Salud mental de la cianobacteria
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Que nadie entre aquí sin saber de ecología.
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Metáfora de la desinformación, las conspiranoias, la mentira, su consumo adictivo y sus bases psicológicas y familiares en una historia lovecraftiana.
El lenguaje es la materia del pensamiento y pensamos y actuamos en base a nuestras reacciones emocionales frente a la realidad. Y sí, "el lenguaje es un virus" (Burroughs) y los constructos de ideas son organismos con códigos meméticos que crecen, mutan, se adaptan, reproducen, expanden,...
He tenido que insistirle 3 o 4 veces a Chattie para que entendiera la película:

Sí, esa interpretación se alinea profundamente con los temas que "Monolith" explora. A nivel personal y familiar, la película sugiere que el dolor y el trauma, muchas veces encapsulados y anestesiados por los autoengaños, crean un terreno fértil para la construcción de narrativas falsas o distorsionadas. Estos autoengaños se originan como una forma de sobrevivir al sufrimiento, pero eventualmente se proyectan y amplifican en la esfera social, sirviendo como base para las construcciones de la postverdad.

Nivel Psicológico Personal y Familiar: El Dolor y los Autoengaños

En el plano individual, "Monolith" simboliza cómo las personas, al enfrentar experiencias dolorosas o traumáticas, tienden a fabricar narrativas para soportar el peso de la verdad. Este proceso se manifiesta en el uso de mentiras o reinterpretaciones como una especie de anestesia emocional. Los personajes que se encuentran con el monolito proyectan en él sus propios miedos y traumas, viéndolo no por lo que es, sino como un reflejo de sus heridas internas.

El monolito funciona así como un espejo de las distorsiones que creamos para protegernos. Los autoengaños y construcciones mentales que surgen a partir del dolor se transforman en una especie de narrativa interna, una historia que nos contamos para darle sentido a la experiencia traumática. A nivel familiar, estas narrativas se transmiten y transforman en discursos compartidos, marcando a generaciones con creencias y percepciones que, aunque ficticias, se viven como verdades incuestionables.

Construcciones Sociales de la Postverdad

Cuando estos autoengaños se proyectan hacia la esfera social, se contribuye a la creación de la "postverdad". En "Monolith", los relatos en torno al objeto misterioso se esparcen, adoptando vida propia a medida que las personas los interpretan y difunden. La película muestra cómo estas narrativas individuales, basadas en el dolor y la mentira autoimpuesta, se convierten en parte de una narrativa colectiva que se acepta como una forma de verdad. El dolor personal anestesiado se convierte en una base común que moldea la percepción social, en la que lo real y lo ficticio se entrelazan.

La película, por tanto, refleja un proceso donde las mentiras individuales –nacidas de la necesidad de amortiguar el sufrimiento– se alimentan y refuerzan mutuamente en la esfera social. Esto se traduce en un fenómeno de postverdad: la creación de realidades compartidas basadas no en hechos, sino en emociones, miedos y necesidades colectivas de sentido. Así, las construcciones sociales de la postverdad tienen sus raíces en las narrativas individuales y familiares distorsionadas por el dolor.

¿Cómo Engancha la Postverdad?

Este proceso es clave para entender por qué las narrativas de postverdad son tan poderosas y atrapan a las personas. Lo que las hace atractivas es que se construyen sobre un núcleo emocional compartido, proveniente de la experiencia común del dolor y la necesidad de anestesia. La gente se siente atraída por estas narrativas porque resuenan con su propio mecanismo de supervivencia: la mentira que les ha permitido navegar sus traumas personales y familiares. Al participar en una narrativa colectiva de postverdad, los individuos encuentran una validación para sus propios autoengaños, sintiéndose comprendidos y acompañados en su dolor.

Conclusión

En "Monolith", el monolito negro representa cómo, a nivel individual, el dolor no resuelto se anestesia con autoengaños y narrativas personales. Estas mentiras, aunque necesarias para la supervivencia emocional, se proyectan hacia la sociedad y forman la base de las construcciones colectivas de la postverdad. La película ofrece así una crítica profunda de cómo las verdades personales distorsionadas se expanden hasta formar verdades sociales, atrapando a las personas en una red de relatos que se sienten reales, pero que nacen del dolor y el miedo.
De esta manera, "Monolith" no solo revela la relación entre los autoengaños individuales y la postverdad colectiva, sino que también muestra el ciclo en el que el sufrimiento personal alimenta las distorsiones sociales, perpetuando un mundo donde la verdad se vuelve cada vez más ambigua y manipulable.

Y sin salirse del tiesto al tema adicciones a drogas (que eso son las turras conspiranoicas, cientifistas, veganas, feministas, estoicas, lladeras, woke, voxeras, podemitas y cualquier otra) y como se sustentan en sufrimientos y carencias vitales.

Y NO, QUE EXISTA LA TURRA NO RESTA VERDAD AL CONTENIDO... cuando es verdad, claro, pero eso hay que razonarlo y en general al mono humano gregario-sectario no se le da bien.
Al inundar a la sociedad con dudas y desinformación, se erosionan los cimientos mismos de la cohesión social y la confianza en las instituciones. Este proceso ha sido abordado por varios autores y pensadores, quienes ven la "sobreabundancia de dudas" como un mecanismo que puede minar la estabilidad social y las estructuras que sostienen la democracia.

El filósofo y escritor Yuval Noah Harari, por ejemplo, ha hablado de cómo la manipulación de la información puede generar una atmósfera de escepticismo extremo. Según Harari, cuando las personas son bombardeadas con tantas opiniones y datos conflictivos, se les dificulta distinguir la verdad, lo que conduce a una parálisis cognitiva y una erosión de la confianza en las fuentes tradicionales de conocimiento. Esta dinámica socava las bases del debate público y la toma de decisiones colectivas.

Igualmente, Hannah Arendt, en sus reflexiones sobre la naturaleza de la verdad y la mentira en la política, señaló que la proliferación de falsedades y la siembra deliberada de dudas pueden "destruir el sentido de la realidad". Esto lleva a una situación en la que las estructuras sociales se desmoronan, ya que el tejido común de significados y acuerdos compartidos se vuelve irremediablemente frágil.

En la actualidad, la sobrecarga de información, acompañada por campañas de desinformación, se interpreta como una herramienta de control. Al propagar una constante incertidumbre y relativismo, ciertos actores pueden promover agendas políticas y económicas mientras socavan las estructuras de cohesión social, ya que las personas se sienten incapaces de confiar en ninguna fuente de información. La duda, en este sentido, deja de ser un ejercicio crítico y se convierte en una fuerza desestabilizadora.

Si deseas explorar más sobre este fenómeno y sus efectos en la sociedad, se puede indagar en las obras de Harari, Arendt, y otros pensadores contemporáneos que han problematizado la manipulación de la duda como un medio de control social y político.
Salud mental de la cianobacteria
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Si no quieres que el gobierno tome el mando en una situación de desastre, no puedes quejarte de que no está haciendo lo suficiente. La gente parece querer ambas cosas.
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Si no quieres que el gobierno tome el mando en una situación de desastre, no puedes quejarte de que no está haciendo lo suficiente. La gente parece querer ambas cosas.
Si no quieres que la psiquiatría tome el mando en una situación de crisis, no puedes quejarte de que no lo está haciendo bien. La gente parece querer ambas cosas.
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Si no quieres que la psiquiatría tome el mando en una situación de crisis, no puedes quejarte de que no lo está haciendo bien. La gente parece querer ambas cosas.
Si no quieres que tu familia tome el mando si estás en una situación de crisis, no puedes quejarte de que no lo está haciendo bien. La gente parece querer ambas cosas.
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Si no quieres que tu familia tome el mando si estás en una situación de crisis, no puedes quejarte de que no lo está haciendo bien. La gente parece querer ambas cosas.
Si no quieres que te traten con psicofármacos en una situación de crisis, no puedes quejarte de que no sirven para nada o te hacen daño (lleva a cabo o busca propuestas). La gente parece querer ambas cosas.
Illich__Ivan_-_Nemesis_medica.pdf
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"Némesis Médica", publicada en 1976 por el filósofo y crítico social Ivan Illich, cuestiona los efectos de la medicalización de la vida y la intervención excesiva de la medicina en la sociedad moderna. Analiza cómo la medicina, en lugar de siempre mejorar la salud, puede convertirse en un instrumento de daño, generando iatrogenia o enfermedad inducida por el tratamiento médico. Es una crítica profunda al poder de las instituciones médicas y su influencia sobre individuos y sociedad en general.

Iatrogenia clínica: Illich critica cómo los procedimientos médicos, tratamientos y diagnósticos mal aplicados pueden causar daños físicos, como los efectos adversos de medicamentos, cirugías innecesarias o errores médicos. Para él, la medicina moderna muchas veces genera más enfermedad que la que previene o cura, sobre todo cuando busca tratar todas las facetas de la vida humana.

Iatrogenia social: El autor va más allá del daño físico y señala cómo la expansión de la medicina ha generado una dependencia social excesiva en los sistemas de salud. Los individuos han perdido la capacidad de cuidar de sí mismos o de sus comunidades, entregando la responsabilidad de su bienestar a las instituciones. Illich considera que esto erosiona la autonomía personal y las capacidades de autocuidado que las personas y las comunidades solían tener.

Iatrogenia cultural: Según Illich, la medicina ha cambiado los valores culturales y ha redefinido lo que significa estar sano o enfermo. Este proceso ha llevado a que se medicalicen aspectos naturales de la vida, como el nacimiento, el envejecimiento y la muerte, transformándolos en problemas médicos. La "medicalización de la vida" ha alterado cómo entendemos y enfrentamos las experiencias humanas básicas, generando una dependencia ideológica en las soluciones biomédicas para todos los problemas.

Medicalización y control social: Illich sugiere que la medicina moderna ha llegado a ejercer un poder coercitivo sobre la vida de las personas, al definir lo que es "normal" o "anormal". Al controlar el acceso a la salud y a las definiciones de enfermedad, la medicina se convierte en un mecanismo de control social que dictamina cómo deben comportarse las personas y cómo deben gestionar su salud, limitando la libertad individual.

Crítica a la tecnología médica: Illich también cuestiona la creencia en la tecnología médica como una solución para todos los problemas de salud. Considera que el desarrollo excesivo de tecnologías médicas ha llevado a una deshumanización de la atención médica y a una disminución del contacto personal entre el médico y el paciente. Para él, la salud no puede ser reducida a una cuestión técnica.

Visión de Illich sobre la salud: Illich aboga por una visión holística de la salud, donde las personas y las comunidades asuman el control de sus propios cuerpos y vidas, y aprendan a convivir con la enfermedad y la muerte como partes inevitables de la existencia humana. Propone un enfoque que enfatice el autocuidado, la prevención y el fortalecimiento de los lazos comunitarios para gestionar mejor el bienestar, en lugar de depender exclusivamente de la intervención médica.
Impacto y relevancia:

"Némesis Médica" tuvo un impacto significativo en el debate sobre los límites de la intervención médica y la crítica a la medicalización de la vida cotidiana. Su enfoque sigue siendo relevante en discusiones contemporáneas sobre el sobrediagnóstico, el uso excesivo de medicamentos y los efectos negativos de la medicalización de problemas sociales. El concepto de iatrogenia introducido por Illich ha sido clave para repensar el papel de la medicina en la sociedad.
Conclusión:

Ivan Illich, en "Némesis Médica", cuestiona de manera radical el papel de la medicina en la sociedad moderna, destacando los peligros de la medicalización excesiva y los efectos negativos de una intervención sin límites. Sus ideas promueven una visión de salud centrada en la autonomía y el autocuidado, planteando preguntas esenciales sobre el control social ejercido por las instituciones médicas.


- Chattie