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Una luchadora que nació con la revista

Hubo un día en que Carlota Bruna fue invitada a la sede del Parlamento europeo para contar que quería cambiar el mundo. Para que su voz contra los plásticos de un solo uso llegara a quienes pueden legislar sobre nuestros mares, tierras, aguas. Corría el año 2019, había cumplido los 21 y estrenaba una faceta activista que siempre estuvo latente, pero que se manifestó cuando estudiaba la carrera de Empresariales: «Sentía que aquello que aprendía no me llenaba, que tenía que vivir más acorde con la naturaleza y transmitir este mensaje».Carlota, de 25 años, es dietista y nutricionista, y este año es storyteller de la edición española de National Geographic en su 25 aniversario. Si hay un hábito imperioso que dirige nuestras vidas y nos mantiene vivos, este es comer. Y si hay un tipo de consumo tan masivo como mejorable, este es el de la alimentación. Y así fue, por la importancia que da a uno de los factores más determinantes para conseguir un planeta mejor, que Carlota Bruna decidió estudiar Dietética y Nutrición. «Alimentarnos bien debería ser prioritario, no solo por nuestro organismo, sino también por el impacto que hacerlo tiene sobre el entorno», dice. Aprender cada detalle sobre lo que comemos, estimar su valor más allá de su precio, rastrear su origen geográfico y su relación con el ecosistema es el objetivo de Carlota, que ha creado su propia distribuidora de productos de agricultura local. Por su cabeza siempre revolotea el término «ecoansiedad», o preocupación constante por la huella que dejamos y por la crisis climática: «Hay fenómenos como el cambio de patrones en las precipitacio-nes, las altas temperaturas o las sequías prolongadas que a corto plazo tendrán una repercusión directa en lo que comemos».Carlota nació en Barcelona en 1997, el mismo año que la edición española de National Geographic. Casualidades, apunta, «en casa de mi abuelo recibían la revista, y mientras él dormía la siesta, yo alucinaba con los animales salvajes que conocería de mayor». El día que marchó a Kenya para colaborar con el santuario de rinocerontes de Ol Pejeta, su anhelo se cumplió. Esta es solo una de las incontables campañas en las que ha participado: desde la que se manifiesta contra el comercio de la aleta de tiburón hasta la que se opone a la ampliación del aeropuerto de Barcelona o la que denuncia la ganadería industrial: «Me enorgullece haber podido visitar granjas y denunciar cómo tratan a los animales».July 21, 2022 at 07:00AM Vía https://ift.tt/gOWEzUi - Últimas noticias https://ift.tt/DR9kuwL https://ift.tt/LDfgJ0t #eXplora #Ciencia #Misterio
Recordando a Sabater Pi

Este agosto se cumple el centenario del nacimiento de nuestro primatólogo más célebre: Jordi Sabater Pi. Nacido en Barcelona en 1922, emigró siendo muy joven a la isla de Fernando Poo –hoy Bioko–, en la antigua Guinea Española, donde trabajó en una finca de café. Allí aprendió la lengua indígena de los fang y se interesó por su cultura y por la fauna, a la que se aficionaría a retratar a través de incontables ilustraciones científicas. Ávido de conocimiento y sin posibilidad de ir a la universidad, contactó con científicos de todo el mundo para que lo guiaran en sus estudios sobre el terreno. Uno de ellos le sugirió estudiar los gorilas y chimpancés del río Muni, y aquello le cambió la vida, como le sucedería al casarse con la maestra y enfermera Núria Coca, un soporte fundamental en su trayectoria científica. En colaboración con el Zoo de Barcelona estableció en Ikunde un centro para estudiar a los grandes primates y fue uno de los primeros en observar que los chimpancés fabrican bastones para extraer las termitas de sus nidos. En 1966 tuvo lugar el hallazgo del pequeño bebé de gorila albino que se convertiría en el animal más emblemático del zoo barcelonés: Copito de Nieve.En 1968 Guinea Ecuatorial se convirtió en Estado independiente y Sabater Pi regresó a Barcelona para dirigir el Departamento de Primates del zoo. Becado por National Geographic, en 1972 estudió junto a Dian Fossey los gorilas de montaña en Ruanda y en 1976 introdujo en la universidad la asignatura de etología. Nos dejó en 2009 a los 87 años de edad, dejando tras de sí un valioso e inmenso legado.July 21, 2022 at 07:00AM Vía https://ift.tt/gOWEzUi - Últimas noticias https://ift.tt/wy2BADX https://ift.tt/eS2qJhA #eXplora #Ciencia #Misterio
Caracolas en peligro

Un estudio revela que la caracola de caballo, uno de los moluscos más grandes del mundo, corre mayor riesgo de extinción tras un siglo de recolectas indiscriminadas. Al analizar los isótopos químicos de sus conchas para identificar su edad y madurez reproductiva, se descubrió que las hembras desovan a una edad avanzada. La sobrerrecolección podría hacer que muchas nunca la alcancen.Aunque esta concha es un símbolo del estado de Florida, Gregory S. Herbert, autor del estudio, advierte que regular su recolección podría ayudar a salvarla.----Este artículo pertenece al número de Agosto de 2022 de la revista National Geographic.July 21, 2022 at 07:00AM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/N4h0fKr https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Alunizaje de basura

¡Bum! El pasado 4 de marzo se estrelló contra la cara oculta de la Luna un amasijo de chatarra espacial que se deshizo en mil pedazos y añadió un nuevo impacto a los muchos que tiene nuestro satélite. Los astrónomos pudieron rastrear el cuerpo del cohete errante con la suficiente precisión para predecir el lugar donde impactaría, el cráter Hertzsprung, pero el punto exacto en que cayó dentro de una depresión de unos 570 kilómetros de diámetro seguía siendo un misterio hasta el pasado mes de mayo, cuando la nave Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA captó la imagen de un doble cráter recién formado al nordeste del cráter Hertzsprung. A medida que se acelera la exploración lunar, los expertos consideran necesario mejorar el seguimiento de los objetos en el espacio profundo e implantar una normativa para deshacerse de los restos de cohetes. «Tarde o temprano una de esas colisiones será más que un espectáculo curioso –advierte la arqueóloga espacial Alice Gorman, de la Universidad Flinders–. Algún día será un grave problema».----Este artículo pertenece al número de Agosto de 2022 de la revista National Geographic.July 21, 2022 at 07:00AM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/RDLVXZx https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
El saborizante de la naturaleza

Estudiando las petunias, los bioquímicos de la Universidad Purdue, de Indiana, han descifrado el proceso que genera el benzaldehído, el segundo compuesto más usado en el sector de los saborizantes. El hallazgo podría dar lugar a versiones totalmente naturales de sabores y aromas tan populares como la almendra y la cereza.----Este artículo pertenece al número de Agosto de 2022 de la revista National Geographic.July 21, 2022 at 07:00AM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/5vEiBjJ https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Somos el futuro

El calentamiento global es uno de los problemas más tratados de los últimos años. No es para menos, según la WMO, hay un 50% de probabilidades de que la temperatura de la Tierra ascienda hasta 1,5°C respecto a los niveles anteriores a la industrialización en los próximos cinco años. Esto, sumado a otros problemas como la desertificación, la deforestación o la sobrepesca, hará que cada vez sea más difícil habitar en nuestro planeta.La concepción del cambio climático como un problema a largo plazo y la falta de rentabilidad inmediata que suponía tomar medidas lo ha situado en un plano secundario durante décadas. Pero las nuevas evidencias sobre la crisis climática, con las que los expertos nos advierten que hemos llegado a un punto de no retorno, ha hecho a las nuevas generaciones tomar conciencia del peligro inminente.Que el temor está generalizado entre los jóvenes es indudable, según un estudio de la Universidad de Bath, el 75% califica el futuro como "aterrador" respecto a las perspectivas climáticas. Este sentimiento es causado no solo por la perspectiva de la destrucción del planeta, sino también por la impotencia de no poder hacer nada para solucionarlo.Sin embargo, movimientos de jóvenes alrededor del mundo han demostrado que sí podemos hacer algo. Lo que empezó con acciones individuales en diferentes partes del planeta ha acabado en grandes proyectos como The Ocean CleanUp, basado en un invento del ingeniero Boyan Slat para limpiar basura de ríos y mares aprovechando las corrientes. Otro ejemplo de joven activista es Félix Finkbeiner, cuya asociación Plant-for-the-Planet está actualmente reforestando 22.500 hectáreas de bosque en la península de Yucatán, en México.Pero no es necesario embarcarse en grandes proyectos para ayudar al desarrollo sostenible. En redes sociales, cuentas como vegin.espanol o wastefreeplanet nos enseñan a llevar una vida más sostenible y son la prueba de que tanto jóvenes como mayores pueden cambiar su modo de vida para respetar el planeta cambiando su alimentación o reduciendo sus residuos.Los pequeños gestos, como limitar el uso del coche y el avión, reducir la ingesta de carne roja, usar electrodomésticos de bajo consumo o comprar ropa de segunda mano suelen ser los que más cuentan. Por ello, si tomamos ese modo de vida como modelo a seguir no tardaremos mucho en reducir nuestra huella de carbono. Cada vez más jóvenes han tomado como deber moral, por medio de las nuevas tecnologías, divulgar esa información con el fin de que sea accesible para todos.En conclusión, todos tenemos en nuestra mano el destino del planeta. Por ello debemos crear redes que promulguen acciones reales a favor del medio ambiente, tanto individuales como colectivas: haciendo cambios en nuestro modo de vida, convenciendo a conocidos para sumarse, apoyando a grandes asociaciones, manteniéndonos informados para saber cómo actuar... Estaremos luchando contra la inacción. Como diría Greta Thunberg: "nadie es demasiado pequeño para marcar la diferencia".July 21, 2022 at 11:21AM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/SYm9cID https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Sois el futuro

«Sois el futuro», eso nos decís los adultos. Vosotros sois el presente. Pero a nosotros, los jóvenes, no nos invade el orgullo ni la esperanza al oír esas palabras. Otro sentimiento ocupa el trono que antaño era de la ilusión: el miedo.Nuestras esperanzas se derriten, como los polos, ante el cambio climático. La NASA ha informado que en el 2021 la temperatura media global fue de 1,1oC más alta que al inicio de la revolución industrial. Nuestras ilusiones se extinguen, como tantas especies lo han hecho, ante la pérdida de ecosistemas. En el 2021 la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) estableció que más de 40,000 especies están bajo la amenaza de la extinción. Nuestro orgullo cae abatido, como tantos bosques lo han hecho, ante el egoísmo humano. La ONU ha contabilizado la pérdida de 420 millones de hectáreas de bosque desde 1990. Nuestros sueños se envenenan, como tantas aguas lo han hecho, ante la polución. El 80% de las aguas residuales se devuelven al ecosistema sin ser tratadas, como ha estimado la ONU. Nuestras fuerzas se agotan, como los recursos lo hacen, ante la impaciencia del ahora. La WWF advirtió que nuestro modo de vida requiere más del doble de recursos de lo que puede producir la Tierra de forma natural. Nuestras sonrisas se contaminan, como la naturaleza lo hace, ante la desconsideración humana.Nosotros, vuestros hijos, los hijos del presente, observamos la llegada del futuro con preocupación e impotencia. Nuestras vidas soñadas se desvanecen cuando nos atormenta la pregunta: ¿qué mundo nos quedará, si no hacemos las paces con la naturaleza?En el presente nos movemos entre sombras, estamos dando los primeros pasos de una recuperación. El presente se está esforzando, pero es la falta de unidad la que nos aleja de una solución.El reciclaje de las pequeñas familias, aunque sea imprescindible, no puede alcanzar la cima sin el apoyo de las grandes compañías. Las manifestaciones pierden el sentido si los gobiernos no escuchan. Los ciudadanos tenemos que evitar el consumismo, tal y como las empresas deben buscar la sostenibilidad. Todos debemos realizar cambios en nuestro modo de vida, y debemos hacerlo juntos. Conservar ecosistemas y especies será imposible si no nos unimos todos para caminar en una misma dirección.Si en el presente estamos en las sombras es porque aún hay luz, caminemos juntos hacia ella. Porque, al fin y al cabo, nosotros, los jóvenes, somos el futuro, pero este depende de todos los que vivimos en el presente.July 21, 2022 at 11:30AM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/TALGdz5 https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Somos el futuro

“Nuestro mundo está en peligro”, es como introducía el ecologista John Seed el libro Thinking Like a Mountain en 1988. Durante los últimos treinta años, la crisis ecológica se ha acelerado y el peligro de nuestra supervivencia es evidente. El nivel medio global del mar ha aumentado a un ritmo de más de 3 milímetros al año en las últimas dos décadas. Desde 1990, el mundo ha perdido 420 millones de hectáreas de bosque, y desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado un 100% (IPBES, 2019).Todos estos problemas globales han marcado nuestra infancia, y es que los jóvenes hemos crecido escuchando constantemente que la Tierra, nuestra casa, está en llamas. Los adultos nos han hablado sobre el cambio climático, el deshielo de los polos y las especies en peligro de extinción desde que tenemos uso de la razón.Un estudio de la Universidad de Bath demuestra que el 60% de los jóvenes se sienten inquietos por el futuro a causa del cambio climático. Entre las respuestas también aparecían sentimientos como miedo, tristeza, ansiedad, impotencia y culpa. Además, 77% de los jóvenes ven el futuro con miedo y el 56% creen que la humanidad está condenada.¿De qué manera podemos luchar para cambiar las cosas?De aquí a pocos años, seremos nosotros quienes deberemos tomar las decisiones que afecten al planeta, por esta razón nos tenemos que preparar para afrontar estos retos. El destino de la Tierra está en nuestras manos y no podemos esperar mucho más, debemos empezar ahora.En los últimos años, hemos visto un surgimiento del activismo climático liderado por personas muy jóvenes: Greta Thunberg en Suecia, Autumn Peltier en Canadá, Helena Gualinga en Ecuador, Kehkashan Basu en los Emiratos Árabes, Maria Serra en España, entre muchos otros. Estos movimientos son la semilla que necesitamos para empezar a luchar de manera colectiva. Además, muchos jóvenes también son ya activos en la política, mediante plataformas como el Parlamento Europeo de los Jóvenes (European Youth Parliament, EYP), donde sus más de 3000 miembros discuten problemas globales ambientales y proponen soluciones.Tras el auge de “Fridays for our Future”, 6 millones de personas se unieron a la Semana Global para la Acción Climática. Esto nos demuestra que aun siendo jóvenes, ya que muchos de nosotros no podemos ni votar, somos capaces de hacer oír nuestra voz.Según Natalye Paquin (2020) el 40% de jóvenes pertenecientes a la Generación Z declara haber participado como mínimo en cinco actividades de compromiso cívico, esto nos muestra la proactividad del colectivo joven, pero no es suficiente, tenemos que sumar y empoderar al resto de jóvenes. Si nos esforzamos llegaremos a ver el idílico mundo verde y pacífico que imaginamos al pensar en el futuro. ¿Te unes a nosotros?"En lugar de controlar el medio ambiente en beneficio de la población, tal vez deberíamos controlar la población para garantizar la supervivencia de nuestro medio ambiente" -Sir David Attenborough.July 21, 2022 at 12:38PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/J4ekTnF https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Nuestro tiempo, nuestro turno

El nuestro es el tiempo del después. Después de la abundancia, la masificación de producción, la especulación, la sobreexplotación de recursos, el consumo masivo; después de la desconexión y desprotección de lo más real y próximo a lo que somos. Después, secuelas. ¿Cómo podemos ver claro a través de los discursos apocalípticos y los escenarios dantescos, los “hemos agotado el tiempo”, “no hay vuelta atrás” o “es demasiado tarde”? ¿Cómo podemos luchar ante una amenaza que nos nubla la vista frecuentemente?La naturaleza reacciona y nos habla con un temblor extraño. Según el Índice Planeta Vivo Global 2020, el impacto ambiental de la sobreexplotación de recursos naturales ha culminado (entre otras consecuencias) en la desaparición del 68% de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces. Los informes de Global Footprint Network declaran que necesitaríamos 1,7 tierras si quisiéramos sustentar nuestro modelo de vida actual. Hemos jugado a ser gigantes que avanzan a zancadas. Pero la Tierra no tiene la capacidad regenerativa a la que la hemos sometido, no accede a entrar a nuestro juego. La humanidad ha desafiado al que ha sido su hogar y amparo desde hace miles de años a través de un sistema que alimenta las desigualdades estructurales y que permite la distribución dispar de la riqueza y los recursos. Un modelo económico insostenible en sí mismo que afecta comunidades débiles, especies en peligro de extinción, sistemas de vida sostenibles y modelos de producción locales. Se necesitan nuevas visiones. Visiones presentes y atrevidas. Alternativas que puedan crear redes de ayuda y colectividad.Somos la primera generación cuyo futuro no está garantizado, la primera que debe librar una batalla a contratiempo a favor de la prosperidad. Hemos decidido mirar y tomar un rol activo en la era del cambio, aceptar que hace falta aprender del pasado si queremos mantener una visión digna hacia delante. Los jóvenes de hoy son los líderes del futuro, y hace ya tiempo que accedimos a ser el cambio generacional que dice basta: organizaciones lideradas por jóvenes como Zero Hour o Fridays For Future sirven como inspiración a miles de adolescentes para tomar acción a favor del planeta. Porque un conflicto puramente humano solo puede resolverse con algo que nos lleva acompañando desde los millones de años de nuestra historia universal: la fe en el progreso, la confianza en la mejora; la delicada confortación en saber que podemos ser mejores. Elegimos serlo porque únicamente de ese modo conseguiremos restablecer las manecillas del reloj.Exponía Marina Garcés frente a la Fundación Cesar Manrique en 2019 que “más que imponer límites, la tarea de nuestro tiempo es aprender que somos finitos”. El nuestro es el tiempo del después, pero el verdadero cambio solo necesita una pieza: el ahora.July 21, 2022 at 12:45PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/7lC8ZxD https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
El futuro del Mar Menor

Las manecillas del reloj no se detienen y, con el paso de los días, se va prolongando la agonía del Mar Menor. Pareciera que la muerte masiva de peces o las cantidades exorbitadas de algas que aparecen en sus aguas no fueran lo suficientemente graves como para llamar a la acción inmediata. Sin embargo, las administraciones no entienden que se trata de un problema con profundas raíces que no puede ser solucionado con medidas milagrosas. Quien algo quiere, algo le cuesta, y si no se está dispuesto a cambiar la dinámica de las actividades que se desarrollan en la cuenca de la laguna, ¿qué futuro le espera al Mar Menor?Es cierto que, a raíz de la creciente popularidad de este desastre ecológico, han surgido distintas iniciativas para tratar de solucionarlo pero, no es oro todo lo que reluce. Hace unos días han comenzado unos nuevos ensayos que consisten en la inyección directa de oxígeno en la laguna, lo que demuestra los intentos por buscar una solución inmediata y sin compromiso. Aún se desconoce la eficacia de esta “solución” pero lo que sí se sabe es que no frenará los aportes de nitratos y fosfatos, que son los verdaderos causantes del problema. Las medidas a corto plazo no hacen más que prolongar la incertidumbre y contribuyen a la demora de soluciones eficaces.Es hora de escuchar a investigadores y científicos que desde hace años vienen advirtiendo del desastre que hoy es una triste realidad. Su conocimiento puede ser clave para paliar el problema y sus propuestas como la biorremediación con bivalvos podrían albergar la clave para ayudar a este necesitado ecosistema.Pero de nada sirven este tipo de iniciativas si el problema no se corta de raíz o si no se cuenta con los medios necesarios para llevarlas a cabo. En esta tesitura se vuelve vital establecer un consenso entre la comunidad científica, la administración y las empresas de la zona para luchar contra un enemigo común, la muerte del Mar Menor.Aunque la atropellada gestión de este desastre parece una cosa de adultos, los jóvenes también deberíamos tener derecho a defender algo que es tan nuestro como suyo y, dentro de nuestras posibilidades, debemos ser partícipes de este consenso pues somos una importante pieza del puzzle.Somos nosotros los que sufrimos al ver cómo la laguna pierde día a día su brillo, los que más sufriremos las consecuencias y los que más impedidos nos vemos a la hora de colaborar. A pesar de ello, no nos cansaremos de luchar por ser escuchados. No debemos olvidar que la unión hace la fuerza y que juntos podemos lograr lo impensable ¿cómo si no el Mar Menor estaría a punto de conseguir personalidad jurídica?Como sociedad disponemos de las herramientas para cambiar la situación y debemos hacerlo pronto. Cuanto más se tarde en tomar medidas, más difícil será enmendar el daño causado por la eutrofización. Al Mar Menor se le agota el tiempo, actuemos.July 21, 2022 at 12:49PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/rwY9MUL https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
El beso de Judas

Judas fue uno de los doce apóstoles de Jesucristo, aquel que los evangelios presentan como el besucón, y no precisamente por el amor a su maestro. La religión musulmana no tiene apóstoles. Menos aún los suníes, religión mayoritaria en los territorios ocupados del Sahara Occidental. Pero sí conocen a Pedro Sánchez quien, como Judas, vendió a su pueblo no con un beso, sino con una carta al Pilatos de sus eternos enemigos.En plena invasión rusa saltaron las alarmas por otra invasión, en este caso la de Marruecos ante el Sahara Occidental. El pasado 14 de marzo nos enteramos por filtración de la prensa que el presidente del Gobierno, Pedro Sáánchez, mediante una carta, había dado un volantazo de 180 grados al conflicto del Sahara, aceptando la petición de 2007, por parte de Marruecos, de convertir a los territorios abandonados del Sahara Occidental en una región de alta autonomía. Así era como el ejecutivo de Sánchez decidió zanjar un conflicto que se lleva arrastrando desde hace ya más de cuatro décadas.Es cuando menos curiosa la nueva actitud de Moncloa. Más aún en el panorama bélico en el que nos encontramos. Mientras que el ejecutivo de Sánchez promulga el discurso de la defensa de identidades y la legitimidad de los territorios de ciertos países, los saharauis, muchos de ellos exiliados en campos de refugiados, acuden impotentes al robo de sus tierras por parte de Marruecos.Esto es solo la punta del iceberg, la consecuencia de una sociedad primermundista y altamente intoxicada por un racismo que nos asfixia allá donde vamos. ¿Por qué Ucrania sí y el Sahara no? ¿Por qué ayudar a unos y no a otros? Pues bien, a pesar de vivir en el siglo XXI, nuestra sociedad sigue haciendo distinción entre hombres y mujeres, personas blancas y negras, entre ciudadanos de diferentes continentes, entre personas ricas y pobres...A veces tengo la sensación de que en nuestro pequeño mundo blanco y primermundista se nos olvida que el Mediterráneo no es el finis terrae, que sigue el mundo al otro lado del charco, donde hay conflictos como los nuestros, guerras como las nuestras y personas con sentimientos iguales que los nuestros.¿Saben? Con el panorama actual en el que estamos, una gran crisis que arrastramos desde los peores momentos del Covid; después de haber superado una pandemia en la que vimos la cara más amable de los ciudadanos; habiendo sido testigos de la inmensa generosidad de las personas ante una catástrofe natural como fue el volcán de la Palma... Después de haber pasado por todo esto en apenas dos años y medio, todavía quedan muchos Judas sueltos por ahí, muchos Iscariotes que solo piensan en sí mismos, que no les importa el resto, y que usan los derechos humanos y la moral de manera desigual y arbitraria. Pensemos, ¿es este el futuro que queremos?July 21, 2022 at 12:50PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/nobigTP https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
La industria de la moda está acabando con el planeta: las consecuencias de la moda rápida

En los últimos años, la industria textil ha experimentado una drástica transformación; las modas vienen y van a una velocidad cada vez mayor, y lo que antes podía mantenerse en tendencia durante un periodo mayor a un año ahora solo se mantiene bajo el foco durante escasos meses. El hecho de que estas prendas estén destinadas a ser olvidadas en tan poco tiempo ha provocado que las marcas de ropa dejen de centrarse en la calidad del producto, poniéndoles una fecha de caducidad a muy corto plazo. A este fenómeno se le denomina <em>fast fashion</em> o <em>moda rápida</em>, y es uno de los mayores problemas a los que se enfrentarán las futuras generaciones si no se produce un cambio en la población.Por un lado, este contribuye a uno de los mayores problemas que ya afectan a esta era: la contaminación medioambiental, ya que esta industria se considera de las más contaminantes del mundo. Los materiales de los que suelen estar hechas las prendas en la moda rápida suelen ser artificiales y requieren grandes cantidades de productos químicos tóxicos que acaban siendo vertidas en las aguas de los países en los que se fabrican (India, China, Vietnam, etc), afectando no solo al propio ecosistema, sino también a las personas que viven cerca de estas aguas. A esto se suman los extensos volúmenes de agua que se necesitan para su confección, anteponiendo ésta a las necesidades de agua de la población; por ejemplo, se necesitan alrededor de 20.000 litros de agua para producir 1kg de algodón, lo que sería suficiente para cubrir gran parte de las necesidades de la población india.Además de esto, el fenómeno también genera problemas medioambientales tras el fin de su vida útil (que como se ha mencionado anteriormente es escasa), ya que los materiales son generalmente plásticos como el poliéster o el elastano. Estos tejidos pueden llegar a tardar 200 años en descomponerse, lo que hace que se desechen en grandes terrenos como el desierto de Atacama en Chile, donde hoy en día se pueden encontrar toneladas de ropa que no se pueden revender.Por otro lado, uno de los problemas más camuflados que trae consigo la moda rápida tiene que ver con la velocidad con la que cambia la demanda en la industria: los tiempos a cumplir son muy rápidos, por lo que la producción se traslada a países en vías de desarrollo, que generalmente permiten a las marcas tener unas políticas laborales más precarias, como es el caso Bangladesh o Sri Lanka. En la mayoría de los casos, la realidad del país obliga a los trabajadores a aceptar el puesto de trabajo con el fin de llevar dinero a casa. La situación de estas familias puede llegar a ser tan extrema que incluso los más pequeños y vulnerables, los niños, se vean obligados a colaborar en la economía familiar aceptando este tipo de tareas.Afortunadamente, muchas marcas empiezan a lanzar colecciones más sostenibles y la población comienza a ver el problema que supone la moda rápida; sin embargo, esto puede no ser suficiente para abordar el problema, por lo que habría que tomar otras medidas como campañas de concienciación en colegios (la población joven tiende a comprar más ropa) o desarrolla políticas que obliguen a las marcas a ser más transparentes. En conclusión, la moda rápida trae consigo unas consecuencias muy serias para las generaciones futuras y, como tal, debe ser abordada con urgencia.Sin embargo, los jóvenes ya pueden empezar a dar sus primeros pasos hacia un armario más sostenible: evitar caer en la trampa de comprar en exceso es un buen comienzo, pero si de verdad es necesario, las tiendas de segunda mano ofrecen una alternativa que alarga la vida de las prendas que ya están en el ciclo. Por último, evitar materiales puramente sintéticos no solo ayuda a encontrar prendas más biodegradables, sino que también ayudará a que estas tengan mayor vida útil.July 21, 2022 at 12:58PM Vía https://ift.tt/gvOoPru…
Somos el futuro

La sociedad de hoy en día se ocupa más de vivir el presente que pensar en las consecuencias que deja nuestra huella por el paso del tiempo. Sí, somos el futuro. ¿Y qué? ¿De qué sirve ser algo prometedor si sabemos que llegará estropeado? Aquí la cuestión no es ser el pasado, presente o, en este caso, el futuro; es hacer que funcione. Dejarlo hecho pedazos, consumirlo, exprimirlo, secarlo y, "por supuesto", cómo no, matar el planeta, a eso nos dedicamos. Cómo es posible que estemos tan ocupados hasta tal punto de tener una venda en los ojos que nos impida ver más allá la realidad, la cual se nos aproxima y, cada vez más rápido, a pocos centímetros de nuestros ojos. Otra posibilidad es que nosotros mismos tratemos de ocupar la mente para ignorar dicha realidad, en vez de empezar a hacer funcionar nuestro órgano descollante, que incluso a veces se nos olvida que está ahí, lleno de polvo y con los engranajes remisos.¿Y cuáles son estos destrozos a los que nos enfrentaremos en breve tiempo? Incremento de la temperatura, escasez de agua, extinción y desplazamiento de especies, inseguridad alimentaria, aumento irreversible del mar y más fenómenos extremos a causa de toda la contaminación que creamos día a día y de la que nos importa más nuestras “necesidades” (fabricar tecnologías, promover los medios de transporte, explotar recursos naturales, liberar objetos no biodegradables...), antes que salvar nuestro entorno medioambiental.Y es que, aunque no lo parezca, con gestos simples se puede empezar a reducir un poco el cambio climático, porque una característica importante es que este conflicto no se puede evitar llegado a estos niveles de gravedad. Empezando desde dar a conocer lo que significa este destrozo a través de talleres y actividades para niños, hasta crear leyes que obliguen al ciudadano a colaborar con esta emergencia, ya que, por lo visto, de forma voluntaria es poca la cantidad de participantes que se ofrecen a salvar el mundo.La causa principal se debe al calentamiento global, cuya solución podría ser el cambio de varias rutinas diarias que se realizan incorrectamente, como usar la lavadora o lavavajillas únicamente cuando estén llenos, reemplazar la bombilla tradicional por una de bajo consumo, poner en práctica las 3 ‘R’ (Reciclar, Reducir y Reutilizar), escoger productos con poco envase, consumir menos carne, usar transporte público, etc. No obstante, por mucho que aporte esta sociedad, se necesita la ayuda extraordinaria de “los superiores”, sobre todo de superpotencias capaces de aportar gran subsidio, como EEUU o China, que, casualmente, son los países más contaminantes de la Tierra.No sirve de nada estar publicando noticias, informes, entrevistas con científicos en diferentes medios de comunicación en los que se reflexione sobre este cambio catastrófico si no se actúa antes y, más que hablar, hay que comprometerse para salvar nuestra casa, nuestro planeta, y su jardín, la naturaleza.July 21, 2022 at 01:03PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/bsStawg https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
¿Qué es la biodiversidad?... la biodiversidad también eres tú

A todos nos encanta perdernos un fin de semana en la montaña. Poder apreciar las espectaculares vistas que nos presenta un buen bosque, respirar aire fresco, contemplar los pequeños (o no tan pequeños) animales que se nos cruzan por el camino… pero en muy poco tiempo podríamos perder todo esto. En estas últimas décadas nos estamos enfrentado a uno de los mayores problemas que todavía persiste: la pérdida de biodiversidad.En 2005, el científico Robert Scholes publicó en la revista científica Nature un artículo donde mencionaba que actualmente se ha reducido en un 85% la abundancia de las especies. Si continuamos en el tiempo, en el año 2016, el también científico Tim Newbold publicó en la revista científica Science datos demoledores: el 58,1% de la superficie terrestre ha perdido tantas especies que es insostenible para los humanos vivir en esos lugares.Si nos acercamos todavía más a la actualidad, en 2019 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó un informe en el que alertaba de que un millón de especies estaban en peligro de extinción.¿Pero por qué debería preocuparnos? Por un simple motivo: vivimos rodeados de biodiversidad, y porque nosotros también formamos parte de ella. Convivimos constantemente con otras especies y nuestras interacciones con ellas debería servirnos para mejorar el entorno donde vivimos, no para empeorarlo como hemos ido haciendo hasta ahora.Es importante comprender la importancia y función que tiene cada una de las especies para el buen funcionamiento del planeta, ya que no estamos nosotros solos en ella. Y para ello, es importante que los jóvenes seamos los primeros en sensibilizarnos con esta problemática, ya que estamos destinados a ser los que impulsen este cambio.Nosotros, que seremos los próximos científicos, ingenieros, profesores… y que somos una de las generaciones mejor formadas, tenemos la obligación de conservar el planeta lo mejor que podamos, por nosotros y por los que vengan en un futuro.Desde nuestra posición, también es importante que informemos y concienciemos a los adultos de nuestro alrededor de la importancia que tiene la pérdida de la biodiversidad y de las consecuencias que ello trae: aumento en las concentraciones de CO2, aumento de las plagas al verse disminuido el porcentaje de sus depredadores naturales, disminución de la calidad del suelo y agua…Los jóvenes somos una pieza imprescindible en la lucha contra la pérdida de especies como ya hemos visto, pero también necesitamos que nos oigan y nos proporcionen los medios necesarios para poder afrontarlo. Si al final del día nadie confía en nosotros, todos nuestros esfuerzos para poder preservar el planeta donde vivimos serán en vano.July 21, 2022 at 01:18PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/yHm4q2r https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Una bengala de auxilio del frente llamada juventud

“Honestamente, creo que las guerras ya no son ni serán como antes. La época de las grandes guerras no tiene cabida en el siglo XXI”. Me sorprendo pensando a menudo el cuantioso número de veces que he escuchado estas palabras u otras similares desde que tengo uso de razón. Parece como, si de un modo u otro, hubiese calado en la conciencia colectiva el pensamiento de que, en un mundo globalizado y altamente dependiente de los escasos recursos, el conflicto armado, otrora lucrativo, se ha transmutado en uno de índole económica. Innumerables distopías y fábulas sobre mundos futuristas marcados por la seguridad o el control férreo de las que nos hemos nutrido durante décadas nos han inducido a pensar que la guerra convencional es cosa del pasado. Los grandes avances técnicos y científicos no han hecho sino reafirmarnos en nuestra ignorancia y los medios de comunicación han contribuido a conferirle a la guerra un cariz foráneo, cuasi barbárico.Albergamos una vaga noción de la existencia en el mundo de decenas de conflictos armados actualmente activos, desde luego ajenos a la civilización occidental. Nada más lejos de la realidad. El 24 de marzo de 2022 pasará a la historia no solo como el día que marcó el inicio de una agresión armada por parte de un estado a una nación soberana, sino como el día que salimos de nuestro ensimismamiento y contemplamos con horror cuán errados habíamos estado. El reconfortante pensamiento de que las guerras ya no son como antes le ha estallado en la cara a la sociedad de los NFTs, de las criptodivisas y las sonadas acciones bursátiles. Al mundo que es adalid de la libertad sexual o del ecologismo. Al mundo que enarbola los valores de la posmodernidad. Las balas y los misiles han enmudecido a una generación que ha visto la guerra como un suceso vacuo propio de los textos escolares, repleto de infinitos nombres y datos. El 26 de marzo de 2022 nos ha hecho tragar saliva y recordarnos que la guerra no es vacía, ni tampoco un acontecimiento cargado de épica, ni mucho menos motivo de orgullo. La guerra no es vacía, pero deja tras de sí un vacío.Sin embargo, el mundo no puede cebarse en el desamparo. Si algo ha caracterizado al ser humano en su periplo por el planeta Tierra es su resiliencia y su altísimo grado de adaptibilidad bajo circunstancias adversas. Esto no es sino una bengala de auxilio a los jóvenes. Una bengala desde Ucrania, desde Yemen, desde Afganistán o desde Myanmar. Una bengala de auxilio cargada de esperanza, a un grupo social que es ahora testigo ocular del peligro que entraña la violencia armada entre seres humanos. No podemos elegir el mundo que hemos heredado, pero sí el que tendrán los jóvenes que vengan después. De nosotros dependerá si elegimos la guerra, como han hecho tantas generaciones de jóvenes que nos han precedido, o si el ciclo termina aquí.July 21, 2022 at 01:19PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/rUM9WDZ https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Somos el futuro

“Los jóvenes somos el futuro”, es lo que escuchamos cada vez que se decide mirar a otro lado ante un problema global, que más que a futuro, suena a presente.Cada vez somos más los conscientes sobre lo insostenible que resulta nuestro modo de vida y, aun así, parece que el cambio nunca llega. Quizá el problema es que estamos esperando a un cambio que no se producirá mientras no nos unamos en favor de lo que se nos está siendo arrebatado, el planeta.Para muchos, la ansiedad ecológica se ha convertido en algo con lo que debemos de aprender a vivir. No es fácil llegar a casa, tras haberte pasado el día estudiando o trabajando, con la incertidumbre de no saber si el esfuerzo merecerá la pena ante los pronósticos, basados en evidencias científicas, sobre el futuro de la Tierra.No consumas pajitas, te dicen el mismo día que WWF ha publicado que en 2050 se cuadruplicará la contaminación por plásticos, comprometiendo todos los esfuerzos actuales por limpiar los océanos.El mismo día que ves a grandes empresas poner la etiqueta “eco” a todo producto, cuyo único fin es camuflar su atentado contra el medio ambiente para poder seguir perpetuando su sistema hasta que todo colapse.El 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero fueron producidas por solo 100 compañías entre los años 1998 y 2015, según el informe Carbon Majors Report, del Climate Accountability Institute. Sin embargo, hay quien piensa que la crisis climática se resolverá solamente gracias a las acciones locales e individuales.Además, al hablar de los problemas del medio ambiente, se suele generalizar erróneamente en el calentamiento global. En cambio, existen otros gigantes silenciosos a los que no se les está prestando suficiente atención, como la crisis de la biodiversidad. Algunos estudios ya sugieren la llegada de la sexta extinción masiva de vertebrados, asociada a la pérdida de los hábitats causada por actividades humanas como la deforestación o cualquier explotación de un recurso natural.Sin duda, uno de los mayores obstáculos para la acción colectiva es la dificultad de nuestro día a día. Es difícil dejar huecos para la lucha ecológica cuando estamos absorbidos por la sociedad del consumo. Se nos ha hecho creer que nuestras prioridades deben ser otras.La solución pasará sin alternativa alguna por el diálogo entre los jóvenes. No podemos dejarlo todo en manos de la tecnología, porque esta es una herramienta que debemos de usar sabiamente, y ahí es donde los jóvenes tenemos que estar.Así, el primer paso es, cambiar del paradigma de la super producción y competición, al del bienestar y del cuidado mutuo. Por tanto, es importante que, entre todos, hablemos lo máximo posible de estas problemáticas. Hay que ponerlas en el centro de la mesa para poder actuar como es debido, atacando a la raíz del problema. Si no atendemos a esta prioridad, todas las demás luchas serán en vano.July 21, 2022 at 01:28PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/C7ZA9Iz https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Destruir los ecosistemas puede generar pandemias

Aproximadamente el 60% de los patógenos humanos estudiados son zoonóticos; es decir, se transmiten al ser humano a partir de animales. Se trata de microorganismos que inicialmente infectaban animales y, debido a pequeñas mutaciones, son capaces de contagiar humanos. En este último siglo, una media de dos virus al año ha pasado de su hospedador original al ser humano. Estamos hablando de patógenos que provocan enfermedades como el SIDA, la Covid-19, la gripe porcina, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo o la viruela del mono entre otras.Pero, ¿por qué se produce este aumento de las enfermedades zoonóticas?Las evidencias señalan a la, cada vez mayor, intervención del ser humano en los ecosistemas de la Tierra. Actividades como la deforestación para el establecimiento de cultivos y ganaderías o para el crecimiento de las ciudades, el tráfico de especies y la fragmentación de hábitats mediante la construcción de carreteras alteran el equilibrio de los ecosistemas y disminuyen la biodiversidad. En consecuencia, se favorece el desarrollo de patógenos, potenciales hospedadores y vectores, ya que se encuentran más cómodos en su entorno dada la escasez de otras especies más hostiles. Estas prácticas propician la proliferación de especies con un sistema inmunitario más reforzado, como ratas o murciélagos y otros animales reservorio de patógenos causantes de enfermedades zoonóticas.Además, este tipo de comportamientos generan un aumento del contacto de humanos, ganado y animales domésticos con animales salvajes que pueden ser reservorio de dichas enfermedades. Por ejemplo, en 2003, el virus que provoca la enfermedad conocida como la viruela del mono, se introdujo en Estados Unidos a través de un cargamento que transportaba 800 pequeños mamíferos desde Ghana hasta Texas. Alguno de estos animales reservorio contagió a varios perritos de las praderas que actuaron como vector provocando el contagio de 47 personas.Por otro lado, el cambio climático global que el ser humano ha causado favorece la expansión tanto de los microorganismos patógenos como de los vectores fuera de sus áreas de afección comunes debido a su preferencia por ambientes húmedos y cálidos, facilitando la aparición de determinadas especies en nuevas áreas donde pueden llevar enfermedades antes desconocidas o erradicadas.Frente a esta problemática provocada por la acción del hombre, tenemos la responsabilidad y la imperiosa necesidad de solucionarla. Especialmente nuestra generación, la cual ha heredado esta situación y es la que realmente tiene en su mano el poder de ponerle solución o al menos intentar minimizar sus efectos.¿Cómo podemos lograrlo? Apostando por modelos agrícolas y ganaderos más sostenibles, conservando la biodiversidad de los ecosistemas del planeta, vigilando y regulando el tráfico de animales, frenando la extinción masiva de las especies o reduciendo nuestra huella ecológica, cambiando el modelo de consumo actual dando prioridad al producto local y, a grandes rasgos, entendiendo que nuestra salud depende de la salud de nuestro planeta.July 21, 2022 at 01:34PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/EQnUSMv https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Nos ahogaremos sin agua

La vida se mide en gotas de agua. Si no fuera así, ¿por qué sería esta la sustancia por excelencia en busca y captura en todas y cada una de las prometedoras expediciones que aterrizan en nuevos planetas? Solo entendemos la vida cuando hay agua para sostenerla, y por ello la buscamos en cada nuevo horizonte. Es, tal y como explica la NASA, el primer y elemental ingrediente para la vida.Así pues, despreocuparse de la salud del agua es el aterrador sinónimo de despreciar la vida. Por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió en 2015 incluir el abastecimiento y saneamiento del agua entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogidos en la Agenda 2030.El margen para lograr las mejoras propuestas es cada vez más estrecho, y tampoco los datos estadísticos publicados en 2021 son precisamente favorables. El informe de las Naciones Unidas más reciente expone que un total de 129 países no están consiguiendo el progreso esperado. Una cifra como esta confirma que el planeta no alcanzará el objetivo marcado para 2030 sin la aplicación de medidas estrictas y prácticamente utópicas con las que duplicar la velocidad del avance sostenible.Para los afortunados que nos topamos con agua potable al abrir un grifo, imaginar un mundo sin este recurso es complicado, incluso imposible. Es, sin embargo, la realidad desoladora del 26% de la población global. Un 46% ni siquiera cuenta con instalaciones de saneamiento seguro, poniendo así en peligro la salud de prácticamente la mitad de la humanidad. La higiene, tal y como la OMS divulgó tras el inicio de la pandemia por COVID-19, es esencial en la prevención de enfermedades y está, lógicamente, íntimamente relacionada con el uso del agua.Acostumbrados a escuchar que la Tierra se compone de agua en proporciones abrumadoras (un 71% según el Servicio Geológico de Estados Unidos), descubrir que sanearla y abastecer a la mitad de sus habitantes es un objetivo inalcanzable en la actualidad es incongruente y suena distópico.Aunque el cambio real esté en manos de cambios gubernamentales, políticas de gestión de recursos hídricos, infraestructuras y colaboración internacional, la ciudadanía no tiene por qué quedarse de brazos cruzados. No, nuestra generación se negará a vivir entre la espera y la esperanza.La divulgación y las pequeñas acciones de uso responsable del recurso hídrico a nuestra disposición son nuestras aliadas: utilicemos las redes sociales para concienciar sobre la problemática, sumémonos a las campañas celebradas el 22 de marzo (Día Mundial del Agua) y el 19 de noviembre (Día Mundial del Retrete) y, por supuesto, reduzcamos el uso innecesario de agua en nuestras rutinas y hogares.En un planeta inundado, garantizar la salubridad del agua es clave para la preservación de la vida tal y como la conocemos. La alternativa es, paradójicamente, ahogarnos sin agua.July 21, 2022 at 01:35PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/Buw1Xs4 https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
El conocimiento como arma contra el calentamiento global

“Juventud, divino tesoro”, proclamaba Rubén Darío en su poema haciendo un aclamo a esta etapa humana insostenible sin un planeta que la albergue. Durante el 2021, el cambio climático se ha intensificado y parece que el destino final será un aumento de la temperatura global de 2,7 ºC para finales de siglo, tal como se señala en el Informe sobre la Brecha de Emisiones de 2021. Sin embargo, hay que entender que están por tomar el control nuevas generaciones con otros valores y visiones del mundo.La generación del Prestige, entre otras, creció viendo cómo sus playas se cubrían de chapapote y las aves eran incapaces de salir volando de esa oscura masa pegajosa. Creció viendo cómo sube el nivel del mar, unos 3,4 milímetros anuales, mientras se da la voz de alarma a todos esos pueblos costeros que terminarán desapareciendo si esto no se detiene. Creció observando esas alarmantes imágenes de osos polares con el pelaje pegado a los huesos y mirada suplicante.A diferencia de otras generaciones, las venideras han tenido un constante contacto con los problemas del mundo por medio de las imágenes transmitidas por los medios de comunicación. Y no solo eso, han tenido acceso a iniciativas educativas que buscan enseñarles a los futuros adultos cómo detener todo el daño que el ser humano ha estado causando, como es el caso del Programa de Educación Ambiental.La juventud de hoy en día tiene acceso a mucha más información que antes y es consciente de que sin planeta no tiene sentido luchar por ninguna otra causa. Un estudio de GlobalWeblndez de 2020 señalaba que más de la mitad de los jóvenes estarían dispuestos a pagar más por productos sostenibles, a pesar de que sea este el grupo social que sufre una mayor tasa de paro y contratos más precarios.Las nuevas generaciones, a diferencia de las anteriores, ya han asumido que sin cambios en los hábitos de consumo la lucha resulta imposible. Sin contar los descubrimientos e innovaciones que vendrán de la mano de futuros investigadores e investigadoras que en este momento están nutriendo sus mentes desde un pupitre verde cualquiera, los jóvenes han entrado en un estado de consciencia en el que ya saben que cada pequeña acción cuenta. Ya no les sirven esas excusas de que sus acciones individuales son inútiles o que esforzarse no sirve para nada porque las grandes empresas están detrás del orden mundial. Sin demanda no hay producción y ese gran cambio se puede lograr por medio de pequeños cambios.La juventud es el futuro, aunque también es el presente, e inevitablemente tendrá que ser esta la que termine por corregir la desdichada trayectoria de sus antecesores. En esta guerra, a diferencia de en otras muchas, la herramienta más grande es la información y el discurso más poderoso es la capacidad de acceso que los nuevos adultos tienen a esta.July 21, 2022 at 01:39PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/FilNQzg https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio
Jóvenes de película

Este mes de junio se cumplen 25 años del lanzamiento de la primera entrega de la saga Harry Potter, libro que marcó la infancia de toda una generación que creció ansiando, algún día, poder enfrentarse a su propio “Voldemort”. Y no es el único ejemplo: Los juegos del hambre, Divergente... Todos queríamos ser héroes, hacer justicia, ser aquel o aquella joven que cambiaba el mundo. Por desgracia, nuestra realidad es cada vez más parecida al futuro distópico que nos presentaban. Pero ahora es diferente, es real y hay mucho en juego. ¿Qué papel desempeñamos, entonces, las generaciones jóvenes?El rol de la juventud en la sociedad siempre ha sido la renovación, el motor del cambio. Somos un recurso humano de transición social, desarrollo económico y progreso; pero nunca había recaído tanta responsabilidad sobre nuestros hombros. Hemos pasado de ser aquellos que no pensaban más que en divertirse y salir de fiesta a ser la última generación que puede poner fin al cambio climático. De ser unos “ninis” o la generación perdida a tener casi la obligación moral de luchar por la igualdad y la inclusión social. Somos los que van a enfrentarse a nuevos modelos de negocio y un mundo globalizado con acceso, incluso involuntario, a mucha más información: las redes sociales nos han dado voz y una interacción prácticamente forzosa, a riesgo de quedarnos desactualizados. Sentimos la necesidad de actuar por todo aquello que sabemos que ocurre y por la educación que hemos recibido: hemos sido conscientes desde muy pequeños de los problemas que atravesábamos y a los que nos tocaría enfrentarnos.Las palabras “cambio climático” no tenían sentido para nuestros padres a nuestra edad, sin embargo, ya figuraban en nuestros libros de primaria. Esto tiene una parte muy positiva: el miedo viene del desconocimiento, y nosotros contamos con un refuerzo educativo que nos ha preparado para el cambio, tenemos una mentalidad más abierta y activa, queremos conocer el mundo y concebimos la vida como un regalo, un viaje que tenemos la obligación de preservar.Conocer nuestro planeta es esencial para quererlo. Somos conscientes de que podemos cambiar el rumbo de los acontecimientos, ejemplo de ello son Malala Yousafzai, símbolo internacional de la lucha por la educación de las niñas que recibió el premio Nobel de la Paz a los 17 años; Greta Thunberg, la activista sueca icono de la lucha contra el cambio climático que movilizó a jóvenes de todo el mundo con el movimiento Fridays for future, nació en 2003; Emma Gonzáles, activista estadounidense de 23 años defensora del control de las armas; Amika George, de 21 años, logró garantizar el acceso gratuito a productos de gestión menstrual en las escuelas públicas de Inglaterra... Son solo algunos ejemplos entre muchos otros movimientos encabezados por jóvenes, que ilustran la capacidad que tenemos de generar un cambio, de solucionar problemas.Somos una generación que ha crecido queriendo ser héroes y a la que ahora no le queda otra. Tenemos información, tenemos referentes, podemos cambiar el mundo y queremos hacerlo.July 21, 2022 at 02:06PM Vía https://ift.tt/gvOoPru - Últimas noticias https://ift.tt/pbU1nkx https://ift.tt/aHrsTIj #eXplora #Ciencia #Misterio