Salud mental de la cianobacteria
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Estos ensayos daban una visión bastante sorprendente de la evolución de la esquizofrenia durante el periodo. Según la opinión generalmente aceptada, fue el Thorazine lo que permitió que las personas con esquizofrenia vivieran en la comunidad. Pero lo que encontramos es que la mayoría de los enfermos ingresados por un primer episodio de esquizofrenia durante los últimos años de la década de 1940 y los primeros de la de 1950 se recuperaron hasta el punto de poder volver a la comunidad en los primeros doce meses. Al cabo de tres años, el 75% de los pacientes había hecho otro tanto. Sólo un reducido porcentaje —el 20% más o menos— tuvieron que seguir hospitalizados. Además, los que se reincorporaron a la comunidad no vivían en hogares y centros de acogida, ya que ese tipo de servicios aún no existía. No recibían prestaciones del gobierno por discapacidad, porque los programas del SSI y el SSDI aún no se habían creado. Los que recibían el alta de los hospitales volvían en la mayoría de los casos con sus familias y, a juzgar por los datos de
recuperación social, muchos trabajaban. Había, en conjunto, razones para que las personas diagnosticadas con esquizofrenia en aquel periodo de posguerra se sintiesen optimistas y confiaran en recuperarse y desenvolverse bastante
bien en la comunidad.
Es importante subrayar también que la llegada del Thorazine no aumentó las altas hospitalarias en la década de 1950 de las personas recién diagnosticadas de esquizofrenia, ni disparó el número de los pacientes crónicos dados de alta. En 1961, el Departamento de Higiene Mental de California revisó los índices de altas de los 1.413 pacientes hospitalizados en 1956 por un primer episodio de esquizofrenia, y descubrió que el 88% de aquellos a los que no se había prescrito un neuroléptico había recibido el alta en dieciocho meses. El índice de altas de los que sí habían sido tratados con un neuroléptico, casi la mitad de los 1.413, era inferior: sólo el 74% recibió el alta en dieciocho meses. Se trata del único estudio a gran escala de la década de 1950 que comparaba los índices de altas de los pacientes tratados con y sin fármacos, y los investigadores llegaron a la conclusión de que los pacientes «tratados con medicamentos tienden a pasar más tiempo hospitalizados […] Los pacientes no tratados muestran regularmente un índice de internamiento un poco más bajo».
recuperación social, muchos trabajaban. Había, en conjunto, razones para que las personas diagnosticadas con esquizofrenia en aquel periodo de posguerra se sintiesen optimistas y confiaran en recuperarse y desenvolverse bastante
bien en la comunidad.
Es importante subrayar también que la llegada del Thorazine no aumentó las altas hospitalarias en la década de 1950 de las personas recién diagnosticadas de esquizofrenia, ni disparó el número de los pacientes crónicos dados de alta. En 1961, el Departamento de Higiene Mental de California revisó los índices de altas de los 1.413 pacientes hospitalizados en 1956 por un primer episodio de esquizofrenia, y descubrió que el 88% de aquellos a los que no se había prescrito un neuroléptico había recibido el alta en dieciocho meses. El índice de altas de los que sí habían sido tratados con un neuroléptico, casi la mitad de los 1.413, era inferior: sólo el 74% recibió el alta en dieciocho meses. Se trata del único estudio a gran escala de la década de 1950 que comparaba los índices de altas de los pacientes tratados con y sin fármacos, y los investigadores llegaron a la conclusión de que los pacientes «tratados con medicamentos tienden a pasar más tiempo hospitalizados […] Los pacientes no tratados muestran regularmente un índice de internamiento un poco más bajo».
Salud mental de la cianobacteria
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«Se determinó que la recaída estaba significativamente relacionada con la dosis de la medicación tranquilizante que recibía el paciente antes de que se le empezase a administrar el placebo: cuanto más elevada la dosis, mayor probabilidad de recaída», aseguraban los investigadores.
"Doomer optimism" es un concepto relativamente nuevo que emerge como una respuesta a la sensación generalizada de pesimismo (doomerism) frente a las crisis globales, como el cambio climático, el colapso ecológico, las tensiones económicas y las crisis sociales. Mientras que el "doomer" tradicional tiende a adoptar una visión profundamente pesimista o nihilista del futuro, anticipando un inevitable colapso y falta de esperanza, el "doomer optimist" adopta una postura más constructiva y activa, buscando soluciones locales y prácticas ante los desafíos globales.
Características del Doomer Optimism:
1. Conciencia del colapso: Los "doomer optimists" reconocen que la civilización global enfrenta crisis sistémicas graves, ya sean ecológicas, económicas o sociales. No niegan la posibilidad de un colapso o un futuro incierto, pero, en lugar de rendirse al fatalismo, ven esto como una oportunidad para el cambio y la adaptación.
2. Acción local y autosuficiencia: Una característica central del doomer optimism es su enfoque en la acción local. Inspirados por ideas como la permacultura, la autosuficiencia, la agroecología y la regeneración ecológica, buscan formas de vivir de manera más sostenible y resiliente a nivel personal y comunitario. Esto incluye esfuerzos por reducir la dependencia de sistemas globales frágiles, cultivar alimentos propios, y crear redes de apoyo locales.
3. Rechazo del nihilismo: Mientras que el "doomer" tradicional puede caer en un estado de desesperanza, el doomer optimist intenta cultivar una mentalidad más pragmática y proactiva. En lugar de simplemente resignarse a un futuro oscuro, busca adaptarse a los cambios y encontrar formas de vivir de manera significativa y ética en medio de la crisis.
4. Revalorización de lo simple: La idea de la simplicidad voluntaria y la reconexión con la naturaleza es fundamental en esta corriente. Muchos adeptos ven valor en reducir el consumo, vivir con menos, y priorizar la calidad de vida sobre el crecimiento económico o el consumo desmesurado.
5. Filosofía pragmática: El doomer optimism no promueve un idealismo utópico, sino un enfoque pragmático en cómo las personas pueden prepararse para un futuro incierto, reconociendo tanto las limitaciones como las oportunidades que se presentarán. A menudo se caracteriza por un enfoque en la resiliencia, tanto a nivel emocional como material, y en la construcción de comunidades más resistentes y autosuficientes.
Influencias del Doomer Optimism
El doomer optimism se alimenta de diversas corrientes filosóficas y prácticas contemporáneas:
Permacultura y agricultura regenerativa: Estas prácticas agrícolas que buscan regenerar los ecosistemas son fundamentales para quienes abrazan esta filosofía.
Teoría del colapso: Se apoyan en teorías sobre el declive de las civilizaciones complejas (inspiradas en autores como Joseph Tainter o Jared Diamond) y la necesidad de adaptación local para sobrevivir y prosperar.
Resiliencia comunitaria: Se enfoca en construir redes de apoyo locales que permitan a las personas sobrevivir colectivamente las tensiones y las crisis.
Teoría de la simplicidad: Inspirada en pensadores como Ivan Illich y E.F. Schumacher, valora la vida simple, la tecnología apropiada y la descentralización.
Ejemplos prácticos de Doomer Optimism
Los adherentes al doomer optimism pueden involucrarse en prácticas como:
Agroecología y permacultura: Cultivar alimentos de manera sostenible para aumentar la autosuficiencia y reducir la dependencia de sistemas industriales.
Vivir off-grid: Muchos optan por desconectarse de las infraestructuras globales, construyendo hogares que funcionan con energías renovables o sistemas autónomos.
Reactivación de comunidades locales: Construcción de economías locales, intercambio de bienes y servicios y reconstrucción de lazos comunitarios.
Características del Doomer Optimism:
1. Conciencia del colapso: Los "doomer optimists" reconocen que la civilización global enfrenta crisis sistémicas graves, ya sean ecológicas, económicas o sociales. No niegan la posibilidad de un colapso o un futuro incierto, pero, en lugar de rendirse al fatalismo, ven esto como una oportunidad para el cambio y la adaptación.
2. Acción local y autosuficiencia: Una característica central del doomer optimism es su enfoque en la acción local. Inspirados por ideas como la permacultura, la autosuficiencia, la agroecología y la regeneración ecológica, buscan formas de vivir de manera más sostenible y resiliente a nivel personal y comunitario. Esto incluye esfuerzos por reducir la dependencia de sistemas globales frágiles, cultivar alimentos propios, y crear redes de apoyo locales.
3. Rechazo del nihilismo: Mientras que el "doomer" tradicional puede caer en un estado de desesperanza, el doomer optimist intenta cultivar una mentalidad más pragmática y proactiva. En lugar de simplemente resignarse a un futuro oscuro, busca adaptarse a los cambios y encontrar formas de vivir de manera significativa y ética en medio de la crisis.
4. Revalorización de lo simple: La idea de la simplicidad voluntaria y la reconexión con la naturaleza es fundamental en esta corriente. Muchos adeptos ven valor en reducir el consumo, vivir con menos, y priorizar la calidad de vida sobre el crecimiento económico o el consumo desmesurado.
5. Filosofía pragmática: El doomer optimism no promueve un idealismo utópico, sino un enfoque pragmático en cómo las personas pueden prepararse para un futuro incierto, reconociendo tanto las limitaciones como las oportunidades que se presentarán. A menudo se caracteriza por un enfoque en la resiliencia, tanto a nivel emocional como material, y en la construcción de comunidades más resistentes y autosuficientes.
Influencias del Doomer Optimism
El doomer optimism se alimenta de diversas corrientes filosóficas y prácticas contemporáneas:
Permacultura y agricultura regenerativa: Estas prácticas agrícolas que buscan regenerar los ecosistemas son fundamentales para quienes abrazan esta filosofía.
Teoría del colapso: Se apoyan en teorías sobre el declive de las civilizaciones complejas (inspiradas en autores como Joseph Tainter o Jared Diamond) y la necesidad de adaptación local para sobrevivir y prosperar.
Resiliencia comunitaria: Se enfoca en construir redes de apoyo locales que permitan a las personas sobrevivir colectivamente las tensiones y las crisis.
Teoría de la simplicidad: Inspirada en pensadores como Ivan Illich y E.F. Schumacher, valora la vida simple, la tecnología apropiada y la descentralización.
Ejemplos prácticos de Doomer Optimism
Los adherentes al doomer optimism pueden involucrarse en prácticas como:
Agroecología y permacultura: Cultivar alimentos de manera sostenible para aumentar la autosuficiencia y reducir la dependencia de sistemas industriales.
Vivir off-grid: Muchos optan por desconectarse de las infraestructuras globales, construyendo hogares que funcionan con energías renovables o sistemas autónomos.
Reactivación de comunidades locales: Construcción de economías locales, intercambio de bienes y servicios y reconstrucción de lazos comunitarios.
En resumen, el doomer optimism es una respuesta proactiva a la sensación de desesperanza frente a las crisis globales. A diferencia del nihilismo del doomerismo puro, busca fomentar la adaptación, la resiliencia y el sentido de agencia, promoviendo soluciones locales y prácticas que abordan los problemas más urgentes de nuestra era.
Salud mental de la cianobacteria
https://www.eldiario.es/desalambre/denuncia-143-mujeres-dinamarca-colocarles-anticonceptivos-fuerza-no-esperar_1_10989720.html
El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución creada en España en 1941 bajo el régimen franquista con el objetivo oficial de "proteger" y "reinsertar" a mujeres que habían caído en la "desviación moral" o que se consideraban vulnerables a la prostitución, la delincuencia o la marginalidad. Sin embargo, en la práctica, el Patronato funcionó como una herramienta de control social sobre las mujeres, imponiendo normas rígidas de moralidad, sumisión y obediencia, particularmente en el ámbito sexual y familiar.
El Patronato gestionaba centros de internamiento, conocidos como "hogares" o "refugios", donde las mujeres eran enviadas por decisión judicial, muchas veces sin haber cometido ningún delito, simplemente por ser consideradas "desviadas" moralmente. Estas mujeres eran sometidas a una disciplina estricta, trabajos forzados y adoctrinamiento religioso y moral, con el fin de "reformarlas". El control sobre estas mujeres se extendía incluso después de que salieran de los centros, ya que el Patronato vigilaba su reintegración en la sociedad.
El enfoque represivo y punitivo de esta institución reflejaba los valores de la dictadura franquista en cuanto a la moral sexual, la feminidad y el papel de las mujeres en la sociedad, limitando su autonomía y libertad. El Patronato fue disuelto en 1983, tras la transición a la democracia en España.
El Patronato gestionaba centros de internamiento, conocidos como "hogares" o "refugios", donde las mujeres eran enviadas por decisión judicial, muchas veces sin haber cometido ningún delito, simplemente por ser consideradas "desviadas" moralmente. Estas mujeres eran sometidas a una disciplina estricta, trabajos forzados y adoctrinamiento religioso y moral, con el fin de "reformarlas". El control sobre estas mujeres se extendía incluso después de que salieran de los centros, ya que el Patronato vigilaba su reintegración en la sociedad.
El enfoque represivo y punitivo de esta institución reflejaba los valores de la dictadura franquista en cuanto a la moral sexual, la feminidad y el papel de las mujeres en la sociedad, limitando su autonomía y libertad. El Patronato fue disuelto en 1983, tras la transición a la democracia en España.
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elconfidencial.com
El Patronato, la cárcel de la moral franquista para adolescentes: "Era como la Gestapo"
Entre 1941 y 1985 funcionó en España una institución encargada de encerrar a las adolescentes 'caídas o en riesgo de caer' en centros de monjas para "rehabilitarlas"