Salud mental de la cianobacteria
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Que nadie entre aquí sin saber de ecología.
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Mucha gente no viviría tanto sus dramas y sus propias mentiras si las tuviera que escribir con una mínima objetividad y razonamiento.

https://transistemas.wordpress.com/2019/11/21/proyecto-de-terapia-narrativa-arbol-de-la-vida-alexis-stone-adaptado-por-recovery-toolbox-red-icaria-y-traducido-aqui/
complejo no, lo siguiente
Cosas consecuencia de la psicología positiva mal entendida y aplicada a empresas.
Hay más autores y enfoques que vinculan el decrecimiento con la salud mental. Aquí se amplía la lista con otros pensadores y autores cuyas investigaciones y obras abordan esta relación:

1. Giorgos Kallis

Un teórico contemporáneo del decrecimiento, Kallis ha explorado cómo las dinámicas económicas basadas en el crecimiento perpetuo afectan negativamente al bienestar. En su libro "Degrowth" (2018), Kallis propone que una economía orientada al decrecimiento podría mejorar la salud mental, ya que reduciría las desigualdades económicas y sociales que son fuentes significativas de estrés y ansiedad. También sugiere que al cambiar el enfoque del crecimiento hacia la satisfacción de necesidades humanas esenciales, se podría liberar tiempo para actividades significativas y comunitarias, mejorando así el bienestar psicológico.

2. Kate Soper

Filósofa y teórica feminista, Soper propone en su obra "Alternative Hedonism" una nueva forma de vida centrada en los placeres que no dependen del consumo excesivo. Argumenta que el modelo capitalista de consumo no solo es insostenible, sino que también reduce la calidad de vida y el bienestar mental. Sugiere una visión alternativa de placer y satisfacción basada en el decrecimiento: una vida más lenta y sencilla que favorece la salud mental al promover prácticas como el ocio creativo, la sociabilidad y el contacto con la naturaleza.

3. Joanna Macy

Experta en ecopsicología y promotora de la "Teoría del Trabajo que Reconecta" ("The Work That Reconnects"), Macy explora cómo la crisis ambiental y la economía de crecimiento perpetuo afectan la salud mental de las personas. En su obra "Coming Back to Life" (1998), destaca que el cambio hacia una economía basada en el decrecimiento y una relación más sostenible con la naturaleza puede ser profundamente curativo a nivel emocional y psicológico. Su enfoque se centra en cómo reconectar con la naturaleza y abrazar una vida menos centrada en el consumo puede aliviar la ansiedad ecológica y promover el bienestar.

4. Richard Heinberg

En su obra "The End of Growth" (2011), Heinberg relaciona el fin del crecimiento económico con una oportunidad para mejorar la salud mental colectiva. Aunque se centra en aspectos energéticos y económicos, su análisis sugiere que la búsqueda constante de crecimiento perpetuo no solo es insostenible desde un punto de vista ecológico, sino también perjudicial para la salud psicológica de las personas. Aboga por una reestructuración de la sociedad que priorice la resiliencia y el bienestar sobre el crecimiento económico, lo cual tiene implicaciones directas en la salud mental.

5. Clive Hamilton

En su libro "Growth Fetish" (2003), Hamilton examina cómo la obsesión por el crecimiento económico afecta el bienestar humano. Sostiene que la acumulación de riqueza y consumo no se traduce en una mayor felicidad, sino que, de hecho, está vinculada a problemas de salud mental, como la depresión y el estrés. Propone una forma de vida que priorice la satisfacción de necesidades emocionales y sociales por encima del consumismo, lo que se alinea con las propuestas del decrecimiento para promover un mayor bienestar mental.

6. David E. Cooper

Filósofo que en su obra "Beneath the Surface: A Natural History of Human Understanding" (2009) aborda cómo el ritmo de vida moderno desconecta a las personas de experiencias profundas y significativas, necesarias para una buena salud mental. Cooper, aunque no se enfoca exclusivamente en el decrecimiento, ofrece argumentos filosóficos para una vida más sencilla y sostenible que resuena con las propuestas del decrecimiento.

Estos autores, junto con otros, han contribuido a la discusión sobre cómo la reducción del consumo y una vida más sostenible y sencilla pueden tener efectos beneficiosos en la salud mental, proponiendo alternativas al actual modelo de crecimiento que va en detrimento del bienestar humano.
La "Teoría del Trabajo que Reconecta" (The Work That Reconnects) es una metodología desarrollada por Joanna Macy, una ecofilósofa, activista y experta en budismo y sistemas ecológicos. Esta teoría nace de la intersección entre la ecopsicología, la ecología profunda y las filosofías orientales, y propone un proceso de transformación personal y colectivo para abordar la crisis ambiental, social y espiritual que vivimos. A través de un proceso de reconexión con nosotros mismos, con otros seres humanos y con la naturaleza, se busca restaurar la salud mental y emocional en el contexto de un mundo cada vez más afectado por las dinámicas del crecimiento económico, la explotación y la alienación.

Fundamentos de la Teoría del Trabajo que Reconecta

El Trabajo que Reconecta se basa en la idea de que la desconexión con la naturaleza y con nuestro propio ser es una fuente central de sufrimiento y crisis, tanto a nivel individual como colectivo. La sociedad actual, orientada al consumo y al crecimiento económico, fomenta una alienación con el entorno natural, llevando a problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión y el sentimiento de vacío existencial.

Joanna Macy plantea que el miedo y el dolor por el estado del mundo no son signos de debilidad ni de enfermedad, sino respuestas naturales y sanas ante la degradación ambiental, la injusticia social y el deterioro de las relaciones humanas. La teoría propone que, al abrazar y expresar estas emociones, podemos iniciar un proceso de transformación profunda que nos permita actuar en pro del cambio necesario para la supervivencia y la salud de la vida en el planeta.

Estructura del Trabajo que Reconecta: El Espiral de las Cuatro Etapas

El proceso que propone Macy se desarrolla a través de un ciclo llamado "el espiral", compuesto por cuatro etapas. Cada etapa ayuda a las personas a explorar sus sentimientos y relaciones con el mundo, fomentando un cambio de perspectiva que promueva una acción más consciente y sostenible:

1. Agradecimiento:

La primera etapa se enfoca en cultivar una actitud de gratitud y reconocimiento por la vida y por el mundo que nos rodea. La gratitud es vista como una fuerza que puede contrarrestar la desesperanza y la sensación de impotencia.

Reconocer y agradecer los aspectos positivos de la existencia permite abrir el corazón y la mente para enfrentar los desafíos sin ser abrumados por la negatividad.



2. Honrar el Dolor por el Mundo:

En esta etapa, se invita a las personas a explorar y expresar los sentimientos de tristeza, miedo, enojo o desesperanza relacionados con el estado del mundo, la degradación ambiental y las injusticias sociales.

La teoría sostiene que negar o reprimir estos sentimientos lleva a la alienación y a problemas de salud mental. Al contrario, enfrentarlos y expresarlos puede liberar energía emocional y permitir una conexión más profunda con uno mismo y con los demás.

Reconocer este dolor también es un acto de coraje que conecta a las personas con su compasión y humanidad compartida.



3. Ver con Nuevos Ojos:

Después de honrar el dolor, esta etapa implica un cambio de perspectiva. Se trata de ver el mundo y nuestro lugar en él desde una mirada más amplia y conectada, comprendiendo nuestra interdependencia con todos los seres vivos y con la tierra.

Aquí se integra la visión sistémica, en la que el bienestar de cada ser está ligado al bienestar del planeta y de la comunidad. Este cambio de perspectiva permite que las personas se liberen de la idea de separación y se sientan parte de una red viva y compleja.

Al ver con nuevos ojos, se puede comenzar a imaginar alternativas al actual modelo de vida, orientadas hacia el decrecimiento, la cooperación y la sostenibilidad.



4. Ir Adelante:

La etapa final del espiral se centra en la acción. Con una nueva perspectiva y una comprensión más profunda de nuestras conexiones, se fomenta el compromiso de actuar para contribuir al bienestar del planeta y de la sociedad.
Este paso incluye diseñar y llevar a cabo acciones, por pequeñas que sean, que reflejen los valores de la interdependencia y la sostenibilidad. Las acciones pueden variar desde cambios personales en la forma de vivir hasta la participación en movimientos sociales y ambientales.

La idea es que, al actuar desde un lugar de conexión y compasión, las personas pueden transformar su experiencia de vida y contribuir a una cultura basada en el cuidado mutuo y el respeto por la naturaleza.




Implicaciones para la Salud Mental

El Trabajo que Reconecta plantea que muchas de las afecciones de salud mental contemporáneas, como la ansiedad, la depresión y el estrés crónico, están relacionadas con la desconexión que sentimos respecto a la naturaleza, los otros y nosotros mismos. Al trabajar sobre esta reconexión, la teoría ofrece un camino para la sanación y el bienestar emocional. Algunos de los beneficios potenciales son:

Transformación del Dolor: Al permitir que las personas reconozcan y expresen sus sentimientos dolorosos sobre el mundo, se libera energía emocional y se transforma el dolor en motivación para actuar y cambiar las circunstancias.

Sentido de Propósito: La reconexión con la naturaleza y la comunidad puede dar un nuevo sentido de propósito, contribuyendo a la sensación de estar haciendo algo significativo, lo que es vital para la salud mental.

Resiliencia Emocional: A través de la gratitud y la compasión, se cultiva una actitud resiliente que puede ayudar a las personas a enfrentar las adversidades y a mantener un equilibrio emocional.


Relación con el Decrecimiento

La "Teoría del Trabajo que Reconecta" se alinea con los principios del decrecimiento al proponer una forma de vida que prioriza la conexión, la sostenibilidad y el bienestar sobre el crecimiento económico y el consumo. Al reconectar con la naturaleza y los demás, las personas pueden desarrollar una perspectiva más crítica respecto al modelo de vida actual y optar por alternativas más simples, comunitarias y conscientes, que mejoren su calidad de vida y su salud mental.

En resumen, el Trabajo que Reconecta ofrece una visión y un proceso para enfrentar el dolor que provoca la crisis ecológica y social, proponiendo que esta experiencia emocional puede ser el catalizador de una transformación personal y colectiva hacia formas de vida más sanas y sostenibles.