciomisterio a partir de las h para atender todas vuestras dudas https://ift.tt/Rj5IKzE https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
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Veremos cómo los símbolos nos afectan y se remodelan a partir del inconsciente colectivo. Esta circunstancia ha sido aprovechada por el marketing y la publicidad. También lo simbólico afecta a la pintura y escultura: los colores tienen un efecto psicológico…
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A continuación, estudiaremos las diferentes capas de lectura de cualquier representación simbólica, conoceremos el significado de las formas geométricas y una noción básica de numerología.
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Un viaje iniciático que empieza en la prehistoria, pasa p... - Espacio Misterio
Desde la prehistoria, hasta la actualidad, pasando por las grandes catedrales góticas, encontramos símbolos ocultos que tenían la misión de expresar emociones e información. Aprenderemos a reconocerlos.
Noticias eXplora: Animales que creen en el más allá Mantener una charla con Koko es lo más aproximado a comunicarse con un extraterrestre, porque este ser vivo no es humano, sino una gorila que vino al mundo en 1971 en California (EE UU). Desde su nacimiento, la doctora Francine Patterson y otros científicos de la Universidad de Stanford instruyeron a nuestra protagonista en el uso del lenguaje de señas americano, y en la actualidad maneja con soltura más de 1.000 signos y es capaz de entender unas 2.000 palabras en inglés. Koko muestra un pensamiento abstracto y complejo, hasta el punto de que en ocasiones inventa nuevos vocablos para referirse a objetos o acciones que anteriormente no tenía incorporados a su lenguaje. Por ejemplo, ante la sorpresa de los investigadores de la Fundación Gorila de California –donde pasa la mayor parte de su tiempo–, creó la palabra compuesta «dedo-pulsera» para aludir a un anillo. En otra ocasión, la doctora Patterson participaba en una entrevista de prensa a través de Internet en compañía de la gorila. Cuando el periodista preguntó por qué Koko no había tenido descendencia con un macho llamado Ndume con el que convivía, la primate contestó con las expresiones «retrete» y «malo», mostrando que no le atraía demasiado la idea. Patterson tomó la palabra indicando que quizá si introdujeran más hembras en el recinto, Ndume y Koko se mostrarían más receptivos. Pero la gorila intervino de nuevo señalando su desacuerdo con las palabras de la científica. Las relaciones de pareja siempre son complicadas, y en el caso de los animales no es distinto. Y eso que Koko eligió a Ndume entre una serie de candidatos que le mostraron a través de vídeos… Cierta vez, Koko hizo saber a Francine y a su equipo que deseaba un nuevo amigo con el que compartir juegos y aventuras. Se pasó los dedos por el bigote, indicando que le gustaría un gato como regalo de cumpleaños. Dicho y hecho. Días después, los cuidadores le mostraron unos cachorrillos de la misma camada y la primate se encaprichó de uno de ellos, al que bautizó como All Ball. Enseguida comenzó a olerlo y acariciarlo, mostrando una empatía incuestionable hacia el felino. Ambos se hicieron inseparables. Koko solía llevar al gato enganchado a su pierna e intentaba cuidarlo como si se tratara un bebé. Al poco de tiempo de convivencia, All Ball mordió a la gorila, que compuso los signos de «sucio» y «baño», expresiones que solía emplear cuando quería demostrar su desaprobación. Sin embargo, pronto olvidó este percance y decidió enseñar a All Ball a hacer cosquillas, uno de los juegos preferidos de los gorilas. Cuando Koko se enteró de que "su" gato había muerto, comenzó a llorar desconsoladamente y mostrar pesar KOKO HABLA DEL «OTRO LADO» Una aciaga noche, el gato se escapó de la Fundación Gorila y falleció atropellado por un automóvil. Cuando la doctora Patterson le dijo a Koko lo sucedido, al principio actuó como si no se hubiera enterado de nada –típico comportamiento de cualquier ser humano cuando recibe la noticia del fallecimiento repentino de un ser querido–, pero enseguida comenzó a llorar desconsoladamente, al tiempo que empleaba las expresiones «triste/ ceño» –muestra de su pesar– y «dormir/gato» –claro indicativo de que comprendía perfectamente lo ocurrido–. Pero ¿hasta qué punto sabía qué significaba morir? Los científicos aprovecharon la luctuosa coyuntura para ahondar en tan trascendente asunto, y de este modo comenzó una conversación que sólo cabría calificar de fascinante: – ¿Dónde van los gorilas cuando mueren? –preguntó la científica. – Cómodo/sagrado/adiós –respondió convencida Koko. – ¿Cuándo mueren los gorilas? –volvió a la carga la doctora Francine Patterson. – Problema/viejo. – ¿Cómo se sienten los gorilas cuando mueren: felices, tristes, atemorizados? – Sueño. Sin duda sorprende la versión que ofreció nuestra admirada primate sobre el más allá. De la respuesta de Koko se desprende que cuando abandonamos este mundo tridimensional («adiós»), existimos en otro «cómodo» y «sagrado». Pero ¿qué…
¿Cómo afectaría una guerra nuclear al clima mundial?
La <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/temas/guerra-rusia-ucrania">guerra en Ucrania</a> se está recrudeciendo. Días atrás, el presidente de EE. UU. Joe Biden advertía de que involucrar a la OTAN en la guerra implicaría la <strong>tercera guerra mundial</strong> y hace poco Putin avisaba de que tenía las cabezas nucleares preparadas.¿Qué podemos esperar a partir de ahora si el conflicto parece estar enquistándose y la guerra nuclear vuelve a estar sobre la mesa? La ciencia tiene muy claras las consecuencias de una escalada bélica sobre el clima y sobre la escasez de alimentos.Los modelos climáticos nos permiten <strong>simular las repercusiones de la guerra</strong> sobre la producción agrícola, ganadera y piscícola. A continuación repasamos algunos de los diferentes escenarios posibles que nos puede dejar un enfrentamiento bélico: desde un invierno nuclear hasta un escenario de creciente rivalidad entre países.Conflicto nuclear regionalDécadas después del fin de la Guerra Fría, el debate de las armas nucleares vuelve a estar sobre la mesa. En realidad, es un <strong>debate que nunca se fue</strong>. La carrera armamentística entre India y Pakistán, por ejemplo, puede tener consecuencias globales aunque se trate de una guerra local.Bajo un escenario de guerra nuclear entre estos dos países, donde solo se usaría el 1% del arsenal nuclear mundial, se emitirían <strong>5 millones de toneladas de hollín</strong> a la estratosfera. Esto es, los penachos de las bombas inyectarían a las capas altas de la atmósfera una cantidad ingente de aerosoles que bloquearían la radiación solar.La radiación solar chocaría contra estos aerosoles y sería reflejada. Como consecuencia, la <strong>temperatura global disminuiría 1,8 ℃</strong>. El consiguiente oscurecimiento y enfriamiento afectaría a la producción mundial de maíz y trigo, que disminuiría un 13% globalmente.Esta disminución <strong>no afectaría a todo el mundo por igual</strong>, sino que la zona templada del hemisferio norte, que incluye a Europa, Estados Unidos y China, sería la más afectada. La producción agrícola disminuiría entre un 20 y un 50% en estos países.Se desencadenaría, por tanto, una <strong>hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 años</strong>. Pasado este tiempo, volveríamos al escenario de cambio climático actual.En un conflicto regional nuclear donde se usase únicamente un 1% se desencadenaría una hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 añosGuerra mundial nuclearUn conflicto nuclear a gran escala entre los Estados Unidos y Rusia en el que se empleasen <strong>4.400 bombas de 100 kt</strong> (kilotones, equivalentes a miles de toneladas de TNT) inyectaría a la estratosfera 150 millones de toneladas de aerosoles. Esto disminuiría la radiación solar y la temperatura del mar bajaría 6,4 ℃. Estamos hablando de un escenario en el que solo se usaría en torno a la mitad del arsenal atómico actual.A nivel global, dos años después de la guerra, <strong>la producción de alimentos disminuiría en un 80%</strong>. Dichas reducciones serían también más acusadas en la zona templada del hemisferio norte, donde llegarían al 99%.De forma directa, <strong>fallecerían 770 millones de personas</strong> tras las bombas (muchas de ellas serían vaporizadas). Los supervivientes se enfrentarían a un invierno nuclear. En la zona templada, tendríamos menos del 1% de los alimentos que actualmente se producen.Cabe destacar que, probablemente, la especie humana sobreviviría a semejante escenario nuclear. No se trata de un cataclismo comparable, por ejemplo, al causado por el meteorito de Chicxulub, que acabó con los dinosaurios a finales del cretácico. En ese caso, se emitieron más de 1.500 millones de toneladas de hollín.Rivalidad regional y nacionalismo exacerbadoEl escenario de guerra nuclear es sin duda un <strong>escenario extremo y se debe evitar a toda costa</strong>. Lo que ya está pasando a día de hoy es que el mundo occidental está tratando…
La <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/temas/guerra-rusia-ucrania">guerra en Ucrania</a> se está recrudeciendo. Días atrás, el presidente de EE. UU. Joe Biden advertía de que involucrar a la OTAN en la guerra implicaría la <strong>tercera guerra mundial</strong> y hace poco Putin avisaba de que tenía las cabezas nucleares preparadas.¿Qué podemos esperar a partir de ahora si el conflicto parece estar enquistándose y la guerra nuclear vuelve a estar sobre la mesa? La ciencia tiene muy claras las consecuencias de una escalada bélica sobre el clima y sobre la escasez de alimentos.Los modelos climáticos nos permiten <strong>simular las repercusiones de la guerra</strong> sobre la producción agrícola, ganadera y piscícola. A continuación repasamos algunos de los diferentes escenarios posibles que nos puede dejar un enfrentamiento bélico: desde un invierno nuclear hasta un escenario de creciente rivalidad entre países.Conflicto nuclear regionalDécadas después del fin de la Guerra Fría, el debate de las armas nucleares vuelve a estar sobre la mesa. En realidad, es un <strong>debate que nunca se fue</strong>. La carrera armamentística entre India y Pakistán, por ejemplo, puede tener consecuencias globales aunque se trate de una guerra local.Bajo un escenario de guerra nuclear entre estos dos países, donde solo se usaría el 1% del arsenal nuclear mundial, se emitirían <strong>5 millones de toneladas de hollín</strong> a la estratosfera. Esto es, los penachos de las bombas inyectarían a las capas altas de la atmósfera una cantidad ingente de aerosoles que bloquearían la radiación solar.La radiación solar chocaría contra estos aerosoles y sería reflejada. Como consecuencia, la <strong>temperatura global disminuiría 1,8 ℃</strong>. El consiguiente oscurecimiento y enfriamiento afectaría a la producción mundial de maíz y trigo, que disminuiría un 13% globalmente.Esta disminución <strong>no afectaría a todo el mundo por igual</strong>, sino que la zona templada del hemisferio norte, que incluye a Europa, Estados Unidos y China, sería la más afectada. La producción agrícola disminuiría entre un 20 y un 50% en estos países.Se desencadenaría, por tanto, una <strong>hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 años</strong>. Pasado este tiempo, volveríamos al escenario de cambio climático actual.En un conflicto regional nuclear donde se usase únicamente un 1% se desencadenaría una hambruna con impactos a nivel global que duraría unos 15 añosGuerra mundial nuclearUn conflicto nuclear a gran escala entre los Estados Unidos y Rusia en el que se empleasen <strong>4.400 bombas de 100 kt</strong> (kilotones, equivalentes a miles de toneladas de TNT) inyectaría a la estratosfera 150 millones de toneladas de aerosoles. Esto disminuiría la radiación solar y la temperatura del mar bajaría 6,4 ℃. Estamos hablando de un escenario en el que solo se usaría en torno a la mitad del arsenal atómico actual.A nivel global, dos años después de la guerra, <strong>la producción de alimentos disminuiría en un 80%</strong>. Dichas reducciones serían también más acusadas en la zona templada del hemisferio norte, donde llegarían al 99%.De forma directa, <strong>fallecerían 770 millones de personas</strong> tras las bombas (muchas de ellas serían vaporizadas). Los supervivientes se enfrentarían a un invierno nuclear. En la zona templada, tendríamos menos del 1% de los alimentos que actualmente se producen.Cabe destacar que, probablemente, la especie humana sobreviviría a semejante escenario nuclear. No se trata de un cataclismo comparable, por ejemplo, al causado por el meteorito de Chicxulub, que acabó con los dinosaurios a finales del cretácico. En ese caso, se emitieron más de 1.500 millones de toneladas de hollín.Rivalidad regional y nacionalismo exacerbadoEl escenario de guerra nuclear es sin duda un <strong>escenario extremo y se debe evitar a toda costa</strong>. Lo que ya está pasando a día de hoy es que el mundo occidental está tratando…
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Reportajes y fotografías de Guerra Rusia y Ucrania en National Geographic
30 años de una Ucrania libre: de la independencia a la lucha por sobrevivir
¿Te gusta la historia? ¿Eres un amante de la fotografía? ¿Quieres estar al día de los últimos avances científicos? ¿Te encanta viajar? ¡Apúntate gratis a nuestras newsletter National Geographic!March 15, 2022 at 04:08PM Vía https://ift.tt/FljXSsp - Últimas noticias https://ift.tt/JeKT94m https://ift.tt/tV9mwsp #eXplora #Ciencia #Misterio
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National Geographic España - Web Oficial - Ciencia, naturaleza, historia y viajes
Web oficial de la revista National Geographic España: reportajes y fotografías de naturaleza, ciencia, historia, viajes y aventura
Día 16. Y se hizo el silencio
Desearíamos poder alargar esta aventura, aunque fuera tan solo unos días más, pero llegó el inevitable momento del regreso. Esta es la última parada de nuestro viaje antes de volver a cruzar el mar de Hoces. Nos encontramos de nuevo en las Islas Shetland del Sur, en una bahía situada también <strong>al sur de llamada isla Livingstone</strong>: hoy un lugar tranquilo de aguas calmas y desde el cual podemos contemplar <strong>una extensa línea de costa semicircular cubierta por glaciares</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/mapa-de-situacion-de-la-expedicion-a-la-antartida_ece729ce_800x526.jpg">Mapa de situación de la expedición a la Antártida.</a>Parece que se trate del perfil de una enorme luna blanca; azul cuando el hielo así se muestra en sus márgenes resquebrajados y esculpidos por grietas, y la cual contemplamos desde su cara oculta: <strong>un mar negro, profundo e igual de inexplorado que esta</strong>. Flotando en sus orillas se pueden observar algunos bloques de hielo ya desprendidos de las enormes lenguas glaciares, alejándose para siempre a la deriva ahora en forma de icebergs a merced de las corrientes.El paisaje resulta, como siempre, mágico, pero <strong>con el aliciente añadido del silencio que se respira</strong> ahora que, por primera vez, los motores descansan durante unas horas antes de nuestra partida. Tanto las personas con las que habíamos hablado antes de embarcarnos, como los miembros de la expedición con otras travesías antárticas a sus espaldas, coincidían en que uno de los aspectos más sobrecogedores del continente helado era <strong>la experiencia del silencio que aquí reina</strong>.Y es que, <strong>en silencio, la Antártida adquiere una nueva dimensión</strong>: todo parece aún más grande ahora, si cabe más lejano, mientras nosotros solo podemos sentirnos más pequeños y vulnerables de lo que lo hemos hecho hasta ahora.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3204_073761e4_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3256_838e5311_800x533.jpg">Media</a>Porque todo en estas tierras y mares clama que esta es <strong>una latitud prohibida para los seres humanos</strong>. Nos lo cuenta el silbido amenazante del viento en la lejanía, ahora que las máquinas callan; el dolor frío que provoca el aire al colarse entre los dedos desnudos, o el vaho de nuestro aliento disipándose en cubierta, tan efímero como el tiempo que sobreviviría un hombre a la intemperie en un lugar como este. Lo gritan los crujidos de los inmensos glaciares resquebrajándose en algún punto no identificable del mapa; <strong>quejidos de un mundo que se derrite inexorablemente</strong>, o las olas golpeando el casco del barco, el cual ahora se balancea al compás susurrante del mar.Todo esto no despierta sino una renovada admiración por <strong>la vida que se desarrolla en los dominios helados de la Antártida</strong>, tan perfectamente adaptada a un mundo <strong>extremo, frío y hostil</strong> que, al marcharse de aquí envuelto en todo este silencio, uno no puede evitar sentir que se había adentrado en un lugar prohibido.Un mundo de hielo, agua y nieve. También de niebla y nubes, y en el que <strong>impera un delicado equilibrio</strong> manifestado en los cambios de estado del preciado líquido que riega de vida nuestro planeta. Un continente vivo que se transforma con cada estación, y en el que las oscilaciones del hielo, vistas a través de un satélite, le otorgan el aspecto de <strong>un gigantesco corazón escarchado que late a escalas de tiempo incompresibles</strong> para nosotros.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3184_c9a2407a_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3196_f63ee717_800x533.jpg">Media</a>La Antártida es hoy <strong>un continente dedicado a la investigación científica y la paz</strong>, pero también un lugar paradójicamente protegido de la codicia del…
Desearíamos poder alargar esta aventura, aunque fuera tan solo unos días más, pero llegó el inevitable momento del regreso. Esta es la última parada de nuestro viaje antes de volver a cruzar el mar de Hoces. Nos encontramos de nuevo en las Islas Shetland del Sur, en una bahía situada también <strong>al sur de llamada isla Livingstone</strong>: hoy un lugar tranquilo de aguas calmas y desde el cual podemos contemplar <strong>una extensa línea de costa semicircular cubierta por glaciares</strong>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/mapa-de-situacion-de-la-expedicion-a-la-antartida_ece729ce_800x526.jpg">Mapa de situación de la expedición a la Antártida.</a>Parece que se trate del perfil de una enorme luna blanca; azul cuando el hielo así se muestra en sus márgenes resquebrajados y esculpidos por grietas, y la cual contemplamos desde su cara oculta: <strong>un mar negro, profundo e igual de inexplorado que esta</strong>. Flotando en sus orillas se pueden observar algunos bloques de hielo ya desprendidos de las enormes lenguas glaciares, alejándose para siempre a la deriva ahora en forma de icebergs a merced de las corrientes.El paisaje resulta, como siempre, mágico, pero <strong>con el aliciente añadido del silencio que se respira</strong> ahora que, por primera vez, los motores descansan durante unas horas antes de nuestra partida. Tanto las personas con las que habíamos hablado antes de embarcarnos, como los miembros de la expedición con otras travesías antárticas a sus espaldas, coincidían en que uno de los aspectos más sobrecogedores del continente helado era <strong>la experiencia del silencio que aquí reina</strong>.Y es que, <strong>en silencio, la Antártida adquiere una nueva dimensión</strong>: todo parece aún más grande ahora, si cabe más lejano, mientras nosotros solo podemos sentirnos más pequeños y vulnerables de lo que lo hemos hecho hasta ahora.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3204_073761e4_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3256_838e5311_800x533.jpg">Media</a>Porque todo en estas tierras y mares clama que esta es <strong>una latitud prohibida para los seres humanos</strong>. Nos lo cuenta el silbido amenazante del viento en la lejanía, ahora que las máquinas callan; el dolor frío que provoca el aire al colarse entre los dedos desnudos, o el vaho de nuestro aliento disipándose en cubierta, tan efímero como el tiempo que sobreviviría un hombre a la intemperie en un lugar como este. Lo gritan los crujidos de los inmensos glaciares resquebrajándose en algún punto no identificable del mapa; <strong>quejidos de un mundo que se derrite inexorablemente</strong>, o las olas golpeando el casco del barco, el cual ahora se balancea al compás susurrante del mar.Todo esto no despierta sino una renovada admiración por <strong>la vida que se desarrolla en los dominios helados de la Antártida</strong>, tan perfectamente adaptada a un mundo <strong>extremo, frío y hostil</strong> que, al marcharse de aquí envuelto en todo este silencio, uno no puede evitar sentir que se había adentrado en un lugar prohibido.Un mundo de hielo, agua y nieve. También de niebla y nubes, y en el que <strong>impera un delicado equilibrio</strong> manifestado en los cambios de estado del preciado líquido que riega de vida nuestro planeta. Un continente vivo que se transforma con cada estación, y en el que las oscilaciones del hielo, vistas a través de un satélite, le otorgan el aspecto de <strong>un gigantesco corazón escarchado que late a escalas de tiempo incompresibles</strong> para nosotros.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3184_c9a2407a_800x533.jpg">Media</a><a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/15/32a3196_f63ee717_800x533.jpg">Media</a>La Antártida es hoy <strong>un continente dedicado a la investigación científica y la paz</strong>, pero también un lugar paradójicamente protegido de la codicia del…
Una ventana al mundo
La "cúpula" es una de las ubicaciones más codiciadas de la Estación Espacial Internacional, y no es para menos: esta ventana al mundo exterior de la nave en la que los astronautas buscan un momento de desconexión permite observar la Tierra desde una perspectiva tan única como impresionante.En el caso de Mark Vande Hei, no es extraño que sus ojos delaten un sincero sentimiento de añoranza, pues va camino de convertirse en el estadounidense que más tiempo ha pasado en el espacio. Su misión comenzó el 9 de abril de 2021 y tiene prevista su vuelta a casa el próximo 30 de marzo.March 16, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/lcYTZGr - Últimas noticias https://ift.tt/ENv261V https://ift.tt/oM0V8jO #eXplora #Ciencia #Misterio
La "cúpula" es una de las ubicaciones más codiciadas de la Estación Espacial Internacional, y no es para menos: esta ventana al mundo exterior de la nave en la que los astronautas buscan un momento de desconexión permite observar la Tierra desde una perspectiva tan única como impresionante.En el caso de Mark Vande Hei, no es extraño que sus ojos delaten un sincero sentimiento de añoranza, pues va camino de convertirse en el estadounidense que más tiempo ha pasado en el espacio. Su misión comenzó el 9 de abril de 2021 y tiene prevista su vuelta a casa el próximo 30 de marzo.March 16, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/lcYTZGr - Últimas noticias https://ift.tt/ENv261V https://ift.tt/oM0V8jO #eXplora #Ciencia #Misterio
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Reportajes y fotografías de Estación Espacial Internacional en National Geographic
Noticias eXplora: El Fantasma de Kiev: ¿una historia real o leyenda ucraniana? El 27 de febrero, cuatro días después del inicio de la ofensiva del ejército ruso sobre Ucrania, la cuenta oficial en Twitter de este país invadido difundía un vídeo (más abajo) en el que se afirma que uno de sus pilotos, a bordo de un caza MIG 29, había derribado seis aviones militares rusos en las treinta primeras horas de la contienda. Un día después, los derribos según el "parte de guerra" ya sumaban diez. A este maestro del aire le apodaron como el 'Fantasma de Kiev' y su fama es tan evanescente como su existencia, por lo que merece la pena examinar si se trata de un piloto de combate real, de una leyenda para subir la moral de las tropas o de una fake news que prospera en tiempos de guerra. People call him the Ghost of Kyiv. And rightly so — this UAF ace dominates the skies over our capital and country, and has already become a nightmare for invading Russian aircrafts. pic.twitter.com/lngfaMN01I — Ukraine / Україна (@Ukraine) February 27, 2022 Durante la Primera Guerra Mundial, Manfred von Richthofen, más conocido como el "Barón Rojo", participó en 58 misiones en las que derribó 80 aviones, un hito nunca antes alcanzado por nadie. Puedo imaginar el impacto y la ansiedad que generaba tener detrás del timón al Fokker rojo con su leyenda aérea. Pues ese, posiblemente, sea el relato que persiguen las Fuerzas Armadas de Ucrania cuando el pasado viernes 11 de marzo advirtieron a Rusia a través de su cuenta oficial en Facebook que el 'Fantasma de Kiev' "va a por sus almas". ¡Hola, villano ruso, voy a por tu alma! – el Fantasma de Kiev En efecto, el Estado Mayor ucraniano publicaba en sus redes sociales una fotografía del supuesto piloto con una máscara de oxígeno en la cabina de su avión de combate con un texto elocuente: "¡Hola, villano ruso, voy a por tu alma! – el Fantasma de Kiev". En la imagen se podía ver al piloto señalando los misiles de su MIG 29, un avión de diseño soviético. Pero, ¿es real? ¿Existe el 'Fantasma de Kiev'? Unos aseguran que es tal el éxito del apodo que toda la fuerza aérea de Ucrania utiliza ese pseudónimo para amedrentar la moral del enemigo. Si acudimos a las fuentes oficiales, sin embargo, nos sorprenderemos al comprobar como el expresidente ucraniano Petro Poroshenko publicó una imagen del piloto en sus redes sociales indicando que no solo era real, sino que seguía activo en el aire. На фото – пілот МіГ-29. Той самий «Привид Києва». Він викликає жах у ворогів та гордість в українців 🇺🇦 На його рахунку 6 перемог над російськими пілотами! З такими потужними захисниками Україна точно переможе! pic.twitter.com/GJLpcJ31Si — Петро Порошенко (@poroshenko) February 25, 2022 Pero la foto no es actual. Aun siendo real, corresponde a un post del Ministerio de Defensa de hace tres años. El 25 de abril de 2019, el Comando de la Fuerza Aérea ucraniano empleó esta imagen para explicar que la brigada de aviación táctica había realizado los primeros vuelos con un nuevo casco francés LA 100, que presentaba notables ventajas como un peso más ligero o su coste. Otras imágenes que circulan por las redes son directamente falsas, como la de un piloto a cara descubierta que se hace pasar como "Vladimir Abdonov" identidad falsa del fantasma porque en realidad la foto es de un abogado argentino. Otra imagen difundida es de un actor de películas para adultos que se presenta como "Johnny Sins", un estadounidense nacido en 1978. El fantasma de Kiev es un héroe popular y por eso las autoridades ucranianas juegan con la ambigüedad. Hasta el presidente ucraniano Volodímir Zelenski dijo que sus hazañas "habían levantado la moral de un país que no conocerá la derrota". Y ese es el relato que consigue este "evanescente" piloto al que se le ha imputado el derribo de dos Su-35 Flankerss, un Su-27 Flanker y un MiG-29 Fulcrum, así como dos aviones de ataque a tierra, llamados Su-25 Frogfoots. El 10 de marzo, el ejército ucraniano mostró los restos de otro avión ruso Su-25 derribado con la leyenda del 'Fantasma…
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People call him the Ghost of Kyiv. And rightly so — this UAF ace dominates the skies over our capital and country, and has already become a nightmare for invading Russian aircrafts.
Noticias eXplora: Denuncian una sobreclasificación de informes ovni en el Pentágono El UAPTF (Grupo de Trabajo sobre Fenómenos Aéreos No Identificados) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, emitió a finales del año pasado nuevas pautas de clasificación para la información con la que trabajan. Así, los vídeos que todos vimos en 2017 y que allanaron el camino a que el Pentágono reconociera la existencia de los ovnis, ahora bautizados como UAP, serían clasificados como "secretos" y el acceso a los mismos precisaría de altas credenciales del Departamento de Defensa. Según la nueva guía informativa del Departamento de Defensa sobre UAP, se establece que: "Excepto por su existencia, y la misión/propósito, prácticamente todo lo demás sobre el UAPTF será clasificado como alto secreto". Avril Haines, Director de Inteligencia Nacional (DNI) reconoció recientemente que la clasificación excesiva del gobierno socava la seguridad nacional de los Estados Unidos. Avril Haines En una carta dirigida a los senadores declaraba que "las deficiencias en el sistema de clasificación actual socavan nuestra seguridad nacional, así como objetivos democráticos críticos, al impedir nuestra capacidad de compartir información de manera oportuna" y "reduce la capacidad de la comunidad de inteligencia para apoyar de manera efectiva la toma de decisiones de los responsables políticos". En opinión de Cristopher Mellon, ex subsecretario adjunto de Defensa para Inteligencia en las administraciones de Clinton y George W. Bush y uno de los actores más importantes a la hora de sensibilizar a los altos funcionarios del gobierno de la necesidad de dar a conocer lo que guardan los archivos del Pentágono sobre los ovnis, las preocupaciones de Haines son particularmente oportunas e importantes. Mellon: Ganamos la Guerra Fría porque éramos mucho mejores para mover y compartir información En una columna de opinión de The Hill alega que "no ganamos la Guerra Fría porque fuéramos mejores protegiendo la información; Ganamos la Guerra Fría porque éramos mucho mejores para mover y compartir información, especialmente en el mercado privado, donde las eficiencias y la innovación resultantes nos permitieron superar constantemente a la Unión Soviética". Christopher Mellon Mellon considera que la difusión de los famosos videos "no clasificados", "Go Fast", "Gimbal" y "FLIR1" (en la cabecera), mejoraron la seguridad nacional "al facilitar la conciencia por parte del gobierno y el público de que parece que tenemos una vulnerabilidad estratégica que necesita ser subsanada". A algunos funcionarios del gobierno no les gusta la supervisión y se sienten incómodos compartiendo información Mellon aborda ahora el asunto de los UAP como miembro del Proyecto Galileo y también de la Coalición Científica para Estudios de UAP (SCU). Ambas organizaciones investigan los UAP desde una óptica científica y seria, lo que permite –en su opinión– "avanzar en nuestra comprensión colectiva de las anomalías de UAP. Esos esfuerzos –añade– parecen verse obstaculizados por una nueva guía que mueve los criterios de clasificación simplemente porque a algunos funcionarios del gobierno de EE.UU. no les gusta la supervisión y se sienten incómodos compartiendo información". Naturalmente hay casos que deberían ser clasificados como secretos cuando, por ejemplo, un sistema de sensores clasificados opera desde una ubicación sensible. Sin embargo, la mayoría de los videos han sido clasificados repentinamente parecen ser de cámaras de video portátiles en barcos de la Armada. Tanto la Oficina del Director Nacional de Inteligencia como el Congreso deberían pedir al sucesor del UAPTF que explique el daño "identificable" o "describible" que creen que es "razonablemente esperado" al compartir videos rutinarios de UAP como los que ya conocemos. La clasificación excesiva es contraria a los valores de una sociedad democrática y debe oponerse por principio. Sin embargo, también hay razones pragmáticas para plantear esta cuestión –concluye Mellon. https://ift.tt/y7hz9ut…
Espacio Misterio
Denuncian una sobreclasificación de informes ovni - Espacio Misterio
La Directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, está buscando ejemplos de clasificación excesiva relativos a los UAP / OVNI
La migración de las ballenas ayudará a crear el nuevo acuerdo de protección de los océanos
Una ballena jorobada a la que marcamos mientras se alimentaba frente a la Península Antártica Occidental hizo <strong>un viaje de casi 19.000 km en 265 días</strong>, desplazándose en dirección al norte desde la Antártida hasta su zona de cría frente a Colombia y de vuelta. <strong>Las ballenas migran miles de kilómetros cada año</strong>, reuniéndose para aparearse y dar a luz en los trópicos y subtrópicos durante el invierno y luego dirigiéndose a aguas más frías en latitudes más altas para darse un festín de presas abundantes durante el verano.Abundan las teorías, pero <strong>los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre por qué las ballenas emprenden estas épicas migraciones</strong>, ni siquiera sobre cómo se las arreglan para navegar por las vastas cuencas oceánicas.En un nuevo informe de WWF <strong>un equipo de científicos ha recopilado las rutas migratorias de más de 1.000 ballenas de todo el mundo</strong>, registradas con marcas de satélite. Por primera vez, se ha puesto de manifiesto la escala global y la extensión de las rutas que recorren las ballenas durante sus migraciones. El informe sirve para que los científicos comprendan que las rutas entre los hábitats críticos de alimentación y cría son tan importantes para las ballenas como los propios puntos finales.<strong>Estas rutas también revelan lo peligroso que se está volviendo el océano</strong> para estos gigantes. El <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/oceanos-baten-records-temperatura-por-sexto-ano-consecutivo_17737">cambio climático está alterando los lugares y momentos en los que las ballenas pueden encontrar alimento de manera fiable, mientras que las pesquerías están desechando redes y cuerdas que pueden atrapar y ahogar a las ballenas. Mientras tanto, cada año se transportan por mar unos 11.000 millones de toneladas de mercancías. <strong>Las rutas que utilizan estos barcos se cruzan con los caminos de las ballenas migratorias</strong> y otros animales marinos que pueden ser golpeados y asesinados.6 especies de ballenas en peligroSegún la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, <strong>seis de las 13 especies de ballenas más grandes están en peligro de extinción o son vulnerables</strong>, incluso después de décadas de protección tras el fin de la mayoría de la caza comercial de ballenas en 1986.Las áreas marinas protegidas creadas por los distintos países son una forma de proteger a las ballenas de algunas de estas amenazas. Se trata de zonas en las que ciertas actividades, como la pesca, están restringidas o prohibidas. Actualmente, <strong>las áreas marinas protegidas cubren menos del 8% del océano.</strong>Pero las ballenas se mueven por las aguas de múltiples países durante su migración y pasan gran parte de este tiempo en alta mar, donde solo el 1,2% del océano está bajo alguna forma de protección. Está claro que <strong>la protección de las ballenas requiere un esfuerzo global.</strong>Ballenas más allá de las fronterasLas fronteras geopolíticas son invisibles para las ballenas, pero <strong>tienen consecuencias enormes para ellas</strong>. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los países tienen derecho a pescar y realizar otras actividades en las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de 200 millas náuticas que se extienden desde sus costas. Los países que designan áreas marinas protegidas dentro de sus ZEE pueden <strong>ayudar a conservar los hábitats oceánicos locales</strong>.Pero como <strong>las leyes varían sustancialmente de un país a otro</strong>, es difícil coordinar los esfuerzos para proteger a las ballenas, aunque los acuerdos internacionales como la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres tratan de hacerlo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/16/una-ballena-saltando-al-atardecer_45b256f7_800x533.jpg">Una ballena saltando al atardecer.De poco sirve…
Una ballena jorobada a la que marcamos mientras se alimentaba frente a la Península Antártica Occidental hizo <strong>un viaje de casi 19.000 km en 265 días</strong>, desplazándose en dirección al norte desde la Antártida hasta su zona de cría frente a Colombia y de vuelta. <strong>Las ballenas migran miles de kilómetros cada año</strong>, reuniéndose para aparearse y dar a luz en los trópicos y subtrópicos durante el invierno y luego dirigiéndose a aguas más frías en latitudes más altas para darse un festín de presas abundantes durante el verano.Abundan las teorías, pero <strong>los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre por qué las ballenas emprenden estas épicas migraciones</strong>, ni siquiera sobre cómo se las arreglan para navegar por las vastas cuencas oceánicas.En un nuevo informe de WWF <strong>un equipo de científicos ha recopilado las rutas migratorias de más de 1.000 ballenas de todo el mundo</strong>, registradas con marcas de satélite. Por primera vez, se ha puesto de manifiesto la escala global y la extensión de las rutas que recorren las ballenas durante sus migraciones. El informe sirve para que los científicos comprendan que las rutas entre los hábitats críticos de alimentación y cría son tan importantes para las ballenas como los propios puntos finales.<strong>Estas rutas también revelan lo peligroso que se está volviendo el océano</strong> para estos gigantes. El <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/oceanos-baten-records-temperatura-por-sexto-ano-consecutivo_17737">cambio climático está alterando los lugares y momentos en los que las ballenas pueden encontrar alimento de manera fiable, mientras que las pesquerías están desechando redes y cuerdas que pueden atrapar y ahogar a las ballenas. Mientras tanto, cada año se transportan por mar unos 11.000 millones de toneladas de mercancías. <strong>Las rutas que utilizan estos barcos se cruzan con los caminos de las ballenas migratorias</strong> y otros animales marinos que pueden ser golpeados y asesinados.6 especies de ballenas en peligroSegún la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, <strong>seis de las 13 especies de ballenas más grandes están en peligro de extinción o son vulnerables</strong>, incluso después de décadas de protección tras el fin de la mayoría de la caza comercial de ballenas en 1986.Las áreas marinas protegidas creadas por los distintos países son una forma de proteger a las ballenas de algunas de estas amenazas. Se trata de zonas en las que ciertas actividades, como la pesca, están restringidas o prohibidas. Actualmente, <strong>las áreas marinas protegidas cubren menos del 8% del océano.</strong>Pero las ballenas se mueven por las aguas de múltiples países durante su migración y pasan gran parte de este tiempo en alta mar, donde solo el 1,2% del océano está bajo alguna forma de protección. Está claro que <strong>la protección de las ballenas requiere un esfuerzo global.</strong>Ballenas más allá de las fronterasLas fronteras geopolíticas son invisibles para las ballenas, pero <strong>tienen consecuencias enormes para ellas</strong>. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los países tienen derecho a pescar y realizar otras actividades en las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de 200 millas náuticas que se extienden desde sus costas. Los países que designan áreas marinas protegidas dentro de sus ZEE pueden <strong>ayudar a conservar los hábitats oceánicos locales</strong>.Pero como <strong>las leyes varían sustancialmente de un país a otro</strong>, es difícil coordinar los esfuerzos para proteger a las ballenas, aunque los acuerdos internacionales como la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres tratan de hacerlo.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/16/una-ballena-saltando-al-atardecer_45b256f7_800x533.jpg">Una ballena saltando al atardecer.De poco sirve…
National Geographic España
Los océanos baten récords de temperatura por sexto año consecutivo
Los océanos del mundo están más calientes que nunca y durante 2021 los científicos han descubierto que los 2.000 metros superiores en todos los océanos absorbieron la energía equivalente a 145 veces la electricidad generada en el año 2020.
Un manto de polvo sahariano
Los cielos de la península Ibérica amanecieron este miércoles cubiertos de un color ocre. Su causante era Celia, el nombre de la última borrasca que ha afectado a la península que, unida al polvo proveniente del desierto del Sáhara, formaron una calima que dejó estampas apocalípticas a lo largo y ancho del país.En Peñalara, en la Sierra de Guadarrama, la nieve y el polvo se dieron la mano. Tal y como cuenta Álvaro Pantoja, de Recmountain, "en este proceso se tallan formas preciosas, dejando ver la estratificación de las capas de nieve y las diferencias en su composición. El polvo del desierto coloreaba la superficie del manto, más oscura cuanto más perpendicular a la dirección del barlovento". Las autoridades ya han alertado del peligro que supone para la salud respirar estas partículas y han desaconsejado cualquier actividad al aire libre.March 17, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/lcYTZGr - Últimas noticias https://ift.tt/sKXdEQg https://ift.tt/iTtJeEm #eXplora #Ciencia #Misterio
Los cielos de la península Ibérica amanecieron este miércoles cubiertos de un color ocre. Su causante era Celia, el nombre de la última borrasca que ha afectado a la península que, unida al polvo proveniente del desierto del Sáhara, formaron una calima que dejó estampas apocalípticas a lo largo y ancho del país.En Peñalara, en la Sierra de Guadarrama, la nieve y el polvo se dieron la mano. Tal y como cuenta Álvaro Pantoja, de Recmountain, "en este proceso se tallan formas preciosas, dejando ver la estratificación de las capas de nieve y las diferencias en su composición. El polvo del desierto coloreaba la superficie del manto, más oscura cuanto más perpendicular a la dirección del barlovento". Las autoridades ya han alertado del peligro que supone para la salud respirar estas partículas y han desaconsejado cualquier actividad al aire libre.March 17, 2022 at 06:00AM Vía https://ift.tt/lcYTZGr - Últimas noticias https://ift.tt/sKXdEQg https://ift.tt/iTtJeEm #eXplora #Ciencia #Misterio
Noticias eXplora: Cuando Putin ganó las elecciones de EE UU La unidad 26165 estaba alojada en unos edificios que eran propiedad del Ministerio de Defensa ruso y en otro tiempo habían formado parte de un vasto complejo de principios del siglo XIX, situado en los terrenos de una antigua fábrica textil en el centro de Moscú. Se accedía por una puerta discreta en Komsomolsky Prospekt, bajo un gran arco amarillo de piedra con una extraña toma de corriente orientada a la calle. Durante la Guerra Fría, la unidad 26165, conocida entonces como el Centro Principal del Servicio Especial del GRU –la inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, y anteriormente de la URSS–, estaba especializada en descifrar. A mediados de la década de 2000, la unidad se había expandido para incluir la intrusión en redes informáticas, en otras palabras, el hackeo. El comandante de la Unidad 26165 era Viktor Netyksho, un ingeniero de software con formación matemática. Era un hombre ambicioso e intelectual, que había publicado varios artículos sobre funciones probabilísticas y redes neuronales. A principios de 2016, la unidad de Netyksho llevaba más de una década desarrollando herramientas de hackeo, perfeccionando sus habilidades y ampliando sus objetivos. El trabajo de la unidad era respetado dentro de la inteligencia militar rusa: a principios de 2009, el excomandante Sergey Gizunov incluso había ganado un prestigioso premio civil de ciencia y tecnología por crear e implementar sistemas informáticos de alto rendimiento con una arquitectura reconfigurable. En 2016, Gizunov había ascendido a subdirector del GRU. HACKERS AL SERVICIO DE RUSIA Posteriormente destacaría el trabajo de dos oficiales subalternos de la 26165. Uno de ellos era un teniente primero de veinticinco años y originario de la parte rusa de Laponia en el Ártico. Aleksey Lukashev era rubio y delgado, con los ojos castaños muy juntos y unos labios carnosos. Durante unos tres años había estado trabajando bajo el pseudónimo de «Den Katenberg», una identidad que utilizó para cuentas en redes sociales estadounidenses y rusas y una dirección de Gmail. La imagen que Lukashev eligió para Katenberg mostraba a un joven ruso de su edad, pero más musculoso. Lukashev era especialmente hábil creando y automatizando correo electrónico fraudulento que imitaba las advertencias de seguridad de Google, pero que en realidad engañaba a las víctimas para que revelaran sus contraseñas. El segundo personaje digno de mención era Ivan Yermakov, un teniente primero de veintinueve años nacido en los Urales. Delgado, con una nariz prominente, un flequillo moreno que cubría la frente y un comportamiento tímido, había estado hackeando desde al menos 2010. Los hackers gubernamentales como Yermakov y Lukashev suelen usar una serie de pseudónimos para sus identidades en línea. Yermakov prefería los pseudónimos femeninos, como Kate S. Milton, que utilizó para un perfil de Twitter y un blog, acompañado de una foto de una actriz canadiense. «Kate» a veces contactaba con investigadores de seguridad privados para buscar herramientas de hackeo útiles y nuevas vulnerabilidades, y en ocasiones afirmaba trabajar para la respetada empresa rusa de seguridad informática Kaspersky. La unidad 26165 tenía un tamaño considerable, usaba técnicas de intrusión parcialmente automatizadas y tenía un apetito voraz por el riesgo. Sus listas de objetivos se habían ido ampliando con los años. Primero se habían centrado más en el ejército: oficiales de la armada, el ejército de tierra y la fuerza aérea de países rivales e incluso amigos, contratistas de defensa del sector privado, los ministerios de Asuntos Exteriores de Riad, Bruselas y Roma, pero también de Asia, Oriente Medio y especialmente del este de Europa. Más tarde, la unidad optó por los objetivos políticos. OPERACIÓN TUMBAR A HILLARY CLINTON Los servicios de inteligencia de EE UU y Europa, así como empresas privadas de análisis forense digital, habían estado observando durante muchos años a la unidad de hackeo de Netyksho…
Febrero rompe récords de altas temperaturas y bajas precipitaciones
Aunque durante el segundo mes del año estábamos acostumbrados a escuchar el refrán <strong>"abrígate por febrero, con dos capas y un sombrero"</strong>, últimamente las altas temperaturas y las escasas precipitaciones durante esta fecha están marcando una tendencia habitual. El pasado mes de febrero ha sido el <strong>segundo más seco en lo que llevamos de siglo</strong>, tras el registrado en 2020, y el <strong>tercero desde que se iniciaron los registros históricos en 1961.</strong> A esta lista se añade que también se ha convertido por <strong>tercer año consecutivo en el más caluroso.</strong>Febrero de 2022 ha sido el segundo más seco en lo que llevamos de siglo y el tercero desde que se iniciaron los registros históricosDurante el mes de febrero, la precipitación media sobre la España peninsular ha sido de <strong>10,9 milímetros</strong>, datos que no llegan ni a la cuarta parte (21%) del valor normal del mes, asignándole la etiqueta de <strong>carácter muy seco</strong>. Así lo recoge el balance climático mensual que realiza la Agencia Estatal de Meteorología (<a href="http://www.aemet.es/es/portada">AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (<a href="https://miteco.gob.es/es/">MITECO). A su vez, según el programa europeo de observación <a href="https://www.copernicus.eu/es">Copernicus, Europa ha vivido un mes de febrero <strong>dos grados por encima que el promedio de la última treintena.</strong>Un mes anormalmente seco cercano a las lluvias de agosto<strong>Febrero ha sido muy seco.</strong> De hecho, el pasado mes ha sido <strong>el segundo más seco en lo que llevamos de siglo</strong>, solo por detrás del de 2020, y el <strong>tercero desde que se comenzó el registro histórico</strong> en 1961, según indica la AEMET.Por zonas, este mes ha sido <strong>entre seco y muy seco</strong> en toda la península, catalogado incluso como <strong>extremadamente seco</strong> en Baleares, áreas de Castilla y León, Aragón y la confluencia de Navarra, País Vasco y La Rioja. Por otro lado, en el archipiélago canario la precipitación ha sido más variada, con un carácter normal en general, salvo en Gran Canaria, donde se mostró seco.Tres años consecutivos siendo el febrero más cálidoEn cuanto a sus temperaturas, este mes ha sido <strong>el tercer febrero más cálido del siglo</strong>, solo por detrás de los de 2021 y 2020, <strong>siendo el octavo más cálido desde que se tienen registros.</strong> Con una temperatura media en toda España de 8,9 grados centígrados, supone un aumento de <strong>1,9ºC por encima de la normalidad</strong> para este mes, según el periodo de referencia entre 1981 y 2010.El segundo mes de 2022 fue <strong>muy cálido</strong> en la mayor parte del sur y este de la península y predominantemente cálido en la zona noroeste. Se aprecian <strong>grandes anomalías térmicas</strong>, situándose dos grados por encima en las zonas del centro y oeste de Andalucía, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, montañas de Castilla y León, Aragón, Cataluña y mitad norte de la Comunitat Valenciana, llegando a superarse tres grados adicionales en puntos del Pirineo.Por su parte, se han registrado <strong>temperaturas normales en algunas zonas de la meseta norte</strong> e incluso frío en algunos puntos del litoral mediterráneo andaluz, donde se han llegado a registrar anomalías negativas. El archipiélago balear ha tenido un carácter entre medio y cálido, mientras que en Canarias se ha mostrado un carácter variable, resultando en conjunto muy cálido.El viejo continente también sufre el calor en febreroLos últimos datos publicados por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus han revelado que la temperatura media del aire durante febrero en 2022 ha sido <strong>0,2ºC más elevada</strong> que la registrada durante este mes en el periodo que comprende desde 1991 a 2020. Una irregularidad que se ha visto más acusada en el norte y oeste de Rusia, en zonas del océano…
Aunque durante el segundo mes del año estábamos acostumbrados a escuchar el refrán <strong>"abrígate por febrero, con dos capas y un sombrero"</strong>, últimamente las altas temperaturas y las escasas precipitaciones durante esta fecha están marcando una tendencia habitual. El pasado mes de febrero ha sido el <strong>segundo más seco en lo que llevamos de siglo</strong>, tras el registrado en 2020, y el <strong>tercero desde que se iniciaron los registros históricos en 1961.</strong> A esta lista se añade que también se ha convertido por <strong>tercer año consecutivo en el más caluroso.</strong>Febrero de 2022 ha sido el segundo más seco en lo que llevamos de siglo y el tercero desde que se iniciaron los registros históricosDurante el mes de febrero, la precipitación media sobre la España peninsular ha sido de <strong>10,9 milímetros</strong>, datos que no llegan ni a la cuarta parte (21%) del valor normal del mes, asignándole la etiqueta de <strong>carácter muy seco</strong>. Así lo recoge el balance climático mensual que realiza la Agencia Estatal de Meteorología (<a href="http://www.aemet.es/es/portada">AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (<a href="https://miteco.gob.es/es/">MITECO). A su vez, según el programa europeo de observación <a href="https://www.copernicus.eu/es">Copernicus, Europa ha vivido un mes de febrero <strong>dos grados por encima que el promedio de la última treintena.</strong>Un mes anormalmente seco cercano a las lluvias de agosto<strong>Febrero ha sido muy seco.</strong> De hecho, el pasado mes ha sido <strong>el segundo más seco en lo que llevamos de siglo</strong>, solo por detrás del de 2020, y el <strong>tercero desde que se comenzó el registro histórico</strong> en 1961, según indica la AEMET.Por zonas, este mes ha sido <strong>entre seco y muy seco</strong> en toda la península, catalogado incluso como <strong>extremadamente seco</strong> en Baleares, áreas de Castilla y León, Aragón y la confluencia de Navarra, País Vasco y La Rioja. Por otro lado, en el archipiélago canario la precipitación ha sido más variada, con un carácter normal en general, salvo en Gran Canaria, donde se mostró seco.Tres años consecutivos siendo el febrero más cálidoEn cuanto a sus temperaturas, este mes ha sido <strong>el tercer febrero más cálido del siglo</strong>, solo por detrás de los de 2021 y 2020, <strong>siendo el octavo más cálido desde que se tienen registros.</strong> Con una temperatura media en toda España de 8,9 grados centígrados, supone un aumento de <strong>1,9ºC por encima de la normalidad</strong> para este mes, según el periodo de referencia entre 1981 y 2010.El segundo mes de 2022 fue <strong>muy cálido</strong> en la mayor parte del sur y este de la península y predominantemente cálido en la zona noroeste. Se aprecian <strong>grandes anomalías térmicas</strong>, situándose dos grados por encima en las zonas del centro y oeste de Andalucía, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, montañas de Castilla y León, Aragón, Cataluña y mitad norte de la Comunitat Valenciana, llegando a superarse tres grados adicionales en puntos del Pirineo.Por su parte, se han registrado <strong>temperaturas normales en algunas zonas de la meseta norte</strong> e incluso frío en algunos puntos del litoral mediterráneo andaluz, donde se han llegado a registrar anomalías negativas. El archipiélago balear ha tenido un carácter entre medio y cálido, mientras que en Canarias se ha mostrado un carácter variable, resultando en conjunto muy cálido.El viejo continente también sufre el calor en febreroLos últimos datos publicados por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus han revelado que la temperatura media del aire durante febrero en 2022 ha sido <strong>0,2ºC más elevada</strong> que la registrada durante este mes en el periodo que comprende desde 1991 a 2020. Una irregularidad que se ha visto más acusada en el norte y oeste de Rusia, en zonas del océano…
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Agencia Estatal de Meteorología - AEMET. Gobierno de España
Información meteorológica y climatológica, predicción, avisos, observación, anuncios, atención al público, divulgación e información de la Agencia
Entrevista a Susanne Lockhart: 'Si no ponemos esfuerzo en la conservación, podemos perder aquello que ni si quiera nos ha dado tiempo a estudiar'.
<strong>National Geographic</strong>: Hola Susanne, estamos realmente contentos de haber podido compartir con vosotros estas semanas de expedición en la Antártida. Como bióloga antártica y profesional con mucha experiencia en el proyecto del que hablaremos más adelante, <strong>has sido</strong> <strong>una pieza clave en esta expedición</strong>. Pero antes, nos gustaría empezar por el origen de tu trayectoria: <strong>¿por qué decidiste estudiar la fauna antártica?</strong> ¿Cómo empezó la pasión que sientes por este continente único?<strong>Susanne Lockhart:</strong> Mi pasión por los invertebrados marinos antárticos empezó a una edad muy temprana. Como <strong>apasionada del submarinismo</strong>, descubrí mi vocación por la biología marina durante la adolescencia. Trabajé como voluntaria en el Museo Victoria de mi ciudad, Melbourne, siempre que me era posible, y allí me asignaron la identificación de <strong>unos erizos de mar cidaroides (o de espina de lápiz) de la Antártida</strong>. Eran, y siguen siendo, un reto increíblemente difícil que me obsesionó al instante. El hecho de que, junto con muchos invertebrados bentónicos (del fondo del mar) del Océano Antártico, criaran a sus hijos, en lugar de desovar en el agua, me fascinó. Presenté <strong>mi primera investigación sobre el tema en una conferencia científica internacional</strong> cuando aún era una adolescente y se publicó poco después.Presenté mi primera investigación sobre el tema en una conferencia científica internacional cuando aún era una adolescente y se publicó poco después.<strong>NG</strong>: Cuando uno piensa en la fauna antártica, es fácil imaginar mamíferos marinos y aves icónicas, pero la biodiversidad antártica va más allá de eso. De hecho, vosotros os centráis en ciertos grupos de animales que son muy desconocidos para el público en general. <strong>¿Puedes explicarnos un poco sobre estos grupos de animales y por qué es importante estudiarlos?</strong><strong>SL</strong>: Estudio especies que se consideran <strong>indicativas de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV)</strong>. Se trata de especies que suelen ser longevas, de crecimiento lento y que aportan una compleja estructura tridimensional, lo cual fomenta que se genere biodiversidad al proporcionar protección y un hábitat adecuado a muchas otras especies. Los <strong>corales de aguas frías</strong> y las <strong>esponjas</strong> son grandes ejemplos de ello. El conocido paisaje en blanco y negro y en infinitas tonalidades de azul de glaciares, icebergs, pingüinos y ballenas en la superficie se invierte por completo en las profundidades del fondo marino. Allí, la diversidad y los colores de los corales y otras criaturas tan extrañas como excepcionales contrastan completamente con el mundo de arriba. Con tal biodiversidad, alta biomasa y espectro de colores, las comunidades de invertebrados marinos del Océano Austral <strong>son tan extraordinarios como los sistemas de arrecifes tropicales</strong> y necesitan urgentemente una protección firme e inmediata. Al igual que estos arrecifes tropicales y sus homólogos forestales en tierra, las frágiles comunidades del fondo marino que rodean la Antártida tienen un gran potencial para la captura y almacenamiento de carbono. <strong>Nuestro planeta necesita estos ecosistemas naturales intactos y funcionales</strong> para mantener el equilibrio y la capacidad de recuperación si la Tierra quiere combatir el daño infligido a su clima.<strong>NG</strong>: Volviendo a la expedición actual, vais a utilizar un submarino para explorar los oscuros pero vivos mares antárticos. Tú ya tienes mucha experiencia en el estudio de la biodiversidad de este océano. ¿Por qué <strong>el uso de submarinos puede ser una vía de investigación prometedora para entender la biodiversidad antártica</strong> en comparación con las formas más tradicionales (por ejemplo, mediante la excavación…
<strong>National Geographic</strong>: Hola Susanne, estamos realmente contentos de haber podido compartir con vosotros estas semanas de expedición en la Antártida. Como bióloga antártica y profesional con mucha experiencia en el proyecto del que hablaremos más adelante, <strong>has sido</strong> <strong>una pieza clave en esta expedición</strong>. Pero antes, nos gustaría empezar por el origen de tu trayectoria: <strong>¿por qué decidiste estudiar la fauna antártica?</strong> ¿Cómo empezó la pasión que sientes por este continente único?<strong>Susanne Lockhart:</strong> Mi pasión por los invertebrados marinos antárticos empezó a una edad muy temprana. Como <strong>apasionada del submarinismo</strong>, descubrí mi vocación por la biología marina durante la adolescencia. Trabajé como voluntaria en el Museo Victoria de mi ciudad, Melbourne, siempre que me era posible, y allí me asignaron la identificación de <strong>unos erizos de mar cidaroides (o de espina de lápiz) de la Antártida</strong>. Eran, y siguen siendo, un reto increíblemente difícil que me obsesionó al instante. El hecho de que, junto con muchos invertebrados bentónicos (del fondo del mar) del Océano Antártico, criaran a sus hijos, en lugar de desovar en el agua, me fascinó. Presenté <strong>mi primera investigación sobre el tema en una conferencia científica internacional</strong> cuando aún era una adolescente y se publicó poco después.Presenté mi primera investigación sobre el tema en una conferencia científica internacional cuando aún era una adolescente y se publicó poco después.<strong>NG</strong>: Cuando uno piensa en la fauna antártica, es fácil imaginar mamíferos marinos y aves icónicas, pero la biodiversidad antártica va más allá de eso. De hecho, vosotros os centráis en ciertos grupos de animales que son muy desconocidos para el público en general. <strong>¿Puedes explicarnos un poco sobre estos grupos de animales y por qué es importante estudiarlos?</strong><strong>SL</strong>: Estudio especies que se consideran <strong>indicativas de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV)</strong>. Se trata de especies que suelen ser longevas, de crecimiento lento y que aportan una compleja estructura tridimensional, lo cual fomenta que se genere biodiversidad al proporcionar protección y un hábitat adecuado a muchas otras especies. Los <strong>corales de aguas frías</strong> y las <strong>esponjas</strong> son grandes ejemplos de ello. El conocido paisaje en blanco y negro y en infinitas tonalidades de azul de glaciares, icebergs, pingüinos y ballenas en la superficie se invierte por completo en las profundidades del fondo marino. Allí, la diversidad y los colores de los corales y otras criaturas tan extrañas como excepcionales contrastan completamente con el mundo de arriba. Con tal biodiversidad, alta biomasa y espectro de colores, las comunidades de invertebrados marinos del Océano Austral <strong>son tan extraordinarios como los sistemas de arrecifes tropicales</strong> y necesitan urgentemente una protección firme e inmediata. Al igual que estos arrecifes tropicales y sus homólogos forestales en tierra, las frágiles comunidades del fondo marino que rodean la Antártida tienen un gran potencial para la captura y almacenamiento de carbono. <strong>Nuestro planeta necesita estos ecosistemas naturales intactos y funcionales</strong> para mantener el equilibrio y la capacidad de recuperación si la Tierra quiere combatir el daño infligido a su clima.<strong>NG</strong>: Volviendo a la expedición actual, vais a utilizar un submarino para explorar los oscuros pero vivos mares antárticos. Tú ya tienes mucha experiencia en el estudio de la biodiversidad de este océano. ¿Por qué <strong>el uso de submarinos puede ser una vía de investigación prometedora para entender la biodiversidad antártica</strong> en comparación con las formas más tradicionales (por ejemplo, mediante la excavación…